La empresa Aspe y Sebastien González se verán mañana en los tribunales

El jugador demandó a sus jefes por «castigo improcedente» al sancionarle tres meses sin jugar por una falta disciplinaria

TINO REYVITORIA.

El pelotari Sebastien González ha llevado a los tribunales a su empresa Aspe a la que demanda por «castigo improcedente». El juicio se celebrará mañana en un juzgado de Eibar. El pelotaria vascofrancés entiende que sus derechos profesionales fueron vulnerados cuando fue sacionado de empleo y sueldo por la sociedad a la que pertenece.

Los hechos se remontan a la presentación del Manomanista de este año. Se trata de una cita en la que la Liga de Empresas advierte a los pelotaris que van a participar en el torneo que la asistencia es obligatoria. Pues bien, González no sólo no acudió sino que su empresa no pudo localizarle en todo el día. Es más, el pelotari no asistió a la primera eliminatoria del campeonato, programada en el frontón Labrit de Pamplona. El jugador no ofreció explicaciones y el partido tuvo que ser suspendido.

Los gestores de Aspe, encabezados por su máximo responsables, Fernando Vidarte, montaron en cólera. Trataron reiteradamente de ponerse en contacto con Sebastien para pedirle explicaciones. No hubo forma de hablar con él en tres días.

Rescisión

Cuando al fin lograron contactar se le citó en la sede de Eibar donde tienen ubicadas las oficinas Aspe. Alegó que tuvo que realizar un largo viaje para visitar a un familiar enfermo. La sanción fue rigurosa: tres meses sin jugar. El pelotari asumió el castigo sin rechistar, pero no se iba a quedar cruzado de brazos.

A mediados de septiembre, Aspe recibió una demanda judicial por «castigo improcedente». La reclamación fue considerada de desproporcionada. Nueva llamada a consulta a González al que se le instó a retirar el procedimiento. «Si sigues adelante nuestras relaciones no van a ser las mismas que antes», le advirtieron en Aspe, lo que fue interpretado por el jugador como una amenaza. La sociedad de Vidarte le llegó a poner encima de la mesa una propuesta para rescindir el contrato, que concluye en 2015. El jugador no quiso ni ver la oferta y abandonó de forma precipitada las instalaciones de Aspe.

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