Rematando al padre

JOSU EGUREN
Rematando al padre

Es un momento decisivo en la educación psicológica de cualquier hombre, aquel en el que se hace consciente de la posibilidad real de superar física, intelectual o profesionalmente a su progenitor: de ahí se deriva el conflicto vital que fija la narración de 'Pie de página' en un contexto en el que la metáfora freudiana compite con la mística de la expresión religiosa.

En el plano formal, el director israelí opta por componer el relato mediante elipsis, primeros planos (fijos) y voces en off, elementos que utiliza para concretar el perfil de los personajes principales desde el fuera de campo, aunque el ejercicio se agota por reiterativo después de una fase introductoria en la que Joseph Cedar pone sobre la mesa los trucos más vistosos de su repertorio (la primera secuencia es el principio, final y resumen de todo). 'Pie de página' nos presenta a dos expertos en la hermenéutica del Talmud, padre e hijo, envueltos en un enredo burocrático que nos permite distinguir las claves de un sentido del humor psicoanalizado por Theodor Reik en 'The Jewish Humor', una lectura especialmente recomendada para cualquier espectador que quiera profundizar en los antecedentes cómicos de humoristas/cineastas como Larry David, Mel Brooks y los hermanos Coen ('Un tipo serio').

Imitando el esquema de uno de los episodios más brillantes de 'Los Simpson' -'De tal padre, tal payaso'-, Cedar conduce la película hacia un terreno en el que el drama recibe el testigo de una comedia que se manifiesta mediante píldoras que contienen una suerte de slapstick en cámara lenta. La película cae en desgracia cuando la música incidental arrebata el protagonismo a unos personajes que pierden interés a medida que Cedar se empeña en forzar el subrayado semántico de las imágenes. Pero en el trayecto se pueden rescatar un par de ideas confusas sobre las relaciones padre-hijo que apuntan a la perplejidad con la que los mayores se enfrentan a las incógnitas que les plantea una nueva generación.