La carta de Valentin Lasarte

«Hola señor sargento. Soy Valentín Lasarte. El último día fuimos a firmar y usted no estaba. Mi mujer y yo le íbamos a decir que agradecíamos el trato correcto recibido y la profesionalidad demostrada. Al salir de allá camino de la prisión leí en prensa (El Mundo) que por lo visto había algún agente en el cuartel que antes prestó servicio en el de Arnedo en la época que se produjo el atentado contra el mismo (agosto de 1995), atentado en el que participé y fui condenado por ello.

Evidentemente, yo desconocía totalmente esta situación. Supongo que si ya de por sí a ustedes no les será de agrado el hecho de que yo tenga que ir a firmar al cuartel, esta circunstancia ahondará más esta situación.

Como usted ya sabrá yo he sido obligado a firmar en ese cuartel, y al menos en este permiso, no se me ha dado la opción de hacerlo en otro lugar o ante otro cuerpo policial (foral, municipales, etc...) como hacen otros presos de la denominada 'vía Nanclares'.

Es públicamente conocido el hecho de que reconocí en su día el daño causado a mis víctimas y les pedí de manera genérica disculpas y perdón.

Cuando dije a mis víctimas, me refería a todas ellas. Por tanto incluyo a estos agentes ya mencionados.

Si usted lo ve bien, correcto y posible, me gustaría que trasmitiera de mi parte a estos agentes que lamento el daño que les causé en su día a ellos y a sus familiares.

Asimismo, y para calmar un poco las cosas, estoy pensando en escribir a la sala y al juez para solicitarles pasar el siguiente permiso en otro lugar. Más adelante ya volvería a Lodosa si es posible o las circunstancias lo permiten. Atentamente y agradeciéndoselo de antemano, Valentín».