El ascensor de Begoña comunica al Gobierno vasco su intención de cerrar

La empresa que explota la concesión desde hace casi 70 años en el Casco Viejo bilbaíno aduce falta de rentabilidad y dejará el servicio el 9 de febrero

JOSU GARCÍA JOSUGARCIA@ELCORREO.COMBILBAO.
El elevador tarda 56 segundos en unir la calle Esperanza con las inmediaciones del campo de Mallona. /Bernardo Corral/
El elevador tarda 56 segundos en unir la calle Esperanza con las inmediaciones del campo de Mallona. /Bernardo Corral

El ascensor de Begoña, uno de los iconos del Casco Viejo de Bilbao, está al borde del cierre. La empresa que explota desde hace casi 70 años el servicio presentó el pasado 9 de agosto una petición ante el Gobierno vasco para dar por caducada la concesión administrativa y abandonar el elevador en seis meses, plazo que se cumplirá el próximo 9 de febrero, según ha podido saber EL CORREO. El motivo argumentado: la falta de rentabilidad del negocio. De forma paralela también ha solicitado una revisión de la tarifa que se cobra a los usuarios por si un eventual incremento del precio público pudiera derivar en un reequilibrio económico de las maltrechas cuentas de la compañía. Por ahora, Transportes no se ha pronunciado públicamente sobre esta situación, aunque sí ha iniciado los trámites legales para dar curso a la solicitud.

El elevador, que funciona de manera ininterrumpida desde mediados de los años 40, enlaza la calle Esperanza con las inmediaciones del campo de fútbol de Mallona, salvando un desnivel de unos 50 metros. Actualmente da empleo a unas seis familias. Hay media decena de personas fijas en plantilla, a los que suman varios operarios eventuales más. En 2012 transportó a 388.000 viajeros, según los datos que figuran en la memoria del Consorcio de Transportes de Bizkaia (CTB). Actualmente el coste del viaje asciende a 45 céntimos de euro, que deben ser abonados en el momento al cobrador, sin que se pueda hacer uso ni del Creditrans ni de Barik. La empresa no recibe ningún tipo de ayuda ni subvención.

Feroz competencia

El ascensor de Begoña ha ido registrando un progresivo deterioro en el volumen de pasajeros transportados. Desde 2008 ha perdido un 21% de clientes, pasando de 492.000 usuarios a los citados 388.000. Aunque los problemas de la infraestructura vienen de más lejos. El verdadero declive arrancó en 1996, coincidiendo con la inauguración del ascensor que enlaza la estación de Metro Bilbao del Casco Viejo con el barrio La Cruz. Ambos elevadores salvan un desnivel muy parecido y sus accesos en la parte alta de la villa distan apenas 200 metros. La principal diferencia está en el precio. Mientras que el de Begoña cuesta 0,45 euros, el del suburbano sale gratis si se continúa el viaje por la red metro -en caso contrario, se cobran 80 céntimos-.

Además de la infraestructura inaugurada en 1996, el Ayuntamiento de Bilbao ha puesto otros medios de transporte mecánicos para acercar a los vecinos de la zona de Begoña y Santutxu al corazón de la capital vizcaína, como los ascensores de Prim. Ahora habrá que ver qué posición adopta el Gobierno vasco, ya que la competencia recae directamente en esta institución, al no haberse aprobado finalmente la nueva ley del cable. El anterior Ejecutivo autonómico elaboró un anteproyecto que preveía la transferencia de los elevadores a las autoridades municipales. El proyecto quedó aparcado tras la llegada del PNV a Ajuria Enea.