El Eibar B vive sus últimas horas

El club azulgrana anunciará la próxima semana la desaparición de su segundo equipo ante la imposibilidad de asumir el alto coste del fútbol base

LETIZIA GÓMEZEIBAR.
Gaizka Garitano pasará a la historia como el último entrenador del filial azulgrana. ::
                         M. E./
Gaizka Garitano pasará a la historia como el último entrenador del filial azulgrana. :: M. E.

La configuración de la plantilla del primer equipo es la tarea que más ocupa y preocupa al Consejo de Administración del Eibar, pero no es, ni por asomo, la única. La reestructuración de la cantera se ha convertido en una patata caliente que inevitablemente está quemando las manos de los directivos armeros. En Ipurua no paran de hacer números para tratar de mantener su fisonomía lo más parecida a su estado actual, pero después de muchas horas de debate interno los consejeros armeros se ven en la obligación de tomar dolorosas decisiones para poder cuadrar el presupuesto sin hacer un agujero.

Según ha podido saber EL CORREO, la próxima semana la entidad anunciará una medida de baterías con la que pretenden redefinir la estructura del fútbol base y entre ellas destaca la determinación de disolver el equipo filial, dirigido en las dos últimas campañas por el ahora entrenador del primer equipo Gaizka Garitano.

Casi 200.000 euros

Se ha tratado por todos los medios de evitar esta drástica solución, pero la calculadora no muestra otra opción. De los 458.000 euros que absorbió la cantera en la pasada campaña 198.000 fueron destinados a cubrir los gastos generados por el segundo equipo armero, y tras las subvenciones acordadas con la Diputación de Gipuzkoa, después de intensas negociaciones, no dan margen de maniobra. Con los dos millones de presupuesto que manejó en el pasado ejercicio, el Eibar se podía permitir el lujo de diversificar esfuerzos, pero tras la reducción de esa cantidad a la mitad, el club azulgrana ha llegado a la conclusión de que no tiene capacidad para tener un equipo en Tercera División.

La aportación del ente foral para impulsar el trabajo de cantera, que rondará los 175.000 euros, obliga al Eibar a disponer de dos equipos en cada una de las categorías inferiores, pero no a contar con un equipo en Tercera División, y además, también conlleva la exigencia de contar con un buen número entrenadores titulados, que lógicamente están remunerados. Una serie de condiciones que atan aún más las manos de los dirigentes eibarreses, que no ven otra salida más que la desaparición de su filial.

Buena parte de sus integrantes ya se temían esta situación y se han ido buscando acomodo en otros equipos y para los que aún tengan contrato con el B, el Eibar tratará de buscarles una salida, bien cediéndolos a otros equipos de Tercera, o bien dándoles la carta de libertad para que ellos elijan su destino.

El Urko pasará entonces a convertirse en el equipo de mayor categoría dentro del fútbol base, y con el fin de mejorar el rendimiento de aquellos jugadores con mayor proyección, se buscará una alternativa formativa para ellos.

Escaso rendimiento

Todo con el objetivo de incrementar el rendimiento de una cantera que hasta ahora ha reportado muy pocos frutos al primer equipo, que no hay que olvidar que es el buque insignia de este club. Y es que el problema ya no es tanto que sea casi un milagro ver a un eibarrés vistiendo la camiseta azulgrana, algo harto complicado si se tiene en cuenta que de los 22 jugadores que compusieron el último plantel solo uno, Josu Apellaniz, es de la localidad armera. El último jugador nacido aquí que militó en el primer equipo fue Alex Albistegi, y llegó cedido por la Real Sociedad.

La cuestión se agrava cuando se comprueba que el número de jugadores forjados en la cantera que logran dar el salto al primer equipo es prácticamente inexistente. Pensar que Xabi Iruretagoniena, Bingen Erdozia o Mikel Abaroa contradicen este pensamiento es no ajustarse a la realidad, ya que son jugadores que llegaron al filial tras haberse formado en las categorías inferiores de la Real Sociedad y el Athletic.

Las graves circunstancias económicas obligan a la secretaría a dejar de mirar fuera para fichar y a echar mano de lo que hay en casa, lo que ha propiciado que Aitor Arregi, Haritz Albisua, que el año pasado ya tuvieron la oportunidad de jugar algunos partidos en Segunda B, así como Markel Salgado se hayan convertido jugadores del primer equipo a todos los efectos.

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