El sol da la hora en Sestao

Un profesor de matemáticas del instituto Ángela Figuera ha diseñado con sus alumnos el único reloj solar con manecillas

I. ALONSOSESTAO.
Esteban Esteban posa con dos de sus diseños. ::
                         TELEPRESS/
Esteban Esteban posa con dos de sus diseños. :: TELEPRESS

Cuando Esteban Esteban, profesor de matemáticas, pone su atípico reloj de sol con manecillas al aire libre en un día despejado, de repente, estas corren impulsadas como por una fuerza invisible para ponerse en hora. Es simplemente la luz solar a través de un ingenioso dispositivo óptico y electrónico la que hace que este reloj marque el tiempo como cualquier otro mecanismo de su clase. Hace ya siete años lo construyó junto a los alumnos de ESO del instituto Ángela Figuera de Sestao y, según los gnomonistas -expertos en trayectorias solares-, es único. Un ingenio que le ha valido premios tan prestigiosos como el del concurso Ciencia en Acción, que promueven organismos nacionales e internacionales, y el de la Asociación de Enseñanza de la Astronomía. Desde Durango, donde ha sido trasladado a su aula de astronomía, sigue promoviendo la enseñanza del cálculo aplicado al movimiento de los astros.

Todo empezó como un hobby que compartía con un grupo de alumnos. Al llegar a Sestao en 1981 el curioso y científico Esteban comenzó a impartir nociones de astronomía fuera de las horas lectivas, «de forma totalmente desinteresada», apunta. Así conseguía, de paso, introducir a los jóvenes en una materia tan abstracta, imprescindible a la hora de estudiar el cielo.

Locos por la astronomía

De forma natural la observación de planetas, estrellas y meteoros le condujo a los relojes de sol. «Es una manera de que los alumnos dediquen un montón de horas a investigar y aporta recursos didácticos», asegura. Para 1990 ya había introducido la astronomía en el instituto como materia optativa y diseñado con sus alumnos los primeros relojes de sol, desde los más sencillos, los que se pueden hacer mediante papiroflexia sobre un eje horizontal o clavando una barra en el suelo, hasta los más complejos. Y comenzaron los retos.

En el año 2000 se les ocurrió intentar construir un reloj de sol digital. La idea era que el aparato funcionara bajo los mismos principios que el resto, pero que en el momento de indicar la hora lo que se proyectara fuera la sombra de un número. Para eso idearon un sistema de filtrado de los rayos de sol mediante trigonometría y construyeron plantillas para cada hora a fin de que el sol proyectara los guarismos. El siguiente paso fue el reloj solar con manecillas.

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