Un autobús Bilbao-Madrid circula con seis ruedas pinchadas por un sabotaje

El conductor se vio obligado a cambiar de autocar en Burgos, con 35 pasajeros a bordo. Una filial de Alsa mantiene un conflicto laboral, al que se atribuyen más de un centenar de ataques

SERGIO GARCÍABILBAO.
El autobús pertenecía al servicio Premium de Alsa y es similar al de esta imagen./ E.C./
El autobús pertenecía al servicio Premium de Alsa y es similar al de esta imagen./ E.C.

Lo que comenzó pareciendo un imprevisto sin más importancia que la pérdida de unos minutos se acabó revelando como un sabotaje. Ocurrió ayer en uno de los autobuses Premium con que ALSA cubre la línea Bilbao-Madrid. El vehículo de lujo había abandonado Termibús a las nueve y media y se dirigía como cualquier otra mañana a la capital, un recorrido que ronda las cuatro horas y media, y para el que en esta ocasión contaba con 35 pasajeros. El viaje discurría con normalidad hasta que, poco antes de llegar a Burgos, el sistema que controla la presión de los neumáticos detectó una anomalía en dos de las ruedas. La pérdida de aire es paulatina, por lo que el sensor no registró nada hasta pasado un tiempo. Alertado, el conductor desvió el transporte a la estación de la ciudad castellana, en la creencia de que se trataba de una avería rutinaria, y dio aviso al taller para subsanar el problema. El tacógrafo del vehículo marcaba las 11.37.

La sorpresa del pasaje fue mayúscula cuando descubrieron que no eran dos las cubiertas que perdían aire, sino seis, lo que automáticamente llevó a la compañía a descartar que se tratara de un accidente y a que cobrara peso la tesis del «sabotaje». Los técnicos observaron que todos los neumáticos afectados habían sufrido «pinchazos provocados por un pequeño punzón, a modo de cúter, imposible de producirse de manera fortuita», precisaron desde la empresa. Ante «la imposibilidad de sustituir las seis ruedas en un tiempo prudencial», la compañía decidió que la mejor solución pasaba por transbordar a los pasajeros a otro vehículo para que prosiguieran viaje a Madrid. El servicio se reanudó finalmente a las 12.32, casi una hora después de que el autocar interrumpiese su marcha.

Acciones «injustificables»

Lo ocurrido en el autobús de las 9.30 se produce en un momento de fuerte tensión en las relaciones laborales de NEX Continental, antigua Continental Auto, con centro de trabajo en el intercambiador madrileño de Avenida de América y cuyos empleados se encuentran en huelga desde el pasado 5 de marzo, precisan desde ALSA. La protesta afecta en mayor medida a los trabajadores que cubren servicios de cercanías en la capital, «pero también a algunos conductores que atienden largos recorridos por la autopista A-1 a destinos del norte peninsular, algunos de ellos adscritos a la línea Madrid-Bilbao». Este cometido es realizado por conductores de ambas ciudades, estando en huelga sólo los madrileños. Fuentes de la compañía de transportes subrayaban ayer que «los servicios están funcionando con normalidad» cuando corren a cargo de empleados con centro de trabajo en Bilbao.

Desde el comienzo de la huelga se han producido «más de un centenar de ataques vandálicos contra autobuses de la flota», señalan responsables de ALSA, tanto de cercanías como de largo recorrido, «consistentes en el apedreamiento de lunas, pinchazos de ruedas o desperfectos en la carrocería», acciones todas ellas que han motivado ya varias denuncias ante el Cuerpo Nacional de Policía y daños por valor de más de 150.000 euros. Las mismas fuentes sostienen que en la mitad de los casos las agresiones se han producido con usuarios viajando en los autobuses. En este marco, la Federación Nacional Empresarial de Transporte en Autobús (FENEBUS) hizo público el miércoles un comunicado en el que calificaba de «injustificables» los ataques perpetrados. ALSA pidió ayer disculpas por las molestias ocasionadas a los viajeros.