Los turistas comen menos pintxos y ven Euskadi más caro que hace dos años

El Gobierno vasco asegura que la estancia media se ha duplicado a cuatro noches, aunque el gasto por visitante se congela en 700 euros

ICÍAR OCHOA DE OLANOVITORIA.
Unas turistas comen unos bocatas junto al Guggenheim./ L. A. GÓMEZ/
Unas turistas comen unos bocatas junto al Guggenheim./ L. A. GÓMEZ

Parejas de entre 30 y 50 años, con estudios medios o superiores, acomodados en una clase media o alta, y, a menudo, procedentes de Madrid y Cataluña. El perfil socio-económico del turista que recibe Euskadi se mantiene más o menos inalterable. Sin embargo, lo que parece que si ha cambiado es su apetito. O, tal vez, su disposición a pagar para satisfacerlo.

Según el estudio bienal que elabora Basquetour, la agencia vasca de turismo, para pulsar el comportamiento de los foráneos que se acercan a esta comunidad autónoma por motivos de ocio, éstos consumen menos pintxos que hace dos años. Si entonces, al 92% de los visitantes no se le ocurría abandonar suelo vasco sin haber catado antes alguno de los iconos de la tierra, ahora pueden pasar sin esa experiencia el 78,5%. La cosa no queda ahí. Los restaurantes a la carta también acusan, tal y como refleja la encuesta, un drástico bajón entre su clientela no autóctona. En 2010, siete de cada diez probaban la mano de nuestros chefs en los fogones. Hoy son sólo la mitad. Similar caída acusan los establecimientos de cocina de autor o reconocidos con alguna estrella Michelin. En su caso, esos usuarios han pasado del 7,7% al 3% raspado. Así las cosas, ¿cómo se alimentan entonces nuestros turistas? La mayoría, seis de cada diez, a base de menús del día. Otro tercio se confía a los hoteles y, el resto, a sidrerías y asadores.

Un vistazo al estudio más detenido y por territorios pone de manifiesto otros fenómenos interesantes de la conducta gastronómica de los foráneos. Por ejemplo, la posición de Vitoria como destino culinario emergente. Tanto es así que es el lugar donde más dinero se dejan los visitantes en comer y cenar. Destinan a ese fin un 33,1% de su presupuesto vacacional. Le sigue de cerca la Rioja Alavesa, con un 32,6%. La tercera posición recae en Donosti, con un 29,4% y, la cuarta, al interior de Bizkaia, con un 26,9%, casi empatada con su capital y con el interior de Gipuzkoa, ambas con un 26,8%.

Otro aspecto relevante que resalta el trabajo de Basquetour, tras entrevistar de forma personal a 4.642 visitantes entre mayo de 2012 y el pasado mes abril, es su percepción de los precios en Euskadi, en comparación con otros destinos. Y, en general, nos ven más caros que hace dos años. Así, si en 2010 el 72,1% nos colocaba a la par que otros lugares, ese porcentaje se ha limado ahora hasta el 55,1%. Por contra, tres de cada diez ha marcado la casilla de 'caro o muy caro' y, el 13,3%, opina justo lo contrario.

Más aire, menos tierra

En su exposición de la encuesta, celebrada ayer en el museo Artium de la capital alavesa, el Gobierno vasco prefirió poner el acento en el aumento de la estancia media de los foráneos. Contrariamente a lo que mantiene el Eustat en su serie actualizada hasta julio, que la sitúa en dos días, la viceconsejera de Comercio y Turismo, Itziar Epalza, aseguró que se ha incrementado de «2,72 a 4,47 noches» en los dos últimos ejercicios.

Pese a que, según el nuevo análisis de Basquetour, los visitantes disfrutan ahora del doble de días en Euskadi, gastan lo mismo que en 2010, unos 700 euros. Epalza achacó este desequilibrio al descenso del coche como medio de transporte para desplazarse hasta Euskadi, en favor del avión -«muchos de low-cost»-; a la crisis económica, « que afecta al grueso de nuestro turismo, el nacional»; y al 'touring'. «Cada vez son más los que vienen a visitar toda la comunidad y no sólo las ciudades», agregó.