Una despedida demasiado amarga

El equipo riojano encajó un gol en propia puerta y pese a que empató antes del descanso no fue capaz de marcar el tanto que hubiera supuesto el pase de eliminatoria El Calahorra acusa su mala suerte y cae eliminado por el Coria en La Planilla

V. DUCRÓSCALAHORRA.
Picuchos I, autor de un gol en propia puerta, acabó cariacontecido tras el pitido final./
Picuchos I, autor de un gol en propia puerta, acabó cariacontecido tras el pitido final.

El infortunio, la mala suerte, el nerviosismo... Todo ello jugó en contra de un Calahorra al que nada le salió como se esperaba. Si bien el fútbol, a veces, es injusto; y ayer lo fue con el equipo riojano que se vio por debajo del marcador con un gol en propia puerta del capitán, de Picuchos I. Un conjunto que fue capaz de sobreponerse a ese tanto adverso, empatar en apenas seis minutos y poner contra las cuerdas a un Coria que supo, eso nadie se lo quita, jugar con más inteligencia que los rojillos. Porque sabedor de que el empate -por el valor doble del gol a domicilio- le bastaba para pasar de ronda, se dedicó a parar el encuentro, con caídas y faltas hasta desquiciar a los riojabajeños, que no supieron templar sus nervios y cayeron irremediablemente en el 'juego' andaluz.

El Calahorra se había traído de tierras sevillanas un empate esperanzador. Todo se iba a decidir en La Planilla, que registró una magnífica entrada. El Coria salió jugando el balón desde atrás, buscando la velocidad por las bandas. Aunque el conjunto local aguantaba el juego intenso de los de Mariano Suárez, en un centro del veterano Víctor Salas, Picuchos I, en un intento de despejar el balón, introducía el esférico en su propia portería.

Duro mazazo para los de Salvatierra, que veían cómo debían marcar dos goles, como mínimo, para seguir adelante en la eliminatoria. Sin duda, el gol anuló a los locales, que quedaron tocados. Casi sin reacción. Hasta que un gran pase en profundidad de Aibar, seis minutos más tarde, hacia Jorge, que ganaba la espalda a la defensa sevillana, terminaba dentro de la portería de Isco. Había esperanza.

Fue entonces cuando el Coria supo jugar bien sus bazas. El empate le daba el pase y se limitó a perder tiempo. Cada falta cometida por los de Salvatierra era magnificada por los sevillanos con un único objetivo: que el reloj avanzara sin el balón en movimiento.

Y todo ello ya en el primer tiempo. Tras el descanso, el Calahorra se mostró más nervioso. Tenía a dos rivales en contra, el reloj y el Coria. Y no supo, y no pudo, competir. El conjunto rojillo, ante la férrea defensa de los de Mariano Suárez, optó por los disparos desde fuera del área. En el 60, Aibar probaba fortuna, pero su disparo se iba por encima del larguero. Incluso, a balón parado, con las faltas botadas por Héctor.

Los locales apretaban buscando el segundo tanto, pero el Coria paraba el juego, para lograr desquiciar a su adversario -como así fue-. El partido se calentó -había mucho en juego-. El Calahorra, con más corazón que cabeza y, en ocasiones, demasiado precipitado, arriesgaba. Tenía mucho que perder si no lo hacía.

Aibar tuvo en sus botas el 2-1, en el minuto 75, pero la zaga visitante despejó a córner; Isco también detenía un remate de cabeza de Silvani, a falta de cinco minutos. O el disparo de Miguel, con el tiempo ya cumplido, que salía rozando el poste. La suerte le era esquiva al Calahorra que decía adiós al 'play off' ante un Coria que, no hay que olvidar, no ha sido capaz de marcar un gol en esta primera ronda.

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