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Foro 'NeuroKonektinn, conectando ciencia y personas'

«Bizkaia es un ecosistema envidiable para que florezcan las neurociencias»

Los expertos reunidos en el foro ‘NeuroKonektinn, conectando ciencia y personas’ organizado por EL CORREO en colaboración con Roche departieron sobre el presente y el futuro de esta ciencia

Laura A. Izaguirre

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Stanley B. Prusiner, premio Nobel de Medicina en 1997, dijo de la neurociencia que «es, con mucho, la rama más excitante de la ciencia porque el cerebro es el objeto más fascinante del universo. Cada cerebro humano es diferente. El cerebro hace a cada ser humano único y define quién es».

Es por ello que conocer cómo funciona este órgano, averiguar qué pasa cuando parte de él no funciona, investigar cómo ‘ataca’ cada enfermedad o cómo afecta a cada persona es parte del día a día de esta ciencia que, en Euskadi en general y en Bizkaia en concreto, tiene muy buena salud. «Es una gozada estar en Bizkaia en el ámbito de las neurociencias. Desde el punto de vista de la asistencia en hospitales como el de Cruces, que es realmente excelente; un hospital que acredita su calidad asistencial y la seguridad para los pacientes, y que es muy complejo en cuanto a tecnología, con centros de investigación a su alrededor como la facultad de Medicina o el departamento de Neurociencia que son brutales en cuanto a introducción científica y a los proyectos que abordan. Es un ecosistema realmente envidiable, como un Silicon Valley en el que encuentras todas las piezas para que florezcan las neurociencias en Bizkaia», lo calificó el doctor Alfredo Antigüedad, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Cruces, en el foro ‘NeuroKonektinn, conectando ciencia y personas’ organizado EL CORREO con la colaboración de Roche, moderado la periodista Marta Fernández.

Porque la ciencia debe seguir buscando respuestas a las enfermedades neurodegenerativas, así como al cáncer, al Alzheimer, el Parkinson, el ictus y un largo etcétera de dolencias, y para ello es esencial una investigación y un trabajo en red que hoy en día pasa, ineludiblemente, por «buscar unas terapias cada vez más personalizadas y de precisión que se centren en las necesidades de los pacientes», puntualizó la doctor Mar Mendibe, directora científica del Instituto de Investigación BioBizkaia.

Ejemplo de ello es la Esclerosis Múltiple, una enfermedad neurodegenerativa con la que conviven en España más de 55.000 personas y que «ha avanzado muchísimo en estos últimos años a nivel de investigación científica», tal y como destacó Joana Castresana, paciente y miembro de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Bizkaia (Adembi). «Hay un diagnóstico más precoz, hay fármacos que modifican el curso de la enfermedad y también ha habido avances a nivel sanitario», añadió Castresana.

De hecho, un caso de éxito en el ámbito de las neurociencias es el proyecto EMpodera, desarrollado por el Hospital de Cruces y apoyado por Roche. Una innovadora iniciativa que busca que «el paciente de esclerosis múltiple tenga una mejor calidad de vida tanto en la atención que recibe como en el viaje que hace por la enfermedad», tal y como lo describió el doctor Antigüedad. «EMpodera es una forma de intervención sanitaria donde se tienen en cuenta las necesidades y particularidades las personas con esclerosis múltiple. Porque cuando nos diagnostican esta enfermedad sabemos desde la primera consulta que no tiene cura, pero eso no significa que no se puede hacer nada por nosotros; de hecho, es más necesario que nunca el acompañamiento y la cercanía. Porque curar también significa cuidar, y saber estar con la persona enferma disminuye una incertidumbre que genera muchísimo estrés», detalló Castresana.

En definitiva, EMpodera pone el foco en acompañar «el viaje del paciente desde el primer diagnóstico: cómo llega a una urgencia o a su médico de cabecera, el tiempo de espera entre pruebas y para la llegada de resultados, la incertidumbre, el momento del diagnóstico, la toma de decisiones para el tratamiento, las decisiones compartidas, cuando el tratamiento no va bien y tienes que pensar en otra cosa…», añadió la doctora Mendibe.

Seguir investigando

Y pese a este tipo de avances, aún sigue siendo esencial la labor de la ciencia y de la investigación. «La percepción que tiene una persona con esclerosis múltiple sigue siendo muy dura, con muchos miedos e incertidumbres», puso sobre la mesa Castresana. A lo que hay que añadir que «pensar que vivimos en una sociedad totalmente inclusiva es no ser conscientes de la realidad: la discapacidad es una etiqueta brutal que provoca rechazo y barreras… Porque las personas que tenemos una enfermedad o una discapacidad nos salimos de la norma, de los estereotipos sociales, y sigue existiendo mucho rechazo a todo lo que no cumple la norma», añadió la miembro de Adembi.

Tampoco hay que olvidar que el coste global de las enfermedades neurodegenerativas supera al del resto de trastornos médicos e incluso, aunque suene crudo, que el nivel socioeconómico y la salud están relacionados en todas las sociedades y países. Es decir, «las personas de niveles socioeconómicos menos favorecidos tienen una calidad de vida peor, acceden diferente a los médicos, a las campañas de salud pública o de prevención», lamentó el doctor Antigüedad. Tal es así que, tal y como indicó la doctora Mendibe, «el código postal tiene más repercusión que el código genético, incluso en Euskadi hay diferencias de hasta 6 años en función de las poblaciones».

Es otro ejemplo de por qué siguen siendo necesarias la ciencia y la innovación. Un presente y futuro inmediato en el que la Inteligencia Artificial también va a jugar un papel muy importante en las neurociencias. «Es una herramienta que debemos utilizar; los datos de los pacientes, de muestras biológicas, de características clínicas… nos pueden ayudar a saber el pronóstico de una enfermedad», sentenció la doctora Mendibe.

¿Cómo? «Por ejemplo, estamos inmersos en un proyecto europeo para, con todos estos datos, conseguir saber cómo estará un paciente de Parkinson en de 10, 20 o 30 años, porque son algoritmos que nos pueden ayudar a pronosticar y diagnosticar frecuentemente. Con lo cual, tiene que ser una herramienta que debe estar bien regulada y que debemos utilizar para ayudarnos», confirmó la doctora.

Pero además de la tecnología, «es esencial la colaboración en red entre el ámbito científico y de investigación, el sanitario y el social», coincidieron los expertos. «Las soluciones no pueden llegar de forma individual, o se hace de forma colaborativa o no vamos a llegar a ese sueño de sociedad realmente inclusiva», auguró Castresana. Porque sólo «cuando la asistencia y la investigación van unidas de la mano, las dos mejoran y se llega a la excelencia», concluyó la doctora Mendibe.

Si quieres ver el foro al completo, pincha en este enlace.

A la cabeza de la excelencia en ciencia y salud

Presumir de excelencia en el ámbito de las neurociencias en Bizkaia lo ejemplifican los tres hitos conseguidos en los últimos meses:

1. El Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Cruces ha sido reconocido con el premio Best In Class al Mejor Servicio de Neurología de España. «Se otorga por el buen funcionamiento de un servicio en todas sus dimensiones, desde lo asistencial –que lo hagamos bien y de manera eficiente–, hasta el ámbito científico, la actividad docente y otras características como la altísima especialización que tenemos y la tecnología que hace que sea uno de los pocos hospitales de referencia estatal para, por ejemplo, la cirugía de Parkinson o la epilepsia, o con unidades muy potentes de neurología, sueño… Es una garantía de que tenemos una prestación especial», reconoce Antigüedad.

2. La reacreditación del Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia por parte del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidad. «Este reconocimiento avala la calidad científica de nuestras investigaciones y nos da una red colaborativa de investigación en la que participamos en proyectos de gran envergadura en el ámbito no solo de las neurociencias, sino también de la oncología, de las enfermedades raras o minoritarias, o las relacionadas con la longevidad o el envejecimiento», puntualiza la doctora Mendibe.

3. El Hospital Universitario de Cruces ha obtenido la acreditación de Joint Commission International (JCI), la más prestigiosa en el ámbito asistencial, en la modalidad de hospital universitario terciario de alta complejidad, lo cual le posiciona al más alto nivel. «En Cruces siempre hemos tenido la idea de éramos un hospital bueno, y esto lo corrobora con una acreditación internacional que nos convierte en el primer hospital terciario de alta complejidad de España en recibirlo, y es un centro público», destaca el doctor Antigüedad. «Es un hito importante porque respalda que realmente damos una atención de calidad y de seguridad hacia el paciente», puntualiza el experto, y «nos aporta un marco de calidad para atraer talento y proyectos», detalla la doctora Mendibe.

Las frases

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Alfredo Antigüedad

Jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Cruces

«Es una gozada estar en Bizkaia en el ámbito de las neurociencias»

Joana Castresana

Miembro de la asociación de Esclerosis Múltiple de Bizkaia (Adembi)

«EMpodera es una intervención sanitaria que pone en el centro a las personas con EM»

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Mar Mendibe

Directora científica del Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia

«Cuando asistencia e investigación van de la mano, ambas mejoran y se llega a la excelencia»

Los expertos responden

¿Cómo funciona el cerebro?

«Tiene un funcionamiento muy simple: recibe información por parte de los sentidos, la procesa y emite el movimiento. Lo complicado es saber cómo lo procesa. Es como un entramado de cables perfectamente ordenado en el que cada ‘cable’ tiene un origen y un destino y la comunicación entre esos billones de neuronas está perfectamente establecida no sólo físicamente sino también por una liberación de sustancias químicas».

¿Hay diferencias entre el cerebro de los hombres y el de las mujeres?

«Estructuralmente son semejantes, lo que tienen son diferentes impulsos. El cerebro no está aislado del mundo, y nuestra conducta está motivada por miles de influencias que no son puramente las que recibimos por los sentidos. Pero en una resonancia o en una autopsia, no se distingue si un cerebro es de hombre o de mujer».

¿Qué parte del cerebro controla el amor?

«El alma radica en el cerebro. Nuestro alma, amor, pensamiento, nuestras sensaciones… son nuestro cerebro. Cuando dicen que sólo usamos el 10%, es mentira; en biología no hay cosas superfluas, lo que tenemos es para que tenga utilidad. La mayor parte de nuestros cerebros son áreas que asocian información. Fruto de eso y de los impulsos, que es el sistema más primario de nuestro cerebro, se produce que alguien se pueda emocionar».

¿Cómo podemos estimular la actividad cerebral?

«Siendo lo más proactivos posible. Tenemos que estar estimulados intelectual y físicamente en todas las etapas de la vida. Por eso hay que empezar cuanto antes a cultivar hobbies y todo lo que nos mantenga activos, como escribir, aprender idiomas o jugar a cartas, y que sean actividades que nos gusten».

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