El horno de hierro medieval hallado en Galdakao «es el más grande de Europa»

La estructura, oculta en la tierra, separaba este metal de otros minerales en una cavidad de 5,5 metros de altura y 4 de anchura

ALBA CÁRCAMOGALDAKAO.
Entrada al horno de hierro medieval descubierto en la zona de Eitzaga, en Galdakao. ::
                         AYUNTAMIENTO/
Entrada al horno de hierro medieval descubierto en la zona de Eitzaga, en Galdakao. :: AYUNTAMIENTO

Las sospechas del equipo investigador que el pasado mes de agosto emprendió la excavación de un horno de reducción de mineral de hierro en Galdakao se han confirmado. Esta construcción, una del medio centenar halladas por el momento en la localidad, «es la más grande de Europa». De época medieval, los expertos han enviado escorias a analizar a Estados Unidos para acotar más el período en el que esa cavidad produjo hierro.

La campaña de excavación desarrollada en la zona de Eitzaga no dejó lugar a dudas. Con 5,5 metros de alto y 4 de anchura, este gran horno que se basaba en el trabajo manual frente a otros posteriores que se ayudaban de la fuerza del agua era realmente grande. El director del proyecto, el catedrático del departamento de Estratigrafia y Paleontologia de la UPV Xabier Orue-Etxebarria, destacó en la presentación de los resultados que en el continente se conocen «miles» si bien ninguno de tales dimensiones.

En un plano histórico, puntualizó que «antes de la revolución industrial a comienzos del siglo XIX, este metal también tuvo su importancia en Euskadi». En opinión del experto, antaño «había yacimientos por todas partes». «El hierro era bueno. En el siglo XII era mejor que en otros lugares porque tenía poco fósforo y se podrían hacer utensilios más flexibles», explicó antes de aclarar que «se comerciaba con los centros más importantes como Flandes, Brujas, Amberes, las Islas Británicas, Francia y Portugal».

Como «medio de vida» para los vascos, la obtención de este elemento químico se hacía entonces a través de estos hornos horadados en las laderas. En ellos, se vertían los minerales y, con el calor, quedaba el hierro, por un lado, y las escorias, por otro. En Galdakao, en cuya recuperación colabora el Ayuntamiento, calcula que puede haber ocultos «hasta 300». «Solo hemos buscado en una cuarta parte del terreno y, dentro de ese espacio, tan solo en las zonas cercanas a los caminos», argumenta Orue-Etxebarria.

La línea Noroeste-Sureste de filones de este material que atravesaba el territorio histórico abarcaba una gran parte de la citada urbe. Y tanta fue la importancia de estos elementos de reducción de mineral que los investigadores les han dado el nombre de 'Horno Vasco'. De hecho, frente al resto de estructuras, las de la zona tienen las paredes curvadas -las europeas son rectas- y el canal que da aire se encuentra en un lateral en lugar de en el centro de la parte inferior. Asimismo, cuentan con dos cubetas en el fondo y no con una.

300 cavidades descubiertas

Orue-Etxebarria, que comenzó hace una década con estos trabajos, se ha servido de la ayuda varios expertos, en su mayoría profesores universitarios, y también con el Museo Vasco y la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Estibaliz Apellaniz, una de sus colaboradoras, consideró que «lo más interesante» de estas labores es «saber que la tradición de este pueblo con el hierro fue continua».

Los mayores hallazgos sobre este patrimonio arqueológico e histórico llegaron, no en vano, de casualidad. «En fiestas de Elexalde (barrio de Galdakao) un vecino mayor me propuso hacer un recorrido por el monte y visitar un calero. Un día fui a mirar y encontré escorias de hierro y pude demostrar que eso era horno medieval», recordó el responsable del proyecto.

En estos diez años, han descubierto 300 cavidades en Euskadi y Navarra aunque saben que el camino por recorrer todavía es largo. «Algunos están tapados por tierra, otros por huertas, otros se reconvirtieron en caleros...», enumeró Orue-Etxebarria.

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