Destapan décadas de abusos sexuales a boy scouts en los Estados Unidos

Los 'archivos de la perversión' desvelan que 1.200 pedófilos actuaban impunemente en la organización juvenil amparados en el silencio de sus jefes

JUAN PABLO NÓBREGANUEVA YORK.
Dos boy scouts estadounidenses uniformados participan en un acto de la organización. ::
                         REUTERS/
Dos boy scouts estadounidenses uniformados participan en un acto de la organización. :: REUTERS

Después de la escuela, pocas organizaciones juveniles han gozado de tanta credibilidad entre los padres estadounidenses como los Boy Scouts of America. Su ideal de fomentar una ciudadanía responsable y ayudar al desarrollo de la personalidad de los chicos a través de sus famosas acampadas y programas educativos constituye un potente imán que atrae a cuatro millones de personas de todos los rincones del país. Pero ese prestigio conquistado a lo largo de más de cien años de historia ha sufrido un golpe casi letal tras hacerse públicos los denominados 'archivos de la perversión', 20.000 páginas que registran décadas de abusos sexuales cometidos por jefes de tropa -monitores- de los Boy Scouts contra miles de pequeños exploradores.

Los expertos que han tenido acceso a los documentos divulgados coinciden que la estimación de 1.200 pedófilos puede quedarse corta dada la impunidad con que se cometieron los delitos entre 1965 y mediados de los años 80. Policías, fiscales, curas y líderes de la organización conocedores de la situación han sido considerados cómplices por no denunciar a los jefes de los scouts implicados en los abusos.

Kelly Klark, el fiscal de Oregón que ha batallado durante años para que los archivos salieran a la luz, atacó duramente a la organización por la lentitud con que ha actuado, advirtiendo de que tanto los supuestos pedófilos como quienes los encubrieron se verán las caras con la justicia.

El peso de la vergüenza

«Estos archivos representan el dolor y la angustia de miles de scouts», declaró el abogado de las víctimas, Paul Mones, antes de precisar que cada pedófilo detectado pudo abusar de entre cinco y 25 scouts, por lo que el número de víctimas podría ser sensiblemente mayor a las estimaciones de los archivos. «Sabemos que son miles, pero, por vergüenza, la mayoría de estas víctimas nunca lo dará a conocer», agregó Mones.

Con todo lujo de detalles, los documentos dan nombres de los agresores, describen la naturaleza de sus actos y la manera en la que los responsables de los Boy Scouts operaban para proteger el buen nombre de la organización y la reputación los monitores. También hay cartas escritas a mano de las víctimas y recortes de periódicos que relatan algunos casos. El informe no divulga los nombres de los afectados.

En una comparecencia ante los medios, el líder de Boy Scouts of America, Wayne Perry, dio la cara para mostrar su empatía hacia las víctimas. «En ocasiones la gente ha abusado de su posición para maltratar a los niños y, en algunos casos, nuestra respuesta a estos incidentes y nuestros esfuerzos por proteger a la juventud han sido insuficientes, inapropiados o equivocados», reconoció.

Para el abogado que representa a decenas de personas que fueron objeto de abusos las palabras de disculpa suenan huecas. «Sabemos que los Boy Scouts han emprendido algunas mejoras, pero aún les queda mucho por delante», dijo Mones. «Lo que queremos es que se entienda cómo operan los pedófilos y cómo consiguen infiltrarse en organizaciones juveniles».

El diario 'Los Ángeles Times', que fue el primero en investigar el escándalo, divulgó en su página web una base de datos de 5.000 hombres y mujeres que fueron expulsados de los Boy Scouts entre 1947 y 2005 por sospechas de abuso sexual. Además denunció, basándose en 1.600 páginas confidenciales que abarcan el periodo entre 1970 y 1991, que responsables de la organización con frecuencia no informaban a la Policía sobre voluntarios y empleados sospechosos de abuso sexual de niños, y en muchos casos buscaron esconder la situación.

En la mayoría de los casos, los responsables de los Scouts se enteraban de los presuntos abusos después de que las víctimas lo denunciaran a las autoridades, pero en más de 500 casos lo supieron por medio de los niños, padres o empleados y no hicieron nada.

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