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III Foro Eficiencia Energética y Sostenibilidad

Descarbonización y eficiencia energética, claves para el renacimiento industrial de Euskadi

El III Foro Eficiencia Energética y Sostenibilidad, organizado por A3E y EL CORREO, analizó los avances tecnológicos y las asignaturas pendientes de la transformación económica

Foro Sostenibilidad Eficiencia Energética
Luis M. Díez

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La competitividad de la economía vasca depende en gran medida de la velocidad a la que resuelva el reto de la descarbonización de la actividad industrial. En apenas seis años, las emisiones de carbono deben reducirse en un 45%, en lo que se considera una etapa intermedia en el camino que debe desembocar en las cero emisiones netas en 2050. Sin olvidar que esta transición tiene que garantizar no solo la sostenibilidad ambiental, sino también la económica y social.

Para analizar cuáles son las principales herramientas que hay a disposición de las empresas, qué dificultades encuentran estas para implementarlas y qué papel están jugando las administraciones en este proceso, el Museo Guggenheim Bilbao acogió el III Foro Eficiencia Energética y Sostenibilidad. Organizado por la Asociación Nacional de Empresas de Eficiencia Energética A3E y EL CORREO, reunió a más de 200 invitados, entre los que figuraban importantes representantes de los principales agentes del sector. La presentación del evento corrió a cargo de la periodista Adela Úcar.

«La transición energética supone un desafío desde que se puso sobre la mesa debido a las dificultades que conlleva para una sociedad vasca eminentemente industrial», recordó en su discurso de bienvenida el delegado territorial de A3E y director general para el sur de Europa de Carlo Gavazzi, José Luis Fierro. Frente a las «decisiones cortoplacistas, que son garantía de estancamiento», abogó por el medio plazo a la hora de abordar las inversiones y los cambios en la gestión industrial que requiere dicha transición, ya que «es ahí donde aparecen las oportunidades que nos llevarán a lograr un sociedad reforzada y con un tejido industrial desarrollado y competitivo».

Parafraseando al lehendakari Imanol Pradales, Fierro subrayó que «en Euskadi aspiramos a liderar este renacer industrial» desde la experiencia del pasado, en alusión a la reconversión que afrontó Bilbao en los años 80, «todo un ejemplo de transformación, colaboración y trabajo en equipo». Para ello hacen falta «aceleradores» como la eficiencia energética, «una palanca clave en la mejora de la competitividad», que encuentra uno de los mejores aliados en los Certificados de Ahorro Energético (CAE). «Entre las más de 657 solicitudes presentadas en el primer ejercicio, con las que se ahorraron más de 1.600 millones de gigavatios hora, solo 39 proceden de Euskadi», lamentó.

No bajar la guardia

El director general del EVE, Mikel Amundarain, recogió el guante para recalcar que estos certificados, que ofrecen la posibilidad de recuperar parte del coste de una inversión en eficiencia energética, son «una herramienta de gran importancia para la industria vasca que hay que potenciar y maximizar».

En el contexto de la colaboración público-privada, «que ha sido uno de los ejes de la transformación del país», Amundarain repasó algunas de las principales inversiones del Gobierno vasco en este ámbito: el programa de autoconsumo, cuyo presupuesto supera los 160 millones, y el de descarbonización, que contará con 100 millones en los próximos cuatro años. «No podemos bajar la guardia. La eficiencia, la electrificación y la aportación de nuevos vectores tecnológicos será clave», zanjó.

Respecto a la electrificación, el consejero delegado de Iberdrola Energía España, David Martínez, incidió en la importancia de que exista una mayor inversión en redes inteligentes «para conectar generación y demanda. No se pueden caer proyectos de descarbonización porque no exista suficiente capacidad eléctrica». Reclamó para ello «un marco regulatorio estable que facilite acelerar en esos usos finales, ya sea el vehículo eléctrico o los procesos térmicos industriales». No obstante, la electrificación «va por el buen camino», dijo José Luis Firerro, ya que representa un 24% en Europa, cuando el objetivo fijado para 2030 es del 35%.

Por otro lado, Martínez explicó que la digitalización juega un papel «muy relevante» en la transición energética. «Gracias a ella podemos integrar las tecnologías renovables y gestionarlas. Las redes digitalizadas son más resilientes y, como se demostró en la dana de Valencia, se pudo restablecer el suministro eléctrico en tiempo récord sin necesidad de acceder a instalaciones que eran inaccesibles».

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Experiencias

El Foro Eficiencia Energética y Sostenibilidad incluyó una mesa redonda moderada por el director general del Cluster Vasco de la Energía, José Ignacio Hormaeche, en la que responsables de empresas pertenecientes a sectores intensivos en consumo energético, como el siderúrgico y el papelero, compartieron experiencias y reflexiones con las compañías especializadas en ofrecer soluciones tecnológicas de descarbonización y eficiencia.

El director de Fábrica de Papresa, Iñaki Sánchez, repasó la «ruta mixta» de eficiencia y economía circular que están siguiendo para reducir el impacto de su actividad, como la mejora de procesos mediante la optimización de las materias primas, la electrificación de sistemas, la generación de biogas a partir de residuos o el uso de inteligencia artificial para medir todos los procesos. Para ir más allá, «necesitamos un salto disruptivo que puede venir de la mano del hidrógeno verde».

En el caso de Tubacex, la compra de electricidad de origen renovable le ha permitido «dar un salto en la reducción de emisiones, pero ahora tenemos retos más complejos», apuntó el director de Innovación, Diego Herrero. «Estamos intentando identificar soluciones y tecnologías para la captura de CO2 con el objetivo de suministrar acero verde».

Pese a que el hidrógeno verde está todavía lejos de ser una alternativa viable, «hay mucha tecnología para dar pasos firmes y seguros desde el punto de vista tecnológico», sostuvo el director general de Stratenergy, Alejandro Sánchez. «Nuestros clientes empiezan a descarbonizar reduciendo el consumo de energía instalando aislamientos, sistemas de recuperación, reforzando la electrificación con fuentes renovables… Todas ellas son tecnologías que están disponibles en el mercado y tienen un nivel de madurez muy alto», resaltó. Asimismo, aconsejó «aprovechar las palancas de financiación que tenemos en Euskadi para abordar esos procesos con menos riesgo y confiar en las muchas empresas con ADN vasco que podemos acompañaros».

Por parte de Sener, el responsable del área de Descarbonización de la industria, Arturo Basurto, afirmó que sus clientes les piden «agnosticismo tecnológico», es decir, que piensen «en todo el crisol de tecnologías disponibles o que están en camino, y en soluciones a medida de su perfil energético y objetivos». Así, los sistemas de almacenamiento de energía térmica, el aprovechamiento de calor y la captura de carbono «tienen un recorrido importante, aunque siempre hay que estudiar caso a caso».

Markel Yarza, director comercial de Giroa-Veolia, puso de nuevo la eficiencia encima de la mesa: «la energía que no se consume es la más barata», enfatizó. A su juicio, las bioenergías –biomasa, biogas…– están llamadas a tener un protagonismo en determinados sectores. Pero su reflexión fue más allá. «El desequilibrio que ha generado la guerra de Ucrania da mucha más importancia a la reindustrialización y la independencia energética, porque tener energía local y el control del coste mejora la competitividad y permite que en el futuro sea sostenible».

Oportunidades

La clausura tuvo como protagonista a la viceconsejera de Transición Energética del Gobierno vasco, Irantzu Allende, quien dijo que Euskadi debe abordar el doble reto del autoabastecimiento energético y la producción eléctrica renovable, donde acumula importantes déficits. «Pido una reflexión como país para actuar de manera urgente y decidida. De lo contrario, no cumpliremos con los compromisos actuales de descarbonización, transición energética y lucha contra el cambio climático».

El desbroce del camino pasa por aprovechar las oportunidades que brinda «el fuerte tejido industrial vasco, nuestro ecosistema innovador, la colaboración con otros agentes, los CAE, la fiscalidad y programas de ayudas como el de tecnologías verdes, que generará unos 1.000 millones para la industria vasca en los próximos cuatro años». Irantzu Allende resaltó también los logros obtenidos en eficiencia energética. «Somos referentes desde hace muchos años, hasta el punto de que hemos conseguido producir lo mismo que hace 40 años utilizando para ello un 50% menos de energía».

VÍDEO RESUMEN DEL FORO

Las frases

José Luis Fierro

José Luis Fierro

Director general Sur de Europa de Carlo Gavazzi y delegado territorial de A3E

«La eficiencia es uno de los grandes aceleradores de la transición energética y la competitividad»

Mikel Amundarain

Director general del Ente Vasco de la Energía

«Debemos potenciar los CAES porque se trata de una herramienta de gran importancia para la industria de Euskadi»

Mikel Amundarain
David Martínez

Diego Martínez

Consejero delegado de Iberdrola Energía España

«Debe haber una mayor inversión en redes eléctricas inteligentes para conectar generación
y demanda»

Alejandro Sánchez

Director general de Stratenergy

«Hay mucha tecnología y apoyo financiero para dar pasos firmes y seguros en los procesos de descarbonización»

Alejandro Sánchez
Irantzu Allende

Irantzu Allende

Viceconsejera de Transición energética del Gobierno vasco

«Hemos de actuar de manera urgente y decidida aprovechando el fuerte tejido industrial y los programas de ayudas»

Una llamada a la acción para acelerar la transición energética

Emma Mooney

Emma Mooney, analista de la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés), una organización surgida hace 50 años para garantizar el suministro energético tras la crisis del petróleo de 1973 y enfocada hoy a promover la transición hacia un sistema energético más sostenible, hizo un llamamiento para pasar «de la conciencia a la acción y a la ambición». Basó su alegato en algunos de los datos que recoge el último informe de la Agencia. Así, mientras los países participantes en la COP28 se comprometieron a duplicar del 2% al 4% el ritmo de mejora de la eficiencia energética global, «en 2022 ésta alcanzó el 2%, en 2023 se redujo al 1% y la estimación para este año es que sea otro 1%. No es una trayectoria ideal», criticó.

Un escenario, según Mooney, aún más preocupante si se tiene que en cuenta que la energía representa «el factor clave en la brecha de la competitividad europea, una brecha que en los últimos años se ha ampliado por el alza de los precios». No en vano, la industria consume el 25% de la energía en Europa.

Concluido el diagnóstico, la analista de la IEA defendió que la eficiencia energética es la palanca más eficaz para descarbonizar «no solo los sectores intensivos de consumo energético sino la industria en general». Porque, insistió, «la eficiencia es positiva en términos de ahorro de costes, mejora del negocio, reducción de las importaciones o aumento de la seguridad del suministro. Y sin embargo, no implementamos los avances tecnológicos disponibles. Necesitamos cooperación entre empresas y gobiernos, diálogo y acción».

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