Urkullu pide al Gobierno que retire su proyecto sobre el voto de los 'exiliados'

Considera una «barbaridad» los requisitos que deberán cumplir los amenazados y aboga por facilitar su regreso a Euskadi

LORENA GILBILBAO.
Urkullu y Atutxa, la semana pasada, en un acto del PNV. ::                         TELEPRESS/
Urkullu y Atutxa, la semana pasada, en un acto del PNV. :: TELEPRESS

El PNV volvió ayer a arremeter con dureza contra la reforma legal que plantea el Gobierno de Rajoy para garantizar que los ciudadanos que se fueron de Euskadi por las amenazas de ETA puedan votar en esta comunidad. Las críticas partieron en esta ocasión del líder del EBB, Iñigo Urkullu, que no solo reiteró que se trata de una medida «con fines electorales», sino que emplazó al Ejecutivo central a retirar la propuesta con el fin de abordar la cuestión desde otra perspectiva: la de facilitar el regreso al País Vasco de los «desplazados» por la presión terrorista.

Urkullu, que hasta la fecha había optado por guardar silencio -no así buena parte de los cargos jeltzales-, ha analizado el contenido del documento acordado por la comisión de expertos, que avala las pretensiones del Ministerio del Interior, y que se dio a conocer el pasado miércoles. El veredicto, al menos en una primera lectura, no es demasiado halagüeño. El líder del PNV y candidato de este partido a lehendakari centró sus discrepancias en los requisitos que deberán cumplir los amenazados para acogerse a la citada reforma. deberán haber residido en el País Vasco durante al menos cinco años, desde 1977, y firmar una declaración en la que afirmen que su marcha de la comunidad autónoma se debió a la presión de ETA o su entorno radical, sin la necesidad de acreditar fehacientemente dicha causa. Urkullu consideró que estas exigencias son una «barbaridad» y reclamó al Gobierno de Rajoy «más rigor» a la hora de abordar una cuestión «tan seria como es el resarcimiento a las víctimas».

El presidente del EBB quiso, no obstante, ir «más allá de la denuncia» que su partido lleva haciendo desde hace un mes sobre «la pretensión de pucherazo» que, a su juicio, esconde esta iniciativa para adoptar un «tono de seriedad». Y es que, pese a que el PP vasco se ha puesto en contacto con la formación jeltzale para tratar de acercar posturas sobre esta materia, en Sabin Etxea se sitúan muy lejos de ese consenso y lo que esperan es que el Ejecutivo cambie de opinión. Un objetivo que no ven posible de la mano de los populares de Euskadi, que «no pintan nada en el PP español en estas circunstancias», espetó en una entrevista con la agencia Europa Press.

Urkullu se mostró dispuesto a hablar sobre la situación de los 'exilados' por ETA, pero en otros términos. Abogó así por impulsar el regreso a Euskadi de los amenazados. «Esa sería la aspiración», remarcó. Se refirió en este sentido a la reforma de la Ley de Víctimas del Terrorismo acordada en el Parlamento y que permitirá a las personas que tuvieron que abandonar Euskadi por la presión de la violencia terrorista acceder, pese a no contar con antigüedad en el padrón, a las ayudas contempladas en esta normativa -acceso a una vivienda de protección, a formación y empleo, a la renta de garantía de ingresos, así como a ayudas en educación- para facilitar su retorno. «De eso es de lo que habla el PNV», señaló. El líder jeltzale no dudó, asimismo, en instar al lehendakari, Patxi López, a que diga «si ve con buenos ojos» la reforma que plantea el PP.

«Margen para el acuerdo»

Las declaraciones de Urkullu no tardaron en encontrar réplica en el PP vasco. Su secretario general, Iñaki Oyarzábal, pidió al PNV «altura de miras», al tiempo que le reclamó que «no siga la rueda de Bildu». La izquierda abertzale llegó a acusar al Ejecutivo central de buscar una «colonización a distancia». El dirigente popular rechazó que sea «barbaridad alguna» la propuesta de reforma y subrayó que esta medida se concibe como una cuestión de «justicia». «Se trata de corregir y neutralizar aquel efecto de adulteración del censo que provocaron ETA y su entorno radical», manifestó.

Oyarzábal revelo que tanto él mismo como el líder del PP vasco, Antonio Basagoiti -impulsor de esta iniciativa- han telefoneado a Urkullu, así como al dirigente jeltzale Joseba Aurrekoetxea, para abrir un diálogo sobre esta propuesta. Un ofrecimiento al que, según apuntó, «no se han negado». Pese a que la postura del PNV no apunta, a priori, a un posible consenso sobre esta materia, el secretario general de los populares vascos se mostró optimista. «Existe margen para el acuerdo», apostilló.