Muere Juan María Balier, 'alma mater' de la Sociedad Ciclista Duranguesa

ALBERTO CEBRIÁNDURANGO.

Juan María Balier Elorriaga, el 'alma mater' de la Sociedad Ciclista Duranguesa, falleció ayer. La mayor parte de sus 71 años los consagró por entero a este deporte. Primero, como corredor profesional en la década de los sesenta y, después, como responsable del equipo amateur Cafés Baqué del femenino profesional Durango-Bizkaia. Destacó también como organizador de pruebas ciclistas. Desde su cargo como presidente de la sociedad, este hombre de carácter consiguió en 1984 recuperar la Subida a Urkiola, que había dejado de organizarse en 1969. Colaboró también en impulsar en 2001 la Durango-Durango Emakumeen Saria, que se ha consolidado como una importante cita a nivel internacional dentro del cirtuito UCI.

Su labor al frente de la sociedad ciclista durante 26 largos años será recordada por su perfil conciliador. «Asumía todos los problemas y trataba de buscar siempre la mejor solución». Quienes le conocieron destacan que fue un hombre entregado «en cuerpo y alma» al ciclismo. «Una de las mejores cosas que tenía era su capacidad para buscar dinero y patrocinadores», recuerda su compañero en la Duranguesa Juanjo Bilbao. No en vano, su lema era 'Amigos, hasta en el infierno. Algo se conseguirá'.

El destino caprichoso quiso que su salud empezara a decaer justo el mismo día de 2009 en que se celebró la última Subida a Urkiola, otra prueba histórica engullida por la crisis económica. «Habíamos terminado de recogerlo todo. Jon Elorriaga -director del Durango-Bizkaia-, Balier y yo mismo estábamos viendo el resumen de la carrera por ETB y en ese momento le dio un infarto», rememora Bilbao. A partir de ese momento, el presidente de la Duranguesa emprendió una lucha por la vida que terminó ayer de madrugada. Murió rodeado por su familia y sus amigos.

Tras su retirada como ciclista, Balier no quiso quedarse al margen y en 1979 impulsó la creación del mítico Cafés Baqué, del que sería director deportivo hasta principios de la década de los noventa. También fue director de organización de la prueba internacional de féminas Durango-Durango. Máximo responsable del equipo femenino UCI Bizkaia-Durango hasta sus últimos días, sus compañeros no le olvidarán. Y es que la huella que ha dejado Juan Mari, no solamente dentro de 'su' sociedad, sino también en el ciclismo vasco, será imborrable.

Los restos de Balier serán incinerados hoy y, a las siete de la tarde, se celebrará una misa funeral por su memoria en la basílica Santa María de Durango.

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