El Bellas Artes se deja tocar

El museo se embarca en una novedosa iniciativa para que los ciegos reconozcan los cuadros gracias a la impresión de relieves

MARÍA ZÁRATEBILBAO.
Una técnica reproduce las obras en relieve para reconocerlas por el tacto. ::
                         MAITE BARTOLOME/
Una técnica reproduce las obras en relieve para reconocerlas por el tacto. :: MAITE BARTOLOME

Por primera vez en un museo no estará prohibido tocar un cuadro. Todo lo contrario: será obligatorio en algunos casos. El Bellas Artes de Bilbao da un paso más en la lucha por la accesibilidad a sus galerías y brinda a los invidentes una oportunidad exclusiva para 'ver' cinco de las obras maestras de su colección permanente a partir de hoy. La propuesta bautizada como 'Arte para tocar' posibilita a los ciegos reconocer a través del tacto estos óleos gracias a una técnica pionera que permite su reproducción en relieve.

La 'Anunciación' de El Greco, 'San Sebastián curado por las santas mujeres' de José de Ribera, 'Lot y sus hijas' de Orazio Gentileschi, 'Mujer sentada con un niño en brazos' de Mary Cassat y 'Lying figure in mirror' de Francis Bacon fueron las seleccionadas para pasar por los Estudios Durero de Bilbao. Puesto en marcha desde hace tres años, 'Didú' es el programa para desarrollar técnicas de impresión en relieve que hacen realidad esta iniciativa patrocinada por Iberdrola. «Está tan bien hecho y es tan útil que no será difícil que otros museos sigan nuestro camino», alabó ayer el director del Museo Bellas Artes, Javier Viar, durante la presentación.

El proceso de esta novedosa técnica comienza con la fotografía de la imagen en alta resolución para determinar los relieves y las texturas. Después se seleccionan los volúmenes idóneos para guiar las manos del invidente por el cuadro. Con una tinta especial se imprime la obra con todos los relieves -de hasta cinco milímetros-. «Da igual cuántas manos pasen por encima, gracias a la tinta la imagen no se estropeará», aclaró el director de Estudios Durero, Ander Soriano, que decidió dejar las obras en color para que «los que vemos también disfrutemos pero sin dejar de utilizar el tacto».

El coordinador de un museo de la ONCE en Madrid, Miguel Moreno, no pudo contener su alegría por 'ver' estas pinturas por primera vez. «Es una pasada». A pesar de su discapacidad visual, Moreno pudo reconocer cada detalle del 'Gentileschi'. «Aquí está el tirante del sujetador. Esta viene muy descocada», bromeó mientras palpaba la pintura.

Alicia Carreño, también ciega, se ha encargado de la elaboración del guion de las audioguías para allanar el camino de los invidentes por el cuadro. «Es maravilloso, una oportunidad para acceder a la cultura. En los museos no me entero de nada. Así que con que pongan uno como estos me conformo», admitió.