El menor acosado sufría palizas y hurtos desde el comienzo del curso

La familia, que se lo había comunicado al centro, empezó a notar que faltaban cosas en casa hace dos meses

A. HERASBILBAO.

El menor acosado por compañeros de clase que terminaron robando en su casa sufría palizas y pequeños hurtos desde el comienzo del curso, que fueron en aumento, según ha podido saber este periódico en fuentes próximas al caso. «Le pegaban todos los días, le arrancaban las gafas, le tiraban piedras, le encerraban en el vestuario», indican las mismas fuentes. La familia del joven, que «es un cacho de pan, un inocentón», se puso en contacto con la dirección del centro de formación profesional, ubicado en Leioa, para transmitirles lo que les decía el chico. Los responsables del centro formativo llegaron a expulsar a uno de los jóvenes implicados durante varios días, pero el acoso continuó después.

En los últimos dos meses, la situación había empeorado. Según se ha sabido después, los dos imputados, un menor de 17 años y otro de 18, cogían las llaves de casa de la mochila de la víctima e irrumpían en la vivienda, ubicada en Bilbao, cuando sabían que no había nadie. Se dio la circunstancia de que durante tres semanas entraron a robar estando en la casa la abuela impedida. Los miembros de la familia iban notando que les faltaban cosas: el mando de la playstation, dinero de las huchas, una cartera que había en la cocina. «Campaban a sus anchas».

El pasado 11 de marzo se produjo el robo más importante. Los ladrones encontraron el lugar en el que la familia escondía las cosas de valor y se llevaron joyas por importe superior a 4.000 euros. La Ertzaintza abrió una investigación y descubrió que los jóvenes, que probablemente contaban con la ayuda de otros cómplices, se deshicieron de alguna de las piezas en una compraventa de oro en Getxo. Los investigadores lograron recuperar parte del botín y entregárselo a sus dueños. Los ertzainas imputaron al menor, de 17 años, que quedó después en libertad y fue expulsado del centro formativo, por el robo en el domicilio y el acoso al compañero de estudios. La víctima se encuentra «aterrorizada» y «no quiere ni salir de casa».