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Poco necesitan muchos bilbaínos (o vizcaínos) para que al hablar del bollo de mantequilla aparezca en su recuerdo una merienda, una celebración o una parada obligatoria en la pastelería de siempre. Tan bilbaíno como San Mamés, el Guggenheim o la Virgen de Begoña, es un ‘vecino’ más que vive la ciudad desde los escaparates de muchas de sus pastelerías, pero ¿de dónde viene este dulce tan nuestro?
La historia cuenta que fue allá por principios del siglo XIX, concretamente en 1813, cuando los primos Francesco Matossi y Bernardo Pedro Franconi inauguraron en pleno Casco Viejo de la Villa una pastelería entre cuyos productos se encontraba su particular versión del ‘suizo de leche’, que aunaba ese tradicional dulce de su Suiza natal con la manteca de vacas (como se llamaba por aquel entonces a la mantequilla) ingrediente básico en la repostería de Poschiavo (la comuna suiza del cantón de los Grisones de donde procedían los Matossi y Fanconi). El boom de su popularidad llegó cuando en 1830 abrieron el Café Suizo que, convertido en un punto neurálgico de la sociedad bilbaína de la época, afianzó la querencia por aquellos bollos de leche rellenos de crema de mantequilla.
Hoy esa tradición sigue más vigente que nunca con la apertura de un nuevo establecimiento en la calle Sombrerería 3, en el mismo Casco Viejo que hace más de dos siglos vio nacer este mítico manjar bilbaíno. Botxito es ese lugar que aglutina la tradición del «bollo de toda la vida» con una versión «reinventada» de sabores. En un moderno local que tiene su propio obrador a la vista de la clientela, lo que hace diferente a este nuevo templo del bollo de mantequilla es que estarán hechos, fermentados y horneados allí mismo. «Es un producto delicado y queremos darle la máxima frescura», destacan sus responsables.

Y una vez que salen del horno se rellenan también allí mismo con las diferentes mantequillas. Desde la original de toda vida para los más tradicionales hasta de sabores como maracuyá, mango, Kinder, avellana, pistacho… para quienes se atrevan a dar un paso más. Todo ello en formato grande y mediano, y elaborado con «materias primas de alta calidad como la harina de gran fuerza de Villamayor, en Huesca; los huevos camperos de caserío de Muskiz; y la leche de Gernika Santana Esnekiak», destacan desde el obrador de Botxito.
Y con un horario continuado de apertura de 8.00 a 20.00 horas todos los días, el obrador del Botxito va a funcionar a pleno rendimiento en todo momento para ofrecer a sus clientes toda sus variedades de este bilbaíno manjar. «Va a haber ‘botxitos’ de todos los sabores a lo largo de todo el día», animan. ¿A qué esperas para redescubrir el bollo de mantequilla de Bilbao?
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