La competencia tumba al Debabarrena-Gipuzkoa

La fuga de las ciclistas guipuzcoanas a equipos vizcaínos y la consecuente pérdida de la subvención de la Diputación hace inviable el equipo UCI

LETIZIA GÓMEZEIBAR.
Las chicas del Debabarrena, en la presentación del equipo en diciembre de pasado año. ::
                         J. J DE CASTRO/
Las chicas del Debabarrena, en la presentación del equipo en diciembre de pasado año. :: J. J DE CASTRO

Se veía venir y al final los peores temores se han consumado. Al dolor causado por la desaparición del Arrate hay que sumar ahora la extinción del Debabarrena-Gipuzkoa, que no ha sido capaz de sobrevivir a la ley de la jungla. La competencia desleal de los dos los otros dos equipos UCI vascos, los vizcaínos Loitek y el Durango Bizkaia, que cuentan con importantes subvenciones municipales, provinciales y también del Gobierno vasco para luego competir con un buen número de extranjeras ha provocado la fuga de muchas corredoras guipuzcoanas, condición indispensable para que la Diputación siguiera aportando el dinero para que Gipuzkoa pudiera mantener al equipo femenino en la élite mundial.

La paciencia de Juanjo Sebastián, artífice de un proyecto que se inició hace una década, cuando Ohiana Kortazar vistió el primer mallot del Debabarrena, y que desde el 2008 competía a nivel mundial como equipo UCI, ha llegado a su límite. Ya el año pasado el cuadro eibarrés pudo afrontar a duras penas la competición, confiando en que esta temporada las cosas se hicieran como es debido, pero la terquedad de los gestores de la Federación ha llevado al director eibarrés a tomar la drástica decisión de arrojar la toalla.

Sebastián entiende que no se puede malgastar el dinero público con corredoras de fuera. «Gipuzkoa y Bizkaia tienen diferentes filosofías en cuanto al ciclismo femenino. El patrocinio en ambos casos es público. Ha llegado un momento en que no podemos competir con los equipos vizcaínos, mucho más subvencionados, pero que solo cuentan con una corredora vizcaína y se nutren de guipuzcoanas y extranjeras. Ante eso no podemos competir», señala resignado.

Las incongruencias del ciclismo femenino vasco son importantes. Con 17 licencias en 2012, 11 de ellas guipuzcoanas, cuatro vizcaínas, una alavesa y otra navarra, no se acierta a entender cómo es posible que Euskadi tuviera tres equipos inscritos en la UCI cuando países tan poderosos como Alemania solo cuentan con dos, China y Rusia tengan uno y Estados Unidos esté representado por otros dos equipos. «Carreras internacionales en las que hemos participados los tres equipos vascos, nos hemos encontrado con que competíamos con selecciones».

Una selección vasca

El director del equipo eibarrés remitió un escrito a la Federación insistiendo en que la salida más viable sería que el ente asumiera la creación de una selección vasca con las 17 mejores corredoras vascas a fin de poder volcar los 120.000 euros que aporta el Gobierno vasco en un único proyecto, pero sus peticiones han caído en saco roto.

Aquel bonito sueño que comenzó con recordadas ciclistas como Nekane Lasa, María Gallastegi y Jone Mujika, entre otras, ha llegado a su fin. «Hemos terminado un ciclo, no hay más», dice resignado. «Quizás en algún momento podamos empezar otra vez, pero o se cambia de filosofía o no hay forma, porque lo que no puede ser es que la gente esté perdiendo sus casas y sus vidas y que las instituciones den dinero público para que los equipos estén llenos de corredoras extranjeras». Si llega o no la cordura, es cuestión de tiempo.

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