Fallece a los 91 años Chris Marker, el enigmático poeta del cine contemporáneo

SARA BRITOMADRID.

Chris Marker, el cineasta más enigmático del cine europeo, falleció este domingo a los 91 años recién cumplidos, dejando tras de sí una sombra cálida de misterio y compromiso político y cinematográfico. El misterio empieza por su nombre. Nació como Christian François Bouche Villeneuve en 1921, aunque siempre usó el seudónimo por el que será recordado. Apenas existen un par de fotografías suyas. Mentiroso, fabulador, bromista, difundía fotografías de su gato Guillaume-en-Êgypte cuando se las requería la prensa.

El autor de películas tan influyentes para el cine de autor como 'La Jetée' (mediometraje de ciencia ficción postapocalíptico construido a partir de fotografías), se dedicó principalmente al ensayo fílmico y al documental, llevándolo a nuevas fronteras poéticas con su característica narrativa a base de yuxtaposición de imágenes, voz en off y uso de material de archivo, forma que llevaría a su máxima expresión en uno de sus largometrajes más bellos e icónicos: 'Sans Soleil' (Sin sol), gran poema sobre la memoria y el tiempo. Pocos directores han sido tan influyentes para generaciones de cineastas, sobre todo para aquellos vinculados al documental de autor o al diario filmado, del que se le considera precursor. En España, directores como Isaki Lacuesta o Andrés Duque se cuentan entre sus discípulos.

Memoria cinéfila

La memoria y el compromiso político fueron los temas a los que abocó sus reflexiones fílmicas a lo largo de una carrera prolífica, muchas veces desconocida para el gran público. Arrancó su filmografía con un documental sobre los juegos olímpicos de Oslo, y pronto realizaría junto a Alain Resnais 'Las estatuas también mueren' (1953), documental pionero del antiimperialismo. En solitario, se abocó al análisis y la reflexión sobre los procesos revolucionarios: 'Cuba Sí!' (1961), o su gran obra sobre el auge y disolución de las revoluciones, 'El fondo del aire es rojo' (1977).

Su interés por la memoria, esta vez la cinéfila, también se reflejó en sus obras dedicadas a cineastas como Akira Kurosawa, 'A.K.' (1985) o 'Un día en la vida de Andrei Arsenevich' (2000), homenaje a Andrei Tarkovski. Fue el más famoso de los cineastas desconocidos.

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