El 'Telefónica' rompe un timón tras batir récord de distancia

JULIÁN MÉNDEZBILBAO.

Las duras condiciones de viento y mar que afrontan los veleros que cubren la novena etapa de la Volvo Ocean Race están pasando factura. De madrugada, el líder 'Groupama' se vió obligado a mandar a un hombre a tope de palo para desatascar la vela mayor, lo que hizo que el 'Telefónica', con quien pugnaba por la primera plaza, le ganara unas valiosas millas.

El ritmo frenético impuesto por el VOR 70 'Telefónica' le llevó a batir ayer en dos ocasiones el récord de mayor distancia recorrida en una singladura en esta edición de la Volvo, con 560 y 564,7 millas en 24 horas (1.045 kms.). Horas más tarde, el 'Camper' reclamaba para sí la marca al reflejar 564,9 millas (1.046 kms.) en la corredera.

Las cámaras de a bordo mostraban ayer al capitán del ESP 1, Pepe Ribes, disfrutando con las surfeadas del velero, que alcanzaba puntas de 26 nudos. Pero la alegría se truncó cuando, a media tarde, el 'Telefónica', que navegaba con dos rizos y una vela pesada a proa, el fraccional, reventaba su timón de estribor, lo que le obligó a detener su marcha durante una hora para colocar una pala de respeto. «A causa de esa rotura, entra bastante agua, y estamos intentando sacarla. No os podéis ni imaginar lo que es esto», escribía anoche Diego Fructuoso, del 'Telefónica'. «El viento está estable por encima de los 30 nudos y he visto rachas por encima de 40. Espero que nuestro cupo de roturas se acabe con el timón. Iker no para de repetir 'aguanta barquito, aguanta'. Todos estamos con los trajes puestos y será así toda la noche».

Anoche, y a menos de 350 millas de Lorient, el velero patroneado por Iker Martínez había recuperado la primera plaza y navegaba a 22,3 nudos, tres más rápido que el 'Groupama', a quien aventajaba en dos millas. La flota aún no había trasluchado, una delicada maniobra que decidirá los puestos de la etapa.

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