Ramón de Icaza y Zabálburu

Pertenecía a una conocida saga familiar fuertemente vinculada a la historia económica e industrial de España y el País Vasco

IGNACIO MARCO-GARDOQUI
Ramón de Icaza y Zabálburu. /E.C./
Ramón de Icaza y Zabálburu. /E.C.

Ayer falleció después de una larga enfermedad en el Hospital San Juan de Dios de Santurce Ramón de Icaza y Zabálburu. Pertenecía a una conocida saga familiar fuertemente vinculada a la historia económica e industrial de España y el País Vasco. Hijo de Pacho Icaza Gangoiti y de María Zabálburu y García Sala, estudió Ciencias Económicas en la Universidad Comercial de Deusto y muy pronto comenzó a trabajar en el Banco de Bilbao. Más tarde sustituyó a su padre como miembro del consejo de la entidad bancaria, cuando aquel profesó en la Cartuja de Jerez. Durante cerca de cuarenta años, primero en el consejo del Banco de Bilbao y luego sucesivamente en el de BBV y BBVA, Ramón de Icaza y Zabálburu vinculó su trayectoria profesional a la que sería una de las principales instituciones financieras de nuestro país, perteneciendo además a varias de sus comisiones de gobierno.

Persona devota y de profundas convicciones religiosas, también desarrolló una notable labor en el ámbito de las obras sociales, siguiendo la huella espiritual de sus antecesores, los hermanos Pedro y Domingo Aguirre Basagoiti, creadores de la Fundación Benéfica Aguirre (Hospital de San Juan de Dios) y de la Fundación Vizcaína Aguirre (Universidad Comercial de Deusto). De la segunda era hasta ahora su presidente y en la primera participó permanentemente en su gobierno. Ramón de Icaza fue un hombre inquieto profesional e intelectualmente que deja una huella profunda en dos ámbitos tan relevantes como la educación y la sanidad. La Fundación Vizcaína Aguirre fue, en su día, un elemento capital en la puesta en marcha de la Universidad Comercial, a la que ha seguido apoyando hasta el día de hoy, de manera especial en su reciente ampliación. Por su parte, el Hospital San Juan de Dios, que ha recogido su último aliento, es una institución señera en muchos ámbitos, principalmente en el de los cuidados paliativos.

Casado con la exsenadora del PP Pilar Aresti y Victoria de Lecea, tuvo dos hijos. El matrimonio ha sido durante muchos años una enseña del Bilbao más cosmopolita para visitantes nacionales e internacionales y también un notable ejemplo de las mejores tradiciones del señorío bilbaíno. Con indudable sensibilidad y gusto por las artes decorativas, su conocimiento y criterio sobre las mismas explican buena parte de la colección artística actual de BBVA. En la convalecencia de su larga enfermedad ha demostrado un espíritu de sacrificio y aceptación que deja una huella imborrable entre sus numerosas amistades. El funeral por su eterno descanso se celebrará mañana jueves, día 25, en la iglesia de San Ignacio, Neguri, Getxo.

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