Rusia ya contempla la victoria rebelde en la guerra de Siria

La OTAN cree que la caída del régimen de Damasco es «una cuestión de tiempo» y es previsible que pronto «colapse»

A. C.

El régimen de Bashar el-Asad está al borde del colapso. Por primera vez en los casi dos años que ya dura el conflicto armado en Siria, Rusia y la OTAN coinciden en sus pronósticos. Representantes de Moscú afirmaron ayer que la victoria de los rebeldes solo es «cuestión de tiempo». Mientras que el secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, urgió al dictador alauí a dar de inmediato los pasos necesarios para encarrillar la transición en el país.

«Es necesario mirar las cosas de frente. El régimen sirio pierde cada vez más el control del país», afirmó Mijaíl Bogdánov, viceministro ruso de Relaciones Exteriores. Esta es la primera vez que un miembro del Ejecutivo de Vladímir Putin no defiende a su hasta ahora aliado. Unas declaraciones que se pueden entender, según fuentes diplomáticas consultadas por la agencia AFP, por el hastío de Moscú con el enrocamiento de El-Asad, que cree estar todavía en condiciones de ganar militarmente a los rebeldes.

Bogdánov indicó que incluso en el caso de que la oposición salga victoriosa, el conflicto será muy largo y causará muchas víctimas, porque todavía les queda por conquistar el 40% del territorio nacional. «Hay que mirar los hechos de frente. La situación va en la dirección equivocada», admitió.

Por su parte, Rasmussen cree que es «una cuestión de tiempo» que el régimen de Damasco definitivamente «colapse» y por eso, sus dirigentes deberían facilitar «un proceso para acomodar las legítimas aspiraciones del pueblo».

El secretario general de la OTAN aprovechó la ocasión para condenar «enérgicamente» el disparo de varios misiles de corto alcance (Scud) contra las fuerzas rebeldes sirias. «La utilización a ciegas de tales armas demuestra lo poco que el régimen valora la vida de sus ciudadanos», denunció. Los portavoces del dictador alauí siguen negando estas acusaciones.

Uno de los puntos que todavía distancia a la Alianza y a la oposición es el despliegue de misiles tierra-aire Patriot en la frontera entre Siria y Turquía. Según informó ayer el reelegido primer ministro holandés, Mark Rutte, su Ejército tendrá preparados estas lanzaderas «a finales de enero». Y es que las fuerzas armadas de los Países Bajos participarán en esta misión de la OTAN junto a Estados Unidos y Alemania, un país que normalmente prefiere mantenerse al margen de estos conflictos, pero que esta vez ha decidido involucrarse.