Diez historias tristes para Leopoldo Barreda

El escrache contra el diputado se salda con la entrega de 10 cartas donde afectados por desahucios le explican cómo han acabado así

LUIS LÓPEZBILBAO.
José Luis y Marisa, en el portal del dirigente popular./
José Luis y Marisa, en el portal del dirigente popular.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) cree que la clase política no llega a entender el alcance que tienen sus decisiones en la calle ni la repercusión real de la crisis en la vida de miles de familias. Así que los miembros de este colectivo se lo cuentan. Con ese objetivo se convocó ayer un escrache en las inmediaciones del domicilio del diputado del PP Leopoldo Barreda, en Bilbao. Tras una concentración de denuncia en la que participó medio centenar de personas, dos de ellas acudieron hasta el portal del dirigente popular para dejarle en el buzón diez cartas de otras tantas víctimas de la recesión donde cada una le explicaba cuál es su situación particular y por qué llegó al extremo de perder su casa o estar a punto de quedarse en la calle.

En realidad, el acto de protesta estaba planteado para el pasado viernes, pero la prohibición de la Ertzaintza -luego avalada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV)- de concentrarse frente a los domicilios particulares de los políticos retrasó el asunto. Así que ayer se convocó en la Plaza Bombero Etxaniz, a unos cientos de metros del piso del dirigente popular. A las 11.30 comenzó una 'cacerolada' al grito de eslóganes como «Barreda, escucha, el pueblo está en la lucha» o «Barreda, cobarde, da la cara». El momento elegido no fue casual: un viernes, porque el aludido «trabaja de lunes a jueves», con lo cual se esperaba que estuviese en casa; y por la mañana, para «no molestar a su familia, si es que tiene hijos menores. No queremos que nos acusen de violar su intimidad».

«Nos llaman nazis»

El plan era que tras la concentración los afectados, en grupos de dos, caminasen hasta la casa de Barreda para entregarle en mano las cartas donde cada uno cuenta su historia. Sin embargo, según la portavoz de la PAH en Bizkaia, Begoña Barrutia, la Ertzaintza les advirtió de que no podían hacerlo. En todo caso, autorizarían a dos personas para llegar hasta el domicilio y entregar todas las misivas de una vez. «No entendemos por qué. Este es el Estado de Derecho en el que se nos llama nazis y etarras, pero es a nosotros a quienes no nos dejan ni manifestarnos», protestó Barrutia.

La advertencia policial disgustó a los miembros de la PAH, que se preguntaban con qué legitimidad los agentes limitaban su libertad de movimientos. Muchos se negaron a hacer llegar su carta al diputado de ese modo y al final solo diez accedieron a hacerlo. Marisa Revilla y José Luis Castaño, dos de ellos, recogieron las historias y pusieron rumbo a la casa de Barreda.

Marisa le cuenta al político como hace tres años quebró la inmobiliaria donde trabajaba, se quedó en el paro y tuvo que marcharse a casa de su madre para alquilar su piso y así poder hacer frente a la hipoteca. «En diciembre se marchó el inquilino, no consigo otro y llevo tres meses sin pagar. Estoy negociando una solución con el banco. La dación en pago puede ser una solución».

José Luis ya se ha quedado en la calle. Su empresa de transportes tuvo que echar la persiana, perdió el piso y ahora él y su mujer viven en casa de sus padres, y sus dos hijos lo hacen con sus suegros. «Dicen que la BBK llega a acuerdos, pero a mí ni me recibieron el año pasado».

Llegaron al edificio donde reside Leopoldo Barreda y un vecino les abrió la puerta del portal, pero no sabían cuál era el buzón del político. «Hemos dejado las cartas en el buzón de la comunidad de propietarios. La verdad, no tenemos muchas esperanzas de que las lea».