Vidarte resucita el proyecto del Guggenheim de Urdaibai con un cambio de Gobierno en ciernes

«Para nosotros sigue vigente (...), no para hoy ni mañana, pero si queremos seguir siendo líderes, necesitamos algo parecido», advierte el director del museo

KOLDO DOMÍNGUEZ ,BILBAO
Vidarte, en el interior del museo de Bilbao. / Bernardo Corral/
Vidarte, en el interior del museo de Bilbao. / Bernardo Corral

Con motivo del 15º aniversario de la inauguración del Guggenheim Bilbao, su director, Juan Ignacio Vidarte, concedió ayer una entrevista a la agencia Efe para repasar la trayectoria del museo durante estos tres lustros. En el cuestionario, Vidarte pasa de puntillas por el caso Cearsolo e insiste en su ya conocida posición sobre la renegociación del acuerdo con Nueva York -«Bilbao no parte en inferioridad, la relación (con la Solomon) es en red»-. Ninguna novedad salvo en un tema, en el que Vidarte sí entra a fondo: el proyecto del Guggenheim de Urdaibai. «Para nosotros sigue vigente», asegura contundente el gestor, que en su día presentó mano a mano con José Luis Bilbao los primeros esbozos de ese proyecto.

Tras protagonizar durante meses la lucha política entre Gobierno vasco (PSE) y Diputación de Bizkaia (PNV), el también llamado 'Guggenheim 2' quedó guardado en el cajón en julio de 2010 ante la negativa del Ejecutivo autónomo a embarcarse en una iniciativa presupuestada inicialmente en 200 millones, aunque luego se rebajó a 132. Salvo algún pequeño rescoldo, la polémica había quedado en el olvido, hasta ayer, cuando el director del Guggenheim la volvió a poner «sobre la mesa». «En 2020 el actual museo no va a poder hacer todo lo que se le requiere y el edificio no se puede ampliar. Así que si queremos seguir siendo líderes y marcando tendencia, no podemos dormirnos. No para hoy ni para mañana, para dentro de diez años, cuando llegue el momento, porque eso necesita un gran acuerdo, el siguiente paso debería ser algo parecido a Urdaibai», reflexiona Vidarte en su encuentro con Efe.

Casualidades del calendario político, el aniversario del museo -y la entrevista de ayer- ha ido a caer en plena campaña electoral, justo a tres días de la votación en la que se elegirá al nuevo inquilino de Ajuria Enea. Es decir, la persona que decidirá, una vez tome posesión del cargo, qué hace con el museo de Urdaibai. Su postura será decisiva porque la Diputación de Bizkaia, el otro socio en este proyecto, ha dejado claro que quiere seguir adelante.

Esa decisión no sólo tendrá una evidente trascendencia para Vidarte como director del Guggenheim Bilbao, sino también como responsable de la expansión internacional de la Solomon R. Guggenheim Foundation. Tras el fracaso del museo en Helsinki, el anunciado cierre de la sala de Berlín y los retrasos en las obras del complejo de Abu Dabi, un hipotético 'ok' al plan de Urdaibai podría ser la única buena noticia de los últimos tiempos para los gestores de Nueva York.

La última palabra la tendrá el próximo Ejecutivo. Según los sondeos, las dos únicas formaciones que pueden liderar el futuro Gobierno vasco son PNV y Bildu. La izquierda abertzale, al menos en las Juntas de Bizkaia, nunca se han mostrado muy partidarias del 'Guggenheim 2'. La incógnita es saber que hará, en caso de salir ganador, Iñigo Urkullu, a quien Juan Ignacio Vidarte ha respaldado públicamente durante la campaña electoral. Con Ibarretxe en Ajuria Enea, los nacionalistas no veían con buenos ojos el proyecto, posición a la que ahora hay que sumar el actual contexto económico, que presenta unas alarmantes previsiones de recaudación fiscal. Un escenario al que no es ajeno el propio Vidarte. «La situación de hoy no es la de hace dos años, la economía está mucho peor y hay que tenerlo en cuenta», apunta en su entrevista.