Joseba Ramos
Director de Relaciones Institucionales de Solaria en Euskadi
«Nuestra empresa puede ofrecer acuerdos energéticos para las pequeñas empresas. Para eso sería necesaria una agrupación de las pymes en la adquisición de energías renovables»
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Expertos del sector debatieron cómo las grandes y pequeñas empresas se enfrentan a la transición energética y remarcaron las tendencias competitivas

Estamos en un momento trascendental para nuestro planeta. La transición energética se perfila como una cuestión de ser o no ser. Sin embargo, a medida que se baten récords de temperaturas extremas, se están aunando, más que nunca, diversas iniciativas para mitigar el cambio climático. Esta fue la reflexión inicial que compartió el periodista Andrés Fernández, moderador del coloquio ‘Desafíos de la industria en el camino hacia la sostenibilidad’, organizado por EL CORREO en colaboración con Solaria, PepsiCo y Aclima, y que reunió a referentes de la industria para debatir el tema.
En la transición hacia una economía verde, las empresas juegan un papel fundamental, enfrentándose a retos como la reducción de la huella de carbono, la optimización de recursos naturales y la digitalización. «Además de aumentar la eficiencia y la productividad del conjunto de las empresas, aplicar medidas que permitan reducir las emisiones mediante las energías renovables, así como minimizar la utilización de recursos naturales en estos procesos», señaló Joseba Ramos, director de Relaciones Institucionales de Solaria en Euskadi.
El 2030 será un período clave para la industria, tanto en Europa como a nivel mundial y Pepsico se ha propuesto pisar el acelerador de la sostenibilidad con metas bastante claras. «Queremos tener el 40% de nuestro alcance 3 (emisiones indirectas), y el 75% del alcance 1 (emisiones directas) y 2 (emisiones indirectas procedentes de la compra de electricidad, vapor, calor, etc.); y para el 2040, lograr cero emisiones. Desafíos que conllevan grandes retos, como la implementación tecnológica que facilite estos procesos», tal y como detalló el director de la planta de bebidas PepsiCo en Etxabarri Ibiña, Iñaki Ochoa de Aspuru.
También se considera fundamental abordar la integración de la sostenibilidad en las estrategias de las compañías y la necesidad de trasladar al tejido industrial vasco «que tenemos una gran oportunidad». «El pacto verde europeo nos marca el nuevo mercado de productos y servicios sostenibles que se está generando; el mayor desafío está en integrar esa variable ambiental para definir si nuestros productos y servicios son sostenibles, lo que implica revisar el sistema de producción. Y principalmente, que la industria entienda que se trata de una clave de oportunidad y no de amenazas», comentó la directora general de Aclima, Basque Environment Cluster, Olga Martín.
Teniendo en cuenta la dimensión industrial de Euskadi, los expertos coincidieron en que las empresas aún se enfrentan a un largo recorrido. «En materia de energía renovable estamos muy por debajo en cuanto a generación, tanto a nivel nacional como en toda Europa. Solo por dar un ejemplo, Euskadi está en un 11,2%, mientras que Navarra alcanza un 59,5% y Castilla y León un 88,7%», precisó Ramos. «Aunque estar rezagados siempre nos da una visión optimista de intentar alcanzar estas cuotas en la mayor brevedad posible», puntualizó el directivo de Solaria. «Necesitamos generar y consumir energía verde aquí en Euskadi», añadió.
Por su parte, el experto de PepsiCo afirmó que «el grado de maduración de estas iniciativas depende tanto del tamaño de las empresas como de los sectores. En comparación con otros países, especialmente en el sector alimentario, el avance es diverso. Un ejemplo es Etxabarri, que será la primera planta de bebidas a nivel mundial en alcanzar las emisiones netas cero en 2025».
Olga Martín valoró también la transición ecológica realizada por las empresas vascas: «Es importante recordar cómo era Euskadi en los años 80 y 90. La industria siempre ha estado a la vanguardia en cuestiones ambientales debido a la pesada carga ambiental heredada de la era industrial, lo cual ha sido un desafío constante». En cuanto a la planificación y las normativas, Martín remarcó que Euskadi está a la par de otras regiones con acciones como la Estrategia de la Economía Circular 2030, el Plan de Prevención y Gestión de Residuos para 2030, la Estrategia de Cambio Climatico del País Vasco-Klima 2050 y la Ley Vasca de Transición Climática. «El problema fundamental es que tenemos poco tiempo para esta década crucial, que es de aquí a 2030», puso sobre la mesa.
La realidad del tejido productivo en Euskadi revela que más del 90% del sector industrial está compuesto por pymes. ¿Cómo pueden estas empresas afrontar la urgencia de la transición energética? «Para una empresa pequeña es más complejo, por lo tanto, es necesario proporcionarles mayor apoyo en esta transición. En este sentido, por ejemplo nuestra empresa puede ofrecer acuerdos energéticos que ayuden a mejorar estos procesos. Sería significativo que estas pequeñas empresas se agrupen para fortalecerse en la adquisición de energías renovables», reflexionó el portavoz de Solaria.
«Esto se vuelve aún más relevante cuando la sostenibilidad es un objetivo compartido por grandes y por pequeñas empresas, así como por los gobiernos. Los beneficios fiscales son fundamentales, al igual que la asistencia tecnológica para que esta transformación sea accesible para todos», añadió el representante de PepsiCo.
Martín señaló que, debido a esto, las pymes están preocupadas y mirando al otro lado. Por lo que «es necesario facilitarles las ideas sobre lo que deben hacer». «Las normativas que derivan del nuevo modelo económico europeo son claras: las directivas y los reglamentos han modificado la hoja de ruta de las empresas con regulaciones a favor del medio ambiente que no van a cambiar y que deben aceptarse, para no quedar desfasados e ir a por ello. Aunque sea poco a poco», animó la directora de Aclima.
En esta línea, los expertos hicieron hincapié en cómo la sostenibilidad está mejorando la competitividad de las empresas. «Son cuestiones que no se ven a corto plazo, pero a largo plazo y en una estrategia global, irán dando resultados. Como empresa, estamos haciendo verdaderos esfuerzos con la convicción de que en el futuro también se traducirá en sostenibilidad económica», comentó el portavoz de Solaria.
Por su parte, Ochoa de Aspuru apostilló que PepsiCo tiene evidencias financieras de que mejorando los resultados de sostenibilidad hay un impacto financiero. «Ir un poco más allá genera una diferenciación con los clientes y nosotros estamos totalmente convencidos de ello, por eso hemos desplegado la estrategia ‘Pep positive’. La sostenibilidad, al igual que la calidad en su momento, ha pasado de ser un diferencial a convertirse en un requisito mínimo indispensable. Cumplir con estos estándares es obligatorio, pero si logramos superar estas expectativas, aportamos un valor adicional a nuestros clientes».

«Nuestra empresa puede ofrecer acuerdos energéticos para las pequeñas empresas. Para eso sería necesaria una agrupación de las pymes en la adquisición de energías renovables»
«Tenemos que ser capaces de hacer una mejora estratégica adaptada a las pymes. Para comunicar de manera sencilla lo que significa y que esto les sirva como una oportunidad y diversificación de sus modelos de negocios y productos»


«Un 65% de los consumidores compran marcas que hacen lo correcto frente a aquellas que no lo hacen. Pero un 25% no lo hace, por lo que todavía hay un trabajo de concienciación»
El «tsunami» de la energía renovable no es solo cuestión de Euskadi, «está claro que es una demanda que compromete a la mayoría de los países del mundo, por lo que se hace urgente acelerar los mecanismos que faciliten la transición energética para 2030, 2040 y 2050», comentó Ramos.
Principalmente, cuando la falta de red eléctrica puede representar un verdadero problema. «Por la experiencia que hemos tenido en las plantas de Murcia y en Vitoria-Gasteiz, la red puede ser un problema financiero en la ejecución de este tipo de proyectos por el hecho de no tener potencia disponible para hacer una transformación del consumo del gas, por ejemplo, a consumos eléctricos. Y esto se debe poner en la mesa si realmente la industria se va a transformar», agregó el director de la planta de bebidas PepsiCo en Etxabarri Ibiña.
«La circularidad en el despliegue de las energías renovables también es otro de los temas que falta poner en debate», remarcó Martín. «Cómo experimentar con nuevos materiales en la instalación de renovables, en la utilización de residuos para generar combustibles o en la biomasa, y ampliar las energías renovables hacia estos ámbitos que proponen nuevos modelos de negocios», destacó.
La concienciación social también es imprescindible para esta transformación. Y, de hecho, los expertos reconocieron que a día de hoy existe un mayor interés de la población vasca hacia la reducción del consumo para evitar el deterioro ambiental: «Los consumidores cada vez demandan más un producto sostenible, porque un 65% de los clientes les compran más a las marcas que hacen bien las cosas», compartió Ochoa de Aspuru. Pero también entran en juego la decisión de la compra «así como las pequeñas acciones que, en conjunto, generan un impacto positivo o negativo en el medio ambiente», concluyeron.
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