La Policía belga interroga a los vecinos y conocidos de Hodei en busca de pistas

Hodei Egiluz Díaz, de 23 años, cenó con un grupo de amigos en Amberes y se fue a casa. No se ha vuelto a saber nada sobre el paradero de este ingeniero informático

MARÍA JOSÉ CARREROBILBAO.
Fotografías de Hodei Egiluz Díaz, colgadas por sus amigos en Facebook con el objetivo de dar con su paradero. /E. C./
Fotografías de Hodei Egiluz Díaz, colgadas por sus amigos en Facebook con el objetivo de dar con su paradero. /E. C.

La Policía Federal de Bélgica interroga a los vecinos y conocidos de Hodei Eguiluz Díaz en busca de alguna pista que aclare su desaparición. Este joven de Galdakao de 23 años que, desde el pasado mes de marzo, reside en la ciudad belga de Amberes, se encuentra en paradero desconocido desde el viernes. Como tantos otros titulados universitarios, este ingeniero informático por la Universidad de Deusto decidió salir de España en busca de un futuro profesional. En Amberes encontró trabajo.

"Los agentes estudian el perfil del joven para entender qué puede haber sucedido", ha precisado Dirk Depover, director de comunicación de Child Focus, una organización que coopera en la campaña de búsqueda con las autoridades del país. La Policía belga mantiene contacto con la Ertzaintza, una vez que sus amigos dieron el lunes la voz de alarma al no tener noticia alguna de él y al mostrarse totalmente convencidos de que no se está ante la típica 'escapada' juvenil. El viernes por la noche, Hodei acudió a una cena con su cuadrilla de Bélgica, integrada fundamentalmente por jóvenes de diferentes nacionalidades -predominan los españoles y los latinos-, becados o con trabajo en esta ciudad del norte de Bélgica, a unos 40 kilómetros de Bruselas.

Después de la cena, a eso de las dos de la madrugada del sábado, la fiesta se dio por terminada y Hodei se encaminó a su casa, un piso compartido con otros jóvenes. Sus amigos le despidieron en un cruce de calles próximo a la Estación Central de Amberes. Quedaron en verse al día siguiente, a la hora de comer. Sin embargo, el chaval de Galdakao no acudió a la cita. A partir de ese momento, las llamadas al teléfono móvil fueron constantes. Pero todas infructuosas. No respondía. Fueron en su búsqueda a su domicilio. Ni rastro. Y empezaron a saltar todas las alarmas.

Entre los amigos de Hodei en Amberes hay un chico de Vitoria y su novia, de San Sebastián. El pasado fin de semana, esta pareja viajó al País Vasco a una celebración familiar. A su regreso a Bélgica, el domingo por la noche, se encontraron con la angustia del resto de miembros de la cuadrilla. Dado que tampoco ellos lograron localizarle ni tener noticia alguna sobre su paradero y, como ya habían pasado demasiadas horas, este pasado lunes acudieron a la Policía local de Amberes a interponer una denuncia. Realizadas las primeras indagaciones, la Guardia urbana traspasó el caso a la Policía Federal, que se ha hecho cargo de la investigación, aunque sin resultado positivo hasta ahora.

En el momento de su desaparición, Hodei vestía una sudadera gris con capucha, camiseta roja, vaqueros y una bufanda de cuadros blancos y negros. Alto (mide 1,80), es un chico «muy responsable» en palabras de sus amigos. Los hechos así lo corroboran. En 2012, a los 22 años, terminó Ingeniería Informática. Un año en paro después de tanto esfuerzo llevaron a este joven que habla inglés y euskera a probar suerte en Bélgica, país que ya conocía porque había estado becado en Gante. Así es como, hace siete meses, llegó a Amberes, a trabajar en una pequeña compañía dedicada a las nuevas tecnologías de la información.

En los periódicos belgas

La desaparición de Hodei está ya en los medios de comunicación belgas. El diario flamenco 'Gazet van Antwerpen' se hacía ayer eco de la noticia. En su edición digital, colgaba cuatro fotos del joven y se refería a la «angustia y preocupación» de los amigos «del español desaparecido». Además de dar detalles sobre su físico y su vestimenta, apuntaba que la desaparición no puede considerarse una 'escapada' juvenil porque un hecho así «no es coherente con su personalidad».

El Consulado General de España en Bélgica y la Delegación de Euskadi están en alerta, pero por orden de la Policía Federal guardan un total mutismo. Hay una investigación en marcha y las pistas que pueden barajar para esclarecer el paradero del joven son secretas. Los amigos también callan. Se limitan a colgar en la redes sociales la foto de Hodei y a pedir la colaboración de todo aquel que pueda tener algún indicio sobre su paradero. Los padres del joven llegaron ayer a Amberes para seguir de cerca la búsqueda del hijo que emigró para labrarse un futuro y del que ahora no saben nada.