DibertigarRia conquista el corazón de la villa

Cientos de personas ponen colofón a la fiesta del mar, organizada por EL CORREO, y a tres días con una agenda cargada de múltiples actividades

VIRGINIA URIETABILBAO.
El hada de mar, Paulino y sus títeres cautivaron a los pequeños./J. Alemany/
El hada de mar, Paulino y sus títeres cautivaron a los pequeños./J. Alemany

Rosi Asiáin, Idoia Hidalgo y Sara Eguren hicieron cola durante 20 minutos para que sus hijas montaran en los karts. «Está muy bien que se celebren actividades como estas junto a la ría. ¡Tendría que haber más! A los peques les gusta todo», afirmaron. Mientras, Izadi Diego, de 8 años, preguntó a su madre si podría subirse a la bicicleta de siete asientos. Incapaz de ocultar la emoción, se le veían las ganas a la legua. «Tengo muchas ganas de montarme en todo, repetiré si puedo», confesó junto a su amiga June Calvo. Escenas como éstas se han sucedido desde el pasado viernes.

DibertigarRia, la fiesta organizada por EL CORREO y que cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación de Bizkaia, no pudo despedirse con mejores resultados. Congregó en su último día a cientos de personas que disfrutaron de un tiempo excepcional. Los termómetros invitaron a darse un chapuzón en los aledaños del Museo Marítimo. La historia del hada de mar, Paulino y sus títeres cautivaron a los más pequeños, que incluso se animaron a bailar y participar en el cuentacuentos. «Ha sido impresionante la cantidad de gente que ha venido», explicó Borja Saracho, gerente de Bajoelagua Factory, promotora de la obra. «Un éxito», recalcó.

Un barco en 21 horas

Pesa 30 kilos y mide 2,40 metros de largo y 1,20 de ancho. Diseñado con madera de abedul y pino, el Estrobo II ya puede flotar. Tras casi 21 horas de trabajo, la Asociación Cultural Estrobo hizo realidad su reto de construir este pequeño txintxorro color marfil, que recibe su nombre de la cuerda que sujeta el remo al tolete. Su fabricación, a la vista de todo el mundo, ha sido de lo más seguido esta edición. Siete personas en turnos de tres y trabajando a destajo bajo un sol de justicia han conseguido materializar un sueño que no hará sombra al Pakea ni al 'Saltillo', pero que sí ha servido de reclamo para que los aficionados a la carpintería puedan unirse al club y participar en los cursillos que ofrecerán próximamente en sus nuevas instalaciones.

Si al mediodía sólo quedaba de rematar el suelo del bote, los refuerzos de los laterales y el tolete, además de dar la última mano de pintura, las caras de Kike Fernández, Carlos Villar, Mikel Barrón, Juan Carlos Artenetxe, Ander Barragán, Ignacio Bada e Iñaki de Miguel reflejaban, a última hora de la tarde, con la noche ya casi echándose encima, la satisfacción del trabajo bien hecho.

Estrobo se ha convertido este año en asociación para acercar su oficio a los interesados. «Queremos que la gente se lo pase bien con creaciones que pueden hacer con sus manos». Sus integrantes pretenden habilitar una pequeña flota de embarcaciones para intentar recuperar una actividad que «se está perdiendo». Avanzaron que también saldrán a navegar, algo que ya han hecho con el Estrobo I, centro ayer de todas las miradas en una DibertigarRia con una agenda cargada hasta los topes.

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