Lejos quedan los años de ambientes plomizos que caracterizaban algunas áreas del territorio, como la del área metropolitana Bilbao, que incluso llegó a ser declarada zona de atmósfera contaminada en 1977 debido a la alta concentración industrial y la mala gestión ambiental. Hoy el panorama es muy diferente. En las últimas décadas ha quedado demostrado que invertir en el medio ambiente repercute en la mejora social y económica, que la política ambiental está dando sus frutos y que es necesaria para seguir avanzando hacia una economía baja en carbono y hacia un modelo de sociedad más sostenible, igualitario y justo.
En esta dirección apunta el anteproyecto de Ley de Transición Ecológica y Cambio Climático diseñado por el Gobierno vasco, que entre otras cuestiones obligará a todas las administraciones y entes públicos y a compañías de todo tipo a calcular su huella de carbono y a diseñar un plan específico de reducción de emisiones dirigido a minimizar su impacto ambiental, así como a articular las medidas necesarias para que este sea cero o negativo.