«Primero Marsans y ahora Orizonia... ¿quién se va a atrever a ir de viaje?»

Clientes que compraron paquetes vacacionales pierden las esperanzas de recuperar su dinero, mientras los empleados solo piden «que nos echen y se investigue»

LUIS LÓPEZBILBAO.
Trabajadores de Orizonia protestan desde hace días por el ERE que afectará a más de 3.500 empleados. /Efe/
Trabajadores de Orizonia protestan desde hace días por el ERE que afectará a más de 3.500 empleados. /Efe

Luis Aguado salió de la oficina de Vibo Viajes con el mosqueo en la cara y un papel en la mano: «Nos es materialmente imposible hacer frente a la devolución de los anticipos pagados por servicios contratados. Cuando se aclare nuestra situación, haremos todo lo posible para proceder a la devolución de los mismos», pone el documento que firma, atentamente, Enrique Riera Rodríguez, director general de Viajes Iberia S.A.U. Traducido, «me quedo sin viaje y sin el dinero que había adelantado», zanja este bilbaíno que hace quince días compró dos semanas de ensueño en Lanzarote para el próximo mes de mayo. Siempre viaja con Soledad, su mujer, y desde hace diez años son clientes de la misma oficina de Vibo en Bilbao. «Siempre he recibido una atención espléndida».

Pero ahora, con la crisis del grupo Orizonia, todo se ha ido al traste. «Primero fue Marsans y ahora esto, ¿quién se va a atrever a contratar un viaje?», clama. Habla de que la situación «es un fraude absoluto». Pero, sobre todo, se solidariza con los trabajadores, 5.000 personas que ahora están en un limbo raro.

Desde el interior de las oficinas los empleados de Vibo tratan de aminorar los efectos del naufragio para sus clientes. «Estamos derivando las reservas a otras agencias», explican. Eso sí, aunque esos viajes se mantienen con sus tarifas iniciales, los afectados perderán las cantidades adelantadas y deberán abonar la totalidad de la factura a la nueva agencia. Esto le ha ocurrido a una joven pareja que pasará la luna de miel en un crucero por el Mediterráneo, pero se queda sin los mil euros de anticipo. Salieron de la oficina con el mismo papel que Luis y, igual que él, con un formulario de reclamación ante el Gobierno vasco. Pero no tienen muchas esperanzas de recuperar nada. Lo mismo que otra pareja que ya había pagado 2.000 euros por un viaje a la Riviera Maya: «Siempre habíamos viajado solo con el billete de avión y mochila, y para una vez que nos vamos de hotelazo...».

La pérdida del dinero implica quedarse sin viaje para quienes no tienen posibilidad de abonar de nuevo una cantidad tan elevada. Como un matrimonio que «tras toda la vida trabajando y superar un cáncer nos queríamos dar un capricho... Pero nada...». Pasarán el verano en casa.

Con todo, los primeros afectados por la crisis de Orizonia ya estaban disfrutando de su viaje en la Riviera Maya. Fueron dos grupos de universitarios cántabros (46 de Medicina y 30 de Fisioterapia). El viernes pasado a las siete de la tarde, cuando llegaron al hotel, se encontraron las habitaciones bloqueadas con sus equipajes dentro. En recepción les dijeron que su operadora había quebrado y que deberían abonar 2.000 euros cada uno por la estancia (ya habían pagado 1.200 por siete días con todo incluido). A punto estuvieron de quedarse en la calle de no ser porque su oficina de Vibo justificó el prepago de las cantidades adeudadas. El domingo llegó a Santander el primer grupo, el de Fisioterapia, y ayer lo hicieron los estudiantes de Medicina, que pondrán reclamaciones.

Más que estos jóvenes, y que los afectados anteriores, y que los grupos de estudiantes que han visto cancelado el viaje que les había generado tantas expectativas, quienes más están sufriendo son los trabajadores. Ayer empapelaron de lazos negros buena parte de sus escaparates y seguían viviendo en la incertidumbre. «Queremos que nos despidan ya y que nos den el finiquito. Que no nos tengan aquí pintando la mona», explica uno de ellos justo tras recibir un correo electrónico en el que se les insta a «ingresar el dinero de la caja y el fondo de maniobra en la cuenta abajo indicada».

3.500 despidos

En las oficinas hay desánimo y, aseguran, son víctimas de manejos turbios entre los máximos responsables de Orizonia y Globalia, dos de los gigantes del sector turístico. «Esto tiene que investigarse...».

También ayer, Orizonia -que desde el viernes está en preconcurso de acreedores, momento hasta el que estuvo vendiendo viajes- comunicó a sus trabajadores su intención iniciar «de inmediato» la negociación de un ERE de extinción que dejará en la calle a unos 3.500 de sus 5.000 empleados. Del despido se librarán 1.500. Parte de ellos gracias a la compra por Barceló de parte de la aerolínea Orbest y 150 oficinas de Vibo Viajes. Aunque, en este sentido, fuentes sindicales aseguran que pretenden eliminar la antigüedad de los empleados y reducir su sueldo un 20%. De hecho, en varias oficinas los trabajadores aseguran haber recibido la petición de que renuncien a sus contratos actuales si quieren mantener el puesto.

A su vez, Globalia ha adquirido el negocio hotelero Luabay, en principio, con los 15 millones de euros que inyectó a Orizonia en diciembre, cuando se ultimaba la fallida fusión entre ambas. Según las últimas informaciones, esa cantidad es considerada ahora el pago por el negocio hotelero, que gestiona desde entonces.