En el centro histórico de Leintz-Gatzaga, un edificio ha visto pasar varios siglos de historia por sus habitaciones. El Palacio Soran forma parte del patrimonio de Gipuzkoa y tras su reapertura en 2025 vuelve a acoger huéspedes, combinando patrimonio, confort y sostenibilidad.
El hotel, reconocido como inmueble de valor arquitectónico singular dentro del conjunto monumental del municipio y dentro del parque natural de Aizkorri Aratz, ha sido rehabilitado por los hermanos Xabier e Iker Pérez Gaztañaga con un objetivo claro: actualizar el confort sin alterar la esencia histórica de las diez habitaciones que mantienen su carácter histórico y arquitectónico original, pero funcionan con estándares energéticos del siglo XXI.
Desde el aislamiento de los muros exteriores a la elección de la bomba de calor, los hermanos Pérez Gaztañaga han afrontado el reto de climatizar un edificio antiguo sin sacrificar la sostenibilidad. La solución fue apostar por una mejora sustancial del aislamiento, para reducir la demanda a sólo 19 kW para 800 metros cuadrados de superficie, y del lado de la producción, la geotermia de Ecoforest, una tecnología que aprovecha el calor del subsuelo para generar calefacción, agua caliente y refrigeración.
"Tuvimos sistemas de geotermia y aerotermia con suelo radiante en otra casa. Ya conocíamos el ahorro de la bomba de calor en el consumo de electricidad, por lo que cuando compramos el palacio y nos encontramos dos calderas de 35 kW, nos dimos cuenta de que teníamos que cambiarlas", explica Xabier Pérez.
En el caso concreto del Palacio de Soran, la calefacción y el agua caliente sanitaria se producen con una bomba de calor geotérmica de Ecoforest "marca que instaladores y fontaneros nos recomendaron por la calidad de las bombas de calor geotérmicas". La bomba de calor ecoGEO⁺ 5-22 ha conseguido un coeficiente de rendimiento de 5 con picos de hasta 5,4. En términos prácticos, esto se traduce en un ahorro energético cercano al 80% frente a sistemas tradicionales y una reducción notable de emisiones hasta los 14.600 kg CO₂ por año.
Para lograrlo, la bomba de calor geotérmica capta la energía del subsuelo a través de dos pozos de 130 metros de profundidad, un trabajo técnico que requiere un diseño preciso para garantizar la eficiencia. Ingeka-Ingeniería Geotérmica del Norte, socio colaborador de Ecoforest, fue el responsable de llevarlo a cabo con una cuidada atención a la estética del proyecto "prestamos atención a la mimetización de la parte de la captación con el entorno, que en este caso es un muro histórico; además aplicamos un protector de acero para tratar de buscar también la excelencia en los acabados".

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto está en cómo se distribuyen el calor y el frío dentro del edificio. Debido a la estructura en madera del palacio, no era viable instalar sistemas convencionales como suelo radiante.
En su lugar, se optó por una solución innovadora desarrollada por Sunthalpy: emisores térmicos invisibles que se integran en paredes y techos. Este sistema funciona a baja temperatura, no genera ruido ni corrientes de aire y permite mantener la estética original de las estancias.
La integración con las bombas de calor es perfecta, ya que "los emisores de Sunthalpy funcionan a muy bajas temperaturas de entre 18 °C y 30 °C, lo que se traduce en una eficiencia aún mayor de la bomba de calor", destaca Baudilio Alonso, director comercial de Sunthalpy.
La rehabilitación no solo ha mejorado notablemente la eficiencia y confort del edificio, sino que demuestra que es posible adaptar construcciones históricas a los estándares actuales de sostenibilidad.
Los propios hermanos Pérez Gaztañaga, convencidos por el resultado, aseguran que de repetir la experiencia volverían a apostar por la sostenibilidad. Hasta el punto de que han comenzado a distribuir las soluciones de climatización de Sunthalpy a través de su propia empresa en Euskadi y zonas limítrofes.
Este proyecto refleja cómo la colaboración entre fabricantes, ingeniería e instaladores puede transformar edificios históricos en espacios confortables, eficientes y preparados para el futuro.

Las bombas de calor se han consolidado como una de las soluciones más eficaces y versátiles en proyectos de rehabilitación, tanto en el ámbito residencial como en el sector hostelero. Su capacidad para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente en un único sistema simplifica las instalaciones, reduce costes de mantenimiento y permite un control más preciso de la energía. A todo ello se suma su carácter sostenible ya que reducen significativamente las emisiones y se alinean con los objetivos de descarbonización y eficiencia energética.
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