Tras la leyenda de Durango

Arqueólogos intentan desvelar los misterios de San Pedro de Tabira

RAQUEL CALVODURANGO.
Una mujer cruza la plaza frente a la iglesia de Tabira. ::
                         MITXEL ATRIO/
Una mujer cruza la plaza frente a la iglesia de Tabira. :: MITXEL ATRIO

Dicen que es la más antigua de Bizkaia. Que en su interior, la iglesia de San Pedro de Tabira guardaba los restos de los primeros condes de Durango, aquel territorio precursor de la comarca del Duranguesado que se movía entre los reinos de Navarra y Castilla y el Señorío de Vizcaya. Las viejas historias relacionan a esa mítica pareja, Sancho Estiguiz y Doña Toda, con la no menos legendaria batalla de Arrigorriaga, pero nada se ha encontrado que confirme o refute la leyenda. Un equipo de arqueólogos se prepara para sacar a la luz los secretos del templo.

El edificio, situado en la bucólica orilla del río Mañaria, es la fusión de la coqueta iglesia gótica de San Pedro, del siglo XVI, y la posterior capilla del Rosario. Ambas se levantan sobre el terreno ocupado por un templo medieval anterior. La arquitectura, sus arcos y bóvedas, piedras y vigas serán objeto de un detallado estudio por parte de los arqueólogos, que confían en poder comenzar su trabajo a finales de verano, tras obtener el permiso del obispado. «Este mes vamos a organizar el equipo y esperamos ponernos en marcha en septiembre u octubre», confirma la doctora Belén Bengoetxea.

Además de mirar el templo de cerca, de esa «lectura estratigráfica», los especialistas se proponen sondear el pórtico sur de San Pedro, en busca de restos de una necrópolis medieval. Se trata de la primera excavación arqueológica que se realizará en la iglesia. «En los años ochenta hubo otra en las inmediaciones a cuenta de unas obras, pero fue algo puntual y no dio resultados; por cómo se hizo y dónde», precisa Bengoetxea. El escenario en el que quieren centrarse era un punto habitual de enterramiento en la alta Edad Media, por lo que creen posible encontrar ahí algunas respuestas.

«Contar con indicios»

Un estudio antropológico de los restos humanos encontrados en los sepulcros del interior del templo realizado en los años noventa intentó también desvelar algunos de sus misterios, sin conseguirlo del todo. Ahora, se espera contar con indicios que permitan «determinar sus comienzos y ver qué papel jugó en su contexto histórico». Conocer cómo y cuándo se empezaron a ocupar la necrópolis y la propia iglesia serán elementos reveladores.

Las referencias legendarias sitúan el origen de Tabira en el siglo noveno y el del templo, en el XII. Cualquiera que sea el fruto que se obtenga de los trabajos que están a punto de arrancar, Bengoetxea confía en que sea un punto de partida para dirigir futuras actuaciones. «Primero debemos ver qué resultados tenemos y luego plantear otras intervenciones», precisa.

Aún es pronto para intentar relacionar este enclave con otros, como el de Argiñeta en Elorrio, pero Bengoetxea conviene en que ambos «podrían ser parte del mismo puzzle altomedieval del Duranguesado». De momento, el proyecto cuenta con una subvención de la Diputación vizcaína de 11.240 euros para determinar «el potencial arqueológico» de Tabira.

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