El Euskaltel llora la muerte de Cabedo

El corredor castellonense, habitual de las carreteras de Balmaseda de donde es su novia, fallece tras impactar con un vehículo y caer a un barranco

J. GÓMEZ PEÑA JGOMEZ@ELCORREO.COMBILBAO.
Víctor Cabedo, primero por la izquierda, debutó este año en el Euskaltel-Euskadi. ::                         EL CORREO/
Víctor Cabedo, primero por la izquierda, debutó este año en el Euskaltel-Euskadi. :: EL CORREO

Víctor Cabedo, ciclista castellonense del Euskaltel-Euskadi, falleció ayer al chocar contra un automóvil mientras se entrenaba en una carretera secundaria (CV200) cercana a Onda, su localidad natal. Al parecer, en un tramo en cuesta colisionó contra un vehículo (un 'Porsche Cayenne') y, tras el impacto, cayó por un barranco de 15 metros de profundidad. El golpe fue mortal. Un equipo de seis bomberos del Consorcio de Castellón rescató el cuerpo sin vida del corredor. Tenía 23 años, todos dedicados a la bicicleta. En su casa de Onda siempre vio bicicletas, la de su padre y la de su hermano -director de equipo-. Y lo mismo en Balmaseda, donde vivía con su novia, Dorleta Zorrilla, también ciclista. Esta temporada había corrido el Giro y, como declaró en una entrevista, soñaba con «disputar algún día el Tour y terminarlo». Ayer, sobre las 15.40 horas, los miembros de la Unidad de Rescate de Montaña subieron su cadáver en una camilla desde el terraplén al que había caído hora y media antes tras dar su última curva.

En ese momento, el 'planeta ciclismo' estaba pendiente de la llegada triunfal de Tony Martin en el Mundial contrarreloj de Valkenburg. La noticia de la muerte de Cabedo llegó al mismo tiempo que la medalla de oro del alemán. «Estoy en estado de shock», declaró Contador -noveno en la prueba- al saberlo. «Es un palo muy duro», resumió Miguel Madariaga, presidente de la Fundación Euskadi, la persona que le llamó para darle un dorsal en el pelotón profesional. Reacciones de desolación. El silencio que sigue siempre a cada tragedia. Otro ciclista profesional -55 desde 1934- víctima de la carretera. No hace tanto, Cabedo declaró en 'megustaelciclismo.com': «Si pudiera hablar con el ministro de Fomento le recordaría que por las carreteras no sólo circulan coches, que hay un pequeño vehículo que se llama bicicleta y que también cuenta».

El conductor del vehículo, de 54 años y natural de Castellón, dio negativo en la prueba de alcoholemia. La investigación del suceso está abierta. El ciclismo es un deporte desprotegido. Los ciclistas saben que la muerte siempre está de guardia. Cada semana, la lista de víctimas crece. Suelen ser cicloturistas. Víctimas sin palmarés. Y de vez en cuando, como cuando fueron atropellados Ricardo Otxoa o Antonio Martín, el fallecimiento de un corredor profesional recuerda la fragilidad de la bicicleta sobre el asfalto hostil. Pese al riesgo, Víctor Cabedo hizo de ese viaje sobre pedales su vida. Desde que con seis años, en compañía de José, su hermano mayor, fue una tarde al velódromo de Onda. Su padre montó allí una escuela ciclista. José, que llegó a ser ciclista amateur, dirigió luego el equipo juvenil en el que se formó Víctor. A él le tocaba recorrer el camino que quedaba: ser profesional.

Seguros Bilbao y Orbea

Tenía talento. Pero había que salir a demostrarlo a la carretera. En coche hasta las carreras de Euskadi. Fue campeón de España de ciclocross, conoció el barro de los circuitos vascos y destacó como juvenil. Joxean Fernández Matxin le reclutó para el Saunier Duval amateur. Madera ciclista. Y Xabier Artetxe, cuando el Saunier echó la persiana, le hizo hueco en el Seguros Bilbao. Le había visto ganar como juvenil las vueltas a Granada y Besaya, las más montañosas. «Era meticuloso -recuerda el técnico vizcaíno-. Tímido y serio. Lo tenía claro. Quería ser profesional. Se dedicaba de lleno al ciclismo. Siempre estaba pendiente de los datos de su SRM (potenciómetro), de la alimentación. Más que valenciano, parecía ruso». Vivió entre su casa en Onda, el piso que Seguros Bilbao tiene en Larrabetzu para jóvenes ciclistas y Balmaseda, la localidad de su novia.

Cabedo nació en una familia ciclista -cuando logró la plata en el campeonato de España juvenil de 'crono', fue su padre, organizador del evento, el que le entregó el trofeo- y en este deporte encontró a Dorleta Zorrilla. Novios ciclistas. Se conocieron en la selección española, en los mundiales. Se habían visto de cadetes. Se enamoraron de juveniles. Y desde entonces han estado juntos siempre que las carreras no lo impedían. Zorrilla llegó a ser doble campeona de España, de ruta y de crono. Pero el ciclismo femenino no da para vivir. Ahora trabaja como profesora en el Aula Pedagógica de la Fundación Euskadi. Enseña a los escolares las normas de tráfico, cómo desenvolverse en la carretera sobre una bicicleta. Les recuerda el peligro. Ayer, poco antes de las tres de la tarde, recibió la llamada de Miguel Madariaga. Algo le había pasado a Víctor.

El cadáver del ciclista estaba ya en una camilla. Cubierto sobre la carretera CV200, entre Almedijar y Aín. «Por allí pasa un coche cada dos horas», lamentaban en el Euskaltel-Euskadi. A Cabedo le gustaba rodar solo. Desde crío, sus días han sido así. A solas con la bicicleta y la sierra. Su familia tiene una empresa de construcción. No necesitaba ser ciclista. Simplemente, lo deseaba. Artetxe recuerda bien la primera vez que Cabedo vino a su equipo. «Tenía 19 años y llegó con un 'Audi'. Se podía pensar que era un chico acomodado. Y no. Era sencillo, agradecido, disciplinado. Sabía lo que quería». Ser ciclista. Así ganó el Memorial Valenciaga 2010, la gran prueba amateur. Se fugó, hábil como era, en el descenso de San Miguel, y llegó solo a la meta.

Con Samuel como ídolo

Fue entonces cuando Madariaga le abrió las puertas del Orbea, el filial del Euskaltel-Euskadi. Cumplía los requisitos. Se había formado como ciclista en Euskadi y, además, estaba empadronado en Vizcaya. Cabía a la perfección en la filosofía del Euskaltel-Euskadi. El mismo caso que el asturiano Samuel Sánchez, que era el ídolo de Cabedo, su modelo, el maestro al que solía pedir consejo.

El corredor de Onda se hizo habitual de las carreteras que van y vienen a Balmaseda, al lado de Güeñes, la otra casa de Samuel. «Aquí hay mucho más respeto por el ciclista en las carreteras», dijo el corredor castellonense en una ocasión. Con el maillot del Orbea y a las órdenes de Álex Díaz ganó una etapa en la Vuelta a Asturias 2011, acabó quinto en la Klasika de Amorebieta y mostró su condición de todoterreno: con planta para la contrarreloj y piernas veloces para la escalada. El año pasado, Madariaga volvió a llamarle, esta vez para debutar esta temporada en el Euskaltel-Euskadi, la primera en el Pro Tour. Tenía contrato para seguir soñando con debutar en el Tour en 2013. Hoy, a las 18.00 horas, es esterrado en Onda.