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La inversión más sofisticada en Wall Street, al alcance del pequeño ahorrador

Pedro Escudero, uno de los mejores gestores de Estados Unidos, presentó en Bilbao su firma de gestión de activos Silverway AM

Luis M. Díez

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En un mundo sometido a tensiones geopolíticas diarias que ejercen su influencia en mercados financieros en los que resulta complicado no solo precedir su comportamiento, sino separar el grano de la paja, conviene ponerse en manos de un buen gestor para que los ahorros generen riqueza y no quebraderos de cabeza.

Si hablamos de la élite inversora, Estados Unidos representa la excelencia, la NBA a la que aspiran a jugar los mejores gestores de fondos. Pero pocos lo consiguen. El símil, en este caso, se acercaría más al US Open. No en vano, Pedro Escudero fue jugador profesional de tenis a primeros de los 90, época en la que compitió en torneos con tenistas como Albert Costa y Carlos Moyá. Una lesión de codo le retiró del deporte profesional, que cambió por las finanzas hasta triunfar en Wall Street.

Nueve años después de fundar Doma Perpetual, uno de los ‘hedge funds’ más rentables del mercado estadounidense, Pedro Escudero lanza en España Silverway Asset Management, una gestora que pretende «democratizar» la inversión en un fondo que empezará a funcionar en los próximos días con aportaciones desde 500 euros. El objetivo es replicar su fondo americano, donde gestiona 1.000 millones de dólares de patrimonio con rentabilidades anuales medias del 17%, una de las mayores del mundo.

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El CEO de Silverway estuvo acompañado por el equipo que atiende su oficina en Bilbao.

Dentro de una gira para presentar este proyecto que le ha llevado a recalar en las principales ciudades –ha abierto oficinas en Madrid, Barcelona y Bilbao–, el ‘Warren Buffet español’, como ha sido calificado, acudió el pasado martes al Hotel Carlton de Bilbao, donde mantuvo una charla con la periodista Ainhoa García en presencia de numeroso público. «Pedro Escudero representa una combinación poco habitual de disciplina competitiva, experiencia internacional y visión de largo plazo. Porque si algo le hace especialmente interesante es la manera en la que ha construido una filosofía de inversión basada en la paciencia, en el análisis riguroso, en la selección de negocios de calidad y en una idea que hoy conviene recordar: la creación de riqueza no suele venir del ruido, ni de la prisa, ni de los atajos, sino del criterio, de la disciplina y del largo plazo», subrayó la presentadora.

Del tenis al éxito en las finanzas

Nacido en León y criado en Galicia, sus orígenes humildes no le impidieron triunfar en el deporte de la raqueta a base de tesón, la cualidad que más ha impulsado su éxito empresarial. Tras recalar en Estados Unidos gracias a un amigo para tratarse de la lesión que arrastraba, el diagóstico le apartó del tenis profesional. «El médico me sugirió que cambiara de carrera; ese día fue horrible», explicó. Lo poco que podía jugar sí le sirvió para obtener una beca parcial y matricularse en la Universidad de Duke. «Me tocó trabajar, hacer un poco de todo para poder sobrevivir». Este superviviente –subió al escenario mientras sonaba la canción ‘Eye of the Tiger’, de Survivor– pronto se dio cuenta de que para llegar a lo más alto en Estados Unidos, «un país de meritocracia pura y dura», necesitaba rescatar el espíritu que le había servido para triunfar en el tenis. «Me esforcé al máximo hasta sacar sobresaliente en todas las asignaturas. La verdad es que yo no soy de los más inteligentes del mundo, no soy un genio, pero mi disciplina es máxima», valoró.

La rentabilidad anual máxima que alcanza Escudero con su fondo estadounidense es del 17%

Tras empezar a trabajar en Lehman Brothers, regresó a Duke para cursar un MBA e iniciar una carrera meteórica que le llevó a ocupar puestos de responsabilidad en JP Morgan. «Yo quería ser uno de los mayores inversionistas del mundo, así que apliqué el mismo sistema que conocía de cuando jugaba al tenis, que no es otro que meter horas y horas en el estudio de empresas que resultaban interesantes para invertir». Este aprendizaje, al que dedicó –y dedica– tiempo todos los días de la semana, comenzó a dar resultados. «Llevaba la mitad del ‘trading floor’ (operaciones financieras) de Latinoamérica para JP Morgan, y me di cuenta de que ganaba más dinero con mi cuenta personal, que asciende a cifras de 7 y 8 dígitos», expuso Pedro Escudero, quien tiene su residencia en Miami.

Interés compuesto: «10.000 euros invertidos durante 40 años al 15% se convierten en 2,6 millones si eres capaz de posponer la gratificación»

Asegurada su salud financiera –«obtenerla era clave para mí; ahora esto ya es pasión»– se lanzó a crear de cero un fondo que reúne a algunos de los mayores inversores institucionales. Actualmente, está considerado como uno de los mejores inversores del mundo. «Siempre hay años mejores y peores, pero el inversor institucional americano te pide que le ganes entre un 4 y un 6% al S&P 500», explicó.

Su método consiste en apostar por empresas que operan en sectores en los que hay únicamente dos o tres competidores, lo que asegura una demanda alta incluso con subidas de precios, es decir, capacidad de mantener ventas y márgenes en entornos inflacionistas. «Al contrario que en el tenis, cuanta más competición, peor». Por eso, el CEO de Silverway huye del riesgo y de las promesas de dinero fácil invirtiendo en Estados Unidos, Canadá, Europa y un poco en Japón y Australia. «En mercados emergentes corres peligros monetarios, políticos y regulatorios».

Predictibilidad máxima

Con la experiencia adquirida a lo largo de 30 años en el mercado norteamericano, «el más difícil de batir del mundo», Escudero acerca a Europa este fondo de inversión, que tiene registrado en Luxemburgo para cumplir con la legislación europea. Además de explorar sectores con grandes barreras de entrada para los competidores, como el del mantenimiento de aviones –en el otro extremo estaría la automoción, donde la extrema competencia impide subir precios, o el mercado de materias primas–, Silverway AM aplica el interés compuesto, al que Albert Einstein calificó como la octava maravilla del mundo. «Cuando acumulas un retorno a través del tiempo, es como una bola de nieve que baja por la montaña, cada vez se hace más grande. Aplicado ese interés compuesto al dinero significa que con capitales muy pequeños puedes construir riquezas gigantescas. Traducido a cifras, si inviertes 10.000 euros por 40 años al 15%, son 2,6 millones de euros con los que puedes cambiar la vida a un hijo o un nieto. La clave está en, además de disponer de ese dinero, en la capacidad de posponer la gratificación y en encontrar ese 15%. Un 9% a largo plazo solo te lo da EE UU en el S&P 500», aseguró.

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Más de 150 personas siguieron la intervención de Escudero.

En definitiva, Silverway acerca al pequeño inversor el pujante mercado estadounidense, aunque la idea es incorporar a su portfolio compañías europeas que presentan una predictibilidad máxima. «Es la predictibilidad la que te da la certeza de que los beneficios van a seguir creciendo. Ahí es cuando ya no estás apostando o especulando, como en la bolsa, sino invirtiendo».

Los inversores podrán contratar los servicios de la gestora a través de su web. Escudero sostuvo que el periodo de inversión mínimo recomendable es de cinco años, aunque el fondo garantiza la liquidez en caso de que se necesite el dinero. La charla concluyó con un cóctel que se convirtió en una sesión informal de ‘networking’, en el que el propio Pedro Escudero y las personas que forman el equipo de Silverway en Bilbao resolvieron dudas y aportaron más información a los asistentes, entre los que figuraban empresarios, autónomos y particulares.

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EL TRIPLE RIESGO DE LA RENTA FIJA

La filosofía inversora de Pedro Escudera choca de frente con ese perfil de ahorrador que tiene aversión al riesgo. Paradójicamente, señaló que la renta fija «tiene un triple peligro: el del deudor, que puede ser un país o una empresa, el de la tasa de interés y el que ni siquiera compensa la inflación», repasó. En su opinión, estos fondos solo tienen sentido si se está invertido a muy corto plazo y como compensación a un interés muy bajo se garantiza la liquidez. «Yo tengo más del 90% de todos mis activos en renta variable, que es la única que te da un interés compuesto que supera a todos los activos», añadió.

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