Coloquio Jantour 'Del campo al destino: Turismo y producto local'

Las Encartaciones, un destino sostenible

Representantes del sector turístico, de la administración y pequeños productores reflexionaron en Zalla sobre las fortalezas de una comarca que aspira a atraer más visitantes sin perder su esencia

Foro Jantour
Luis M. Díez

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En tiempos de masificación turística y con la amenaza latente del tratado firmado por la Unión Europea con Mercosur que mantiene a agricultores y ganaderos en pie de guerra, EL CORREO organizó en Zalla un Encuentro Jantour con el título 'Del campo al destino: turismo y producto local'. Patrocinado por la Diputación Foral de Bizkaia, el Ayuntamiento de la localidad encartada y la cooperativa de asociaciones agroganaderas Lursail, el foro abordó en dos mesas redondas la importancia de apostar por un turismo responsable y por consumir alimentos de cercanía.

«El turismo sostenible es un concepto que hemos arraigado en nuestra tierra y que vela por el mantenimiento y cuidado de nuestro patrimonio cultural y gastronómico, pero también de las personas, de quienes vivimos en el territorio», introdujo el moderador del coloquio, Aitor Buendía. A su lado estaban los protagonistas del primer coloquio: Leire Sáez, directora general de Turismo de Bizkaia; Unai Diago, alcalde de Zalla, y Javier Barrio, director del Museo de las Encartaciones.

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De izquierda a derecha, Aitor Buendía, Alex Rodríguez, Unai Diago, Esti Trevilla, Martín Uriarte, Leire Sáez, Javier Barrio y Sandra Aras.

«Bizkaia va por el buen camino», subrayó Leire Sáez, todavía con el buen sabor de boca tras obtener el territorio el premio al Destino más Responsable y Sostenible en la pasada edición de Fitur. Después de cerrar 2025 con más de dos millones de visitantes, la directora general de Turismo comentó que el objetivo sigue siendo el de conseguir un turismo «responsable, sostenible y ordenado. Queremos crecer pero mediante la desestacionalización y la apertura a todas las comarcas».

Una de las zonas que se vieron beneficiadas el ejercicio anterior por esos visitantes que, ya sea porque repiten o porque alargan su estancia para ver qué más ofrece el territorio aparte del Guggenheim, el Puente Colgante y los rincones más pintorescos de la costa, fueron las Encartaciones, que experimentaron «un espectacular aumento del 24%» en el número de turistas. «Bilbao es la puerta de entrada pero Bizkaia ofrece mucho más. Gracias al gran trabajo de la Diputación, ocho de cada diez turistas se están acercando a otras comarcas, y una de las grandes visitadas es Enkarterri», celebró Leire Sáez. En el catálogo de actividades seguirán iniciativas que ya han mostrado su tirón entre los turistas, como las rutas del txakoli o las que figuran bajo la marca 'Iron River', que permiten descubrir las huellas del pasado industrial minero en Encartaciones y Meatzaldea.

Y es que no le faltan argumentos para seducir: Balmaseda, la cueva de Pozalagua, Torre Loizaga, rutas senderistas, paisajes sorprendentes o el castro de Bolunburu son solo algunos de sus principales atractivos, junto a su proximidad a la capital vizcaína. El alcalde de Zalla señaló que además de seguir promocionando su patrimonio ambiental y gastronómico, uno de los proyectos que quieren desarrollar este año tiene que ver con «la puesta en valor de la arquitectura ligada a nuestro pasado industrial. Servirá para atraer visitantes y para que nuestra propia gente sea consciente del acervo y la riqueza del lugar en el que viven».

Coloquio Jantour
Participantes en la mesa redonda sobre turismo sostenible.

Desterrar tópicos

Una misión en la que cuentan –como el resto de municipios– con la inestimable ayuda del Museo de Las Encartaciones. Su director, Javier Barrio, puso de relieve la labor que realiza este espacio, situado en la emblemática Casa de Juntas de Abellaneda, a la hora de difundir una visión histórica, política, etnográfica y patrimonial de la comarca y sus habitantes. «Desarrollamos productos culturales, recorridos, actividades y exposiciones con las que buscamos un aumento del sentido de identidad de los pueblos. Hay itinerarios por el centro de Zalla, o en el barrio industrial de Aranguren, en los que nos detenemos en edificios de los años 70, que no son de los más bonitos, pero explicamos su contexto histórico y social. Salimos así del tópico para ofrecer otro punto de vista de los municipios», defendió.

A esas alturas de la mesa redonda quedaba clara la visión de un turismo encartado que mira a su pasado con orgullo y sabe qué bazas debe jugar para no desviarse ni un milímetro de una actividad que solo puede desarrollarse desde la sostenibilidad. «La ciudadanía lo exige», zanjó Unai Diago, quien explicó que tratan de lograr «un encaje entre la vida de las personas de la comarca y los visitantes que vienen a hacer rutas por el bidegorri o a ver las herrerías de Bolunburu. Queremos que lleguen de forma ordenada y conseguir de paso que nuestra hostelería y nuestro comercio se beneficien de esa afluencia». A este respecto, destacó el apoyo que proporciona el Consistorio a estos sectores, como las ayudas que destinan periódicamente a facilitar la apertura de establecimientos comerciales, y la promoción de bares y restaurantes en citas como Enkarterri Fest.

«La sostenibilidad no es solo una cuestión ambiental; consiste en cuidar el medio ambiente pero también el patrimonio, nuestra cultura, de poner a las personas en el centro... Esto aporta valor añadido a los vizcaínos, como la generación de empleo. Es lo que llamamos turismo regenerativo, un concepto que estamos empezando a introducir», matizó la directora general de Turismo.

Por su parte, Javier Barrio sostuvo que el «trabajo identitario» que llevan a cabo desde el Museo de Las Encartaciones es «fundamental. Saber que la comunidad empieza a valorar su propio patrimonio siempre es un punto a favor para que decida qué quiere enseñar».

Leire Sáez cerró su participación resaltando las rutas accesibles que pueden encontrarse en un apartado específico de web de Turismo Bizkaia antes de lanzar un último mensaje: «Debemos olvidarnos de las cifras y de competir con otros lugares. Hemos llegado al turismo más tarde que otros destinos y sabemos lo que queremos y lo que no».

Sabor local

Las referencias a la gastronomía y a los restaurantes sirvieron de entrante para la segunda mesa redonda de la jornada, en la que el turismo dejó paso al producto local y de cercanía en una zona de larga tradición ganadera y agrícola. Zalla, sin ir más lejos, tiene en la cebolla morada su principal emblema gastronómico. Y Carranza es cuna de una raza autóctona de ovejas que, junto a la latxa, da nombre al queso DO Idiazabal. También de vacas como las de Sandra Aras, que llevan décadas proporcionando leche a la cooperativa Kaiku. Esta mujer y su marido cumplieron en 2002 el sueño –'Ametsleku' se llama la ganadería– de vivir del campo. «Las vacas son una extensión de nuestra familia; más que un trabajo tienes que entenderlo como una forma de vida», puntualizó. Su primera intervención se convirtió así en un alegato a favor de las raíces y la identidad. «Tenemos que ser responsables y mirar al futuro sin olvidar de dónde venimos».

Sandra es uno de los rostros que muestra cómo en las Encartaciones hay gente joven decidida a hacer de la agricultura su modo de vida. Personas como Alex Rodríguez y Esti Trevilla, quienes hace un año fueron elegidas para testar sus proyectos en el nuevo espacio agrario 'Haztegia Enkarterri', un programa de apoyo al emprendimiento que tiene como objetivo, apuntó Aitor Buendía, «facilitar la incorporación de nuevas personas a este sector».

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Imagen del coloquio sobre producto local.

Natural de Otxaran-Zalla, Rodríguez ha formado un equipo de cuatro personas que cultivan verduras y hortalizas, como la cebolla morada, un producto que forma parte del Arca del Gusto de Slow Food. «En este proyecto, que se llama 'Sustrai biziak', apuesto por la venta directa y por una horticultura ecológica porque quiero volver a los orígenes, cuando se cultivaba sin usar fitosanitarios», señaló.

Con 'Bearka', la carranzana Esti Trevilla se encuentra a pocas semanas de sacar al mercado unos aceites esenciales de origen 100% natural que elabora a partir de flores aromáticas y residuos forestales del entorno. «El punto de partida fue la transición que hice en casa a productos de limpieza y cosméticos no tóxicos, ahí vi que la principal materia prima que tenían todos ellos era un aceite esencial». Otra idea que le ronda la cabeza es crear una línea de aromaterapia destinada a atenuar el estrés en animales de granja.

Más allá del asesoramiento que reciben en el marco de 'Haztegia Enkarterri', ambos son ya clientes de la cooperativa de servicios agroalimentarios Lursail, donde les tutorizarán sus proyectos empresariales durante cinco años. Fruto de la fusión hace pocos meses de las cooperativas Abere, Abelur y Lorra, Lursail es la respuesta del agro vasco a las vicisitudes que atraviesa un sector que, en Euskadi, ha pasado de tener 84.000 explotaciones en 1989 a 12.600 en 2019, el último año del que hay datos.

Con la central situada en Arkaute y sedes en Lezama y Azpeitia, su coordinador en Bizkaia, Martín Uriarte, explicó que son la ventanilla única para el baserritarra que quiera informarse sobre ayudas, gestionarlas, conocer nuevas normativas, comercializar sus productos, aplicar tecnología... «Estamos creando un proyecto para los próximos 30 años», enfatizó.

Respecto al acuerdo con Mercosur, denunció la «desprotección» en que queda el sector y los consumidores y demandó mayores controles sanitarios en los productos que llegan de otros países para abastercer al mercado. «Euskadi solo es autosuficiente en huevos y vino. Del resto, solo producimos el 70% de la leche, el 20% de la carne o el 9% de las hortalizas», informó.

En un sector aquejado por la falta de relevo generacional, Martín Uriarte pronosticó que en el futuro las explotaciones agrarias y ganaderas serán asociativas. «Eso permitirá a los trabajadores hacer turnos para librar algún fin de semana o coger vacaciones. Es decir, tener calidad de vida y poder conciliar».

Las frases

Leire Sáez

Leire Sáez

Directora general de Turismo de la Diputación Foral de Bizkaia

«Queremos crecer desde la desestacionalización y la apertura a todas las comarcas»

Unai Diago

Alcalde de Zalla

«Buscamos un turismo ordenado que, de paso, beneficie al comercio y la hostelería»

Unai Diago
Martín Barreiro

Martín Uriarte

Coordinador en Bizkaia de la cooperativa de servicios agrícolas y ganaderos Lursail

«La labor de comunicación sobre la calidad de los alimentos de cercanía es fundamental»

Javier Barrio

Director del Museo de Las Encartaciones

«Desarrollamos productos culturales enfocados a que la comunidad valore su propio patrimonio»

Javier Barrio
Sandra Aras

Sandra Aras

Ganadera de Carranza

«Hay que mostrar lo que hacemos para impulsar las compras de productos de cercanía»

Esti Trevilla

Productora ecológica

«Sería un éxito poder vivir ahora mismo de lo que estoy haciendo»

Esti Rodríguez
Alex Rodríguez

Alex Rodríguez

Horticultor ecológico

«Debemos enseñar a los jóvenes a valorar el producto local y de temporada»

El reto de educar al consumidor

Los tres productores locales y el representante de Lursail debatieron acerca de algunos de los principales desafíos que afronta el agro vasco. Uno de los más importantes, en palabras de Martín Uriarte, es dar a conocer la calidad de los productos. «El poder de decidir lo que se expone en los lineales lo tiene el consumidor. Por eso una comunicación eficaz es fundamental». La coincidencia con este mensaje fue total. Sandra Aras anunció que está inmersa en un proyecto para crear un centro de interpretación del sector lácteo. «Para impulsar las compras de cercanía hay que contar lo que hacemos, abrir las puertas de nuestras instalaciones», insistió. Según Alex Rodríguez y Esti Trevilla resulta igualmente clave acudir a los centros escolares a «enseñar a los jóvenes a valorar el producto local y de temporada. Las nuevas generaciones muchas veces saben que la leche viene en un brick pero no conocen su procedencia real». Es lo que busca 'Nekazariak Eskolan', una iniciativa del Gobierno vasco con la que se pretende que los baserritarras expliquen en las aulas su día a día y la importancia de un trabajo con el que no solo producen alimentos, sino que también cuidan el entorno, la cultura y generan empleo. Porque, como dijo Esti, «poder vivir de lo que estoy haciendo ahora mismo sería un éxito». Y va por el buen camino: «hemos encontrado un nicho con un producto que tiene una calidad extraordinaria. Además, tenemos pensado usar las redes sociales para concienciar sobre los tóxicos que utilizamos en nuestro día a día sin ser conscientes de ello». Herramientas tecnológicas, como WhatsApp Business, que también usa Álex para comercializar las cestas de hortalizas que distribuye cada semana. La reflexión final se centró en la relevancia que adquiere pagar un precio justo por alimentos locales que ayudan a cuidar el cuerpo y el planeta frente a productos más baratos pero que, al proceder de otros países, generan una mayor huella de carbono.

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