«Mi padre no quería enseñarme el negocio familiar por ser mujer»

Una quincena de empresarias intercambia experiencias en el primer encuentro que se celebra en Durango

MARTA GOIKOETXEADURANGO.
Quince mujeres participaron en el primer encuentro de empresarias en Durango. ::
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Quince mujeres participaron en el primer encuentro de empresarias en Durango. :: AED

«Toda persona tiene derecho a emprender su negocio independientemente de su sexo». Esta es la idea que han querido trasmitir una quincena de emprendedoras de sectores tan diversos como la metalurgia, los servicios y las nuevas tecnologías en el primer encuentro de empresarias de la comarca. La cita, organizada ayer en el centro Behargintza de Durango por la asociación de Mujeres Empresarias y Directivas de Bizkaia (AED) y la Mancomunidad de Durango, sirvió a las profesionales para dar a conocer sus empresas, intercambiar experiencias laborales y personales e incluso estrechar lazos comerciales

La experiencia, que se enmarca dentro del X Foro para la Igualdad organizado por Emakunde, cuyo objetivo es promover la igualdad de oportunidades entre ambos sexos en todos los ámbitos, sirvió para analizar a través de las propias vivencias el actual panorama empresarial. «El resultado ha sido muy satisfactorio y por ello, tenemos en mente repetir un segundo encuentro en primavera», adelantó María Caballero, de AED.

«Es curioso que a pesar de ser mayor el porcentaje de mujeres universitarias y con una mejor preparación que los hombres, el 80% de los puestos directivos en empresas están ocupados por ellos», apuntó Isabel Santiago, fundadora de una empresa de coaching.

Todas tienen claro cuál es la razón que provoca esta situación. «Está metido en nosotras y en nuestra sociedad la obligación implícita de que ser mujer significa cargar con la casa, ser madre y cuidar de la familia», criticó Idoia Uriarte, creadora de una plataforma online para impulsar el comercio local.

Un caso reseñable es el de Esther Gato, que dirige desde hace cinco años un negocio familiar de carpintería metálica ubicado en Iurreta. Ella no lo tuvo fácil, porque su progenitor y antiguo dueño, se resistía a verla al frente. «Mi padre no quería enseñarme el negocio por ser mujer y optó por mi hermano mayor, aunque posteriormente comprobó que yo estaba más capacitada que él», recordó.

Dentro de este sector, mayoritariamente masculino, Esther ha tenido que «escuchar de todo». Sin embargo, y a pesar de verse, en muchas ocasiones, «nadando a contracorriente», ellas están convencidas de que «cada palo sirve para levantarse más fuerte y seguir luchando por lo que una quiere».