En cada despedida, las familias buscan una forma especial de rendir homenaje a quienes ya no están y a todo aquello que formó parte de su vida y esencia: sus valores, sus creencias, sus vínculos y el recuerdo y legado que dejan en quienes los quisieron. Por eso, es fundamental adaptar el servicio a cada historia de vida, con ceremonias y recursos personalizados que reflejen su manera de entender la vida y también el último adiós.
Desde esta forma de entender el final de vida, Mémora acompaña a las familias en Bizkaia con una atención funeraria que combina cercanía, flexibilidad y personalización desde el primer momento.
«Cada familia vive la despedida de una manera distinta y, por ello, nuestro papel es adaptarnos a esa realidad, ofreciendo un acompañamiento adecuado a cada persona y que les permita despedirse con calma, intimidad y sentido. Para nosotros, la personalización no consiste solo en incorporar elementos a una ceremonia, sino en escuchar, orientar y ayudar a que cada servicio refleje los valores y deseos de la familia», destaca Ricardo Vaquero, gerente de Mémora en Bizkaia.
En Bizkaia, la tradición continúa teniendo un peso importante en la forma de vivir el último adiós, con predominio de las ceremonias religiosas, al tiempo que las ceremonias personalizadas van adquiriendo una mayor presencia. Al mismo tiempo, la incineración ya alcanza más del 80%, una realidad que refuerza la importancia de contar con espacios integrales y recursos adaptados a las distintas formas de vivir la despedida.
"Cada familia vive la despedida de una manera distinta y, por ello, nuestro papel es adaptarnos a esa realidad"
Ricardo Vaquero, gerente de Mémora en Bizkaia.
A partir de esta visión, Mémora ha incorporado recientemente propuestas como la Sala Multifunción Artxanda, ubicada en el Tanatorio Crematorio Mémora Funeraria Bilbaína. «Con la Sala Multifunción Artxanda queríamos dar un paso más en la manera de acompañar, incorporando un espacio más flexible y adaptable a las necesidades de cada familia. Este nuevo entorno refuerza la privacidad y permite desarrollar en un mismo lugar la velación, la ceremonia —civil o religiosa— y el momento final de despedida», explica Ricardo Vaquero.
La posibilidad de llevar a cabo todo el servicio en un mismo lugar facilita una experiencia más recogida, evitando cambios de espacio innecesarios para que la familia pueda vivir la despedida con la mayor continuidad y privacidad.
Con esta incorporación, Mémora refuerza su modelo de atención funeraria, situando a las familias en el centro y apostando por espacios más versátiles, íntimos y adaptados a las nuevas formas de despedirse.
La personalización del servicio no termina con la ceremonia. Tras la despedida, muchas familias necesitan orientación y recursos para afrontar el duelo, resolver dudas o encontrar espacios donde compartir su pérdida con otras personas que atraviesan un momento vital muy similar. Por eso, Mémora trabaja de la mano de Fundación Mémora para que este acompañamiento también esté presente una vez finalizado el servicio funerario.
La compañía dispone de un programa de apoyo emocional que incluye un teléfono de atención 24 horas, sesiones presenciales y grupos de duelo, además de la plataforma Tu Apoyo en Red, un espacio online con recursos y orientación especializada para acompañar a las personas durante el proceso de duelo.
En este sentido, el acompañamiento personalizado también implica acercarle los recursos disponibles de forma clara y sensible. El papel de los asesores y del personal de los tanatorios resulta clave para identificar estas necesidades, orientar a las familias e informarles sobre el apoyo más adecuado en cada momento. De este modo, el acompañamiento se entiende como un proceso que va más allá del último adiós y que busca estar cerca de las familias también en los días y semanas posteriores.