Sanidad dice que «Euskadi no puede ser el hospital del sida de los inmigrantes»

F. APEZTEGUIABILBAO.

El viceconsejero en funciones del Departamento vasco de Sanidad, Jesús María Fernández, advirtió ayer de que «Euskadi no puede convertirse en el hospital del sida para los inmigrantes» al constatar el «efecto llamada» que pueden tener sobre la comunidad autónoma las «trabas» legales que tanto el Ministerio como el resto de autonomías han puesto para el acceso a la medicación a los 'sin papeles'. El dirigente socialista admitió no tener ningún dato para cuantificar el alcance de esta situación, que consideró «excepcional».

Sus palabras parecieron provocar cierto malestar en la representante del Plan Nacional del Sida Olivia Castillo, que participaba como invitada en el mismo acto. La delegada del Gobierno central defendió la necesidad de que las personas en tratamiento sigan recibiéndolo, pero quiso «dejar claro» que la competencia para aplicar la legislación corresponde a cada autonomía y que recientemente se aprobó en el Senado una moción para garantizar el tratamiento antirretroviral «a todos los afectados». La iniciativa, según recalcó, contó «con el apoyo de todos los grupos».

Fernández insistió en que la medicación es «vital» para proteger la vida de los afectados y que la retirada de la medicación a determinados grupos de población «pone en riesgo la vida de otras personas». La atención a un paciente seropositivo supone para el Gobierno vasco un gasto sólo en medicación de 10.000 euros al año, lo que en 40 años de vida representaría un desembolso para el Gobierno vasco de 400.000 euros, según los datos puestos sobre la mesa en medio del controversia.

La polémica se suscitó en el transcurso de una rueda de prensa para presentar la campaña de prevención del virus del sida que Sanidad pondrá en marcha el próximo día 1 con motivo de la celebración del Día Mundial. El cartel, con un código QR gigante, alude al poder de transmisión del virus ayudado por las nuevas tecnologías.