La renta y el desplome de las consumiciones abocan al cierre a Rock Star Live

Una reunión mañana, en la que el promotor apenas confía, puede certificar la defunción del local donde actuaron grandes figuras del rock mundial

LUIS GÓMEZBILBAO.
El Rock Star Live, situado en el centro de ocio Megapark, tiene las horas contadas. /Pedro Urresti/
El Rock Star Live, situado en el centro de ocio Megapark, tiene las horas contadas. /Pedro Urresti

Salvo que el hostelero Miguel Otero consiga in extremis una rebaja en el alquiler, el Rock Star Live, en Barakaldo, tiene las horas contadas. La reunión se celebrará mañana, pero las posibilidades de que se produzca algún avance son «mínimas». Otero alberga muy pocas esperanzas -«casi ninguna», reconoce- de que el propietario del edificio abarate la renta y permita mantener a flote una de las principales salas de conciertos de Bizkaia. «La decisión está prácticamente tomada», subraya.

Emplazado en el centro de ocio Megapark, el recinto, que abrió sus puertas en 2007, ha sido testigo de algunas de las grandes figuras del rock mundial. Actuaron Stray Cats, Queens Of The Stone Age, Motörhead, Billy Idol, Whitesnake, Mr. Big, Whitesnake, Tricky, Bad Religion, Miss Kittin... Acogió bombazos del momento, como Don Omar, y aún se recuerda el paso del guitarrista británico Gary Moore, muerto poco después de su actuación en Barakaldo. La presencia de artistas españoles atrajo a multitud de seguidores. Los conciertos de la gaditana Merche, Camela, El Arrebato, Rosendo, Manuel Carrasco, Malú y M Clan, la banda liderada por Carlos Tarque, se saldaron con llenos espectaculares. Eran otros tiempos. El ritmo de trabajo fue incesante. Hubo años en que el número de actuaciones superó de largo el centenar. Las colas en los aparcamiento del recinto fueron legendarias. El negocio iba sobre ruedas.

El Rock Star supo congregar a una clientela de lo más variopinta. Centró su actividad en la música en vivo, pero se convirtió en el epicentro de todo tipo de fiestas. También reservó su espacio para la presentación de toda clase de productos y exposiciones. Y, cuando las actuaciones en directo no llegaban, el local se convertía en punto de encuentro de una clientela eminentemente juvenil. Pero, seis años después, el Rock Star está a punto de pasar página y engordar el número de salas que bajan la persiana.

Arrastra una situación económica al borde de la asfixia. No sólo se ha desmoronado la afluencia de aficionados. El «gran problema» es que los asistentes han reducido de «forma drástica» el gasto. Las ventas se han desplomado en unos porcentajes superiores al 50%. «Si antes gastaban ocho euros en consumiciones, ahora se dejan, como mucho, tres. Mucha gente que acude a los conciertos no consume nada. Tal y como está el sector musical, es muy difícil aguantar así porque, sencillamente, no nos salen los números. Venimos aguantando lo que no está escrito desde hace mucho tiempo», se quejó ayer Otero. La clausura del establecimiento dejará en la calle a seis trabajadores.

Más de 2.000 personas

Con un aforo superior a las 2.000 personas y provista de una gran infraestructura técnica, con un espectacular sistema de luces y sonido de primera línea, la sala se convirtió pronto en una de las más potentes del norte de España. Pero la crisis ha hecho añicos la industria de conciertos. Grupos que antes arrastraban con facilidad a más de mil personas, ahora se tienen que contentar con atraer a una media de 400. «Los artistas optan por salas cada vez más pequeñas», asegura Otero, quien confiaba en el empuje de la actividad hostelera para compensar la pérdida de taquilla. Muchos de estos grupos han tenido que trasladar su escenario a la sucursal pequeña, la Rockstar Bilbao, situada al final de la Gran Vía, junto al Sagrado Corazón. Otero cree que se podría haber evitado la bajada de la persiana de no haber aplicado «el Gobierno las espectaculares subidas del IVA. Ha llevado a la ruina a muchos empresarios», advierte. Idéntica suerte al Rock Star han corrido la míticas salas de La Riviera y Razzmatazz, en Madrid y Barcelona.

La desaparición del local de Barakaldo sumiría al ocio nocturno vizcaíno en un estado de enorme agitación e incertidumbre. La sala The Image Club de Berango cerró la actividad el pasado mes, tras más de quince años operativa. A finales de 2012, también bajó la persiana Conjunto Vacío, el clásico de Muelle de La Merced. La sangría no cesa y la quiebra de establecimiento corre una suerte desgraciadamente paralela a la de los comercios.

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