José María Bermúdez de Castro: «Salud, educación e investigación son fundamentales para el éxito de un país»

Tras varias décadas de trabajo en el yacimiento está convencido de que solo han destapado «la punta del iceberg»

CRISTINA ORTIZMIRANDA DE EBRO.
José María Bermúdez de Castro, minutos antes de la charla en la ciudad. /Avelino Gómez/
José María Bermúdez de Castro, minutos antes de la charla en la ciudad. /Avelino Gómez

No somos tan diferentes de aquellos antepasados que habitaron el norte de la península hace millones de años y cuya existencia hemos ido conociendo poco a poco gracias a Atapuerca y a la labor que desde hace décadas llevan a cabo sobre el terreno investigadores como José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones. Sobre su trabajo habló ayer en Miranda, invitado por el Servicio de Urología del Hospital Santiago Apóstol, que le ha incluido en sus actos de conmemoración del 25 aniversario de la inauguración del centro sanitario.

-¿Qué ha supuesto Atapuerca para la Evolución Humana?

-Ha contribuido de una manera decisiva a intentar saber qué ha pasado en Europa desde que los primeros homínidos europeos llegaron al continente hasta nuestros días. Digo hasta nuestros días porque en Atapuerca hay yacimientos hasta la época de los romanos.

-Mucha información.

-Se encuentran cosas muy recientes, pero lo que más nos interesa son las más antiguas de la prehistoria. De hecho, tenemos al primer europeo. Lo malo es que en aquella época los humanos dejaban muy pocas evidencias de su paso. No vivían en las cuevas, sino al aire libre.

-Y eso dificulta hacer una lectura temporal completa.

-Es muy difícil. Sabemos que empezaron a usar las cuevas de una manera mucho más habitual hace menos de un millón de años que es cuando tenemos al homo antecessor. A partir de ahí empiezan a dejar sus herramientas, sus talleres, los restos de comidas y cacerías... Ahí ya tenemos mucha información.

-La primera vez que llegó a Atapuerca, ¿pensó que el yacimiento tenía tantas posibilidades?

-El primer director, Emiliano Aguirre, siempre dice que esperaba encontrar cosas como las que tenemos, pero yo creo que exagera un poco. Ninguno de los que estábamos a principios de los 80 creíamos en una magnitud semejante.

-Pero el tiempo le ha dado la razón.

-Ahora pensamos que no hemos hecho más que abrir el melón. Estamos preocupados porque haya una continuidad para que los que vengan después sean capaces de sacar unas buenas tajadas. Queda muchísimo por hacer. Hay yacimientos fabulosos como la Sima del Elefante que simplemente los hemos preparado para que otros los trabajen. En la Sima de los Huesos y en la Gran Dolina, no estamos ni en la mitad. Algunos yacimientos no los podemos abrir porque necesitaríamos 300 personas.

-Difícil cuando se está recortando el dinero en investigación. ¿Somos conscientes de lo que representa tener Atapuerca?

-No sé si todos los españoles sabemos lo que supone la investigación, no solo la dedicada a evolución humana, en la que en un momento nos pusimos a la cabeza mundial. Fueron 4 ó 5 años muy buenos. La educación, la salud y la investigación deberían cuidarse muchísimo porque son fundamentales para el éxito de un país.

Momento de madurez

-En el caso de Atapuerca, ¿cuál fue el punto de inflexión que marcó el camino del reconocimiento?

-Hubo varios años clave. El 92, con el hallazgo del famoso cráneo Miguelón y la aparición en el 93 en la portada de la revista Nature y al siguiente, el hallazgo del homo anteccesor. Fueron los hitos fundamentales que lanzaron el proyecto al ámbito internacional. Ahora estamos en un punto de madurez muy importante, con un buen equipo.

-¿El proyecto ha contado con apoyo suficiente de las instituciones?

-Sí. Costó trabajo convencerles de la importancia pero se fue consiguiendo en los 90. También contamos con un capital privado importante y la suma de ambos nos ha lanzado.

-¿También que fuera considerado Patrimonio de la Humanidad?

-Para España es una medalla pero te la tienes que ganar. Así que para las administraciones también supuso una carga. Todos los patrimonios lo son porque hay que cuidarlos, vigilarlos...

-Pero en este caso es una responsabilidad con proyección de futuro.

-Sí, porque Atapuerca es algo dinámico, que va a durar mucho tiempo. De ahí que aprovechando la bonanza económica las administraciones realizaran unas inversiones importantes con vistas a ese futuro de cuya existencia les hemos convencido. Estamos solo en la punta del iceberg.

-¿Ese homo anteccesor se parece a nosotros?

-Tiene muchas similitudes, más de las que nos podamos imaginar. Hace casi un millón de años no éramos tan diferentes a como somos ahora y en el futuro tampoco seremos muy distintos. El problema no reside en tener una cabeza más grande o más pequeña, sino en cómo esté amueblada.