Un policía denuncia el «despilfarro» y el «uso privado» de coches de la Ertzaintza

El ertzaina censura el gran gasto que supone asignar vehículos oficiales a mandos y agentes «sin necesidades reales de servicio»

DAVID S. OLABARRIBILBAO.
Dos ertzainas ajenos a la información participan en un operativo en un coche camuflado. /Unanue/
Dos ertzainas ajenos a la información participan en un operativo en un coche camuflado. /Unanue

Un ertzaina de base se ha decidido a denunciar internamente el «despilfarro» y el «uso privado» que muchos mandos y compañeros realizan de los coches oficiales de la Ertzaintza. La asignación personal de vehículos sin distintivos es un asunto que ha abierto debates y ha generado profundas controversias entre los miembros de la Policía vasca desde hace años. Pero hasta ahora nadie había dado el paso de denunciar por los conductos reglamentarios el uso «indebido», el «descontrol» y las «lagunas jurídicas» que -a juicio de este policía- rodean la utilización que se hace del parque móvil sin distintivos en la Ertzaintza.

El ertzaina ha presentado su queja mediante dos conductos distintos. Por un lado, ha remitido un escrito a los responsables de la unidad de la Policía Científica en el que hace hincapié en los riesgos a nivel de seguridad laboral que implica el reparto que se hace de los coches en su grupo de trabajo. Este policía considera censurable que los vehículos sin distintivos que se ponen a disposición de los ertzainas para cumplir con sus obligaciones laborales dentro de su horario de trabajo -como acudir a juicios, a inspecciones oculares o a reuniones- sean «siempre» los que se encuentran en «peores condiciones». Algunos de ellos, advierte, tienen un evidente exceso de kilometraje y no garantizan la seguridad del conductor. Por el contrario -insiste-, los automóviles «más nuevos» del garaje son los que los mandos y algún ertzaina de base «se llevan a su casa» todos los días. «A cualquiera le resultaría extraño que un jefe que jamás acude a un disturbio tuviese un casco más seguro que un ertzaina que trabaja en incidentes callejeros», enfatiza.

En segunda instancia, el agente ha presentado otro escrito dirigido al viceconsejero Josu Zubiaga, 'número 2' del Departamento vasco de Seguridad. Esta denuncia va mucho más allá de la seguridad laboral y se adentra en un problema más de fondo que afecta a la Policía autonómica en lo que se refiere al control, a la gestión y a los criterios de asignación del parque móvil sin distintivos. El ertzaina lamenta que, en un contexto como el actual, cuando las administraciones están ejecutando severos recortes en áreas fundamentales de la gestión pública, el Gobierno vasco siga gastando una importante suma de dinero en poner a disposición de algunos mandos y ertzainas de base una flota de coches oficiales sin que, además, «exista una necesidad real de servicio». «Ahorraríamos mucho con que simplemente pasasen el kilometraje cuando se les llama fuera del horario laboral, como hacemos el resto de ertzainas», apunta este policía, que insiste en que con esta medida no sería necesario, por ejemplo, «escatimar en libros» o en otros productos necesarios para el trabajo de los ertzainas. «Este podría ser el primer paso en el cambio de modelo policial» que plantea el Ejecutivo de Urkullu, añade.

Los responsables de la escala superior (superintendentes e intendentes) y de la ejecutiva (comisarios y subcomisarios) de la Ertzaintza pueden elegir entre un coche oficial o que les paguen dietas por los desplazamientos que realicen con sus automóviles particulares. Este derecho se apoya en el artículo 19 del decreto de indemnizaciones, creado para compensar la «cláusula de libre disponibilidad» que aparece en los contratos de algunos agentes. Estos policías tienen que acudir a las comisarías «siempre que sean requeridos», lo que justificó en su momento el reparto de coches. Diversas fuentes cuestionan que este decreto ampare legalmente la asignación de vehículos. Pero, en todo caso, insisten en que los beneficiarios eligen entre vehículos o gastos de kilometraje en función de lo lejos que vivan de sus puestos de trabajo. Es decir, optan por lo que más les compense económicamente.

«Apellidos ilustres»

También existe un significativo número de agentes sin funciones ejecutivas que utilizan estos automóviles fuera del horario laboral, incluidos «fines de semana», sin que estén claros los motivos por los que tienen a su disposición un coche. Para ilustrar el «descontrol» y los distintos factores que pueden pesar a la hora de distribuir estos recursos, el ertzaina pone el ejemplo de un agente primero de «apellidos ilustres» que era el único que contaba con un coche a pesar de que formaba parte de una unidad compuesta por diez miembros en la que había policías de mayor graduación.

Este ertzaina, con décadas de experiencia en distintas unidades de la Policía vasca, asegura que en realidad «poquísimos» agentes necesitan llevarse un vehículo fuera del horario laboral por «necesidades del servicio». De hecho, insiste en que si existiese esta necesidad operativa, la lógica indica que se establecería un calendario de trabajo por «turnos», como los miembros de la unidad de Seguridad Ciudadana o los trabajadores de un hospital. Ninguno de estos últimos grupos -recalca- puede llevarse el coche a su casa cuando termina su jornada laboral. Como tampoco lo hace «ningún director de hospital» público.

Según los últimos datos aportados por el anterior Departamento de Interior, alrededor de 200 mandos de la Ertzaintza y altos cargos de la consejería tienen «derecho» a usar coche oficial o, en su defecto, a que les paguen dietas por los kilómetros que recorren con sus vehículos particulares. Según se dijo entonces, «unos 50 ertzainas» y una «veintena» de cargos políticos hacen uso del automóvil público a diario. Según diversos medios, estas cifras se encuentra muy lejos de la realidad porque «no incluyen» a un gran número de mandos y cargos intermedios que hacen uso de esta atribución. El «descontrol» -dicen- lleva tanto tiempo instaurado en muchas unidades que «es difícil saber con seguridad» cuántos coches se utilizan para fines particulares.

El uso del coche oficial, además, lleva aparejado otra serie de ventajas. El departamento se hace cargo del importe de los seguros, la gasolina, el impuesto de circulación y los arreglos, por ejemplo. Además, este ertzaina denuncia que durante décadas los conductores tampoco han pagado las multas recibidas.

El policía, además, deja una pregunta en el aire en sus escritos. Según dice, la asignación de coches oficiales es, en realidad, un sobresueldo que debería ser declarado ante Hacienda. «¿Se está haciendo?», lanza. Esta situación -concluye- es un desprecio los ciudadanos comunes que pagan sus impuestos. «¿Por qué no se corta con esta práctica abusiva? ¿No se quiere? O lo que es más inquietante, ¿no se puede?», se pregunta.