Gotti Tedeschi temía por su vida por husmear en cuentas de la Mafia en el Vaticano

El presidente del IOR quería enviar al Papa su dossier con lo que había descubierto en el banco de la Santa Sede

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ CORRESPONSALROMA.
Roberto Calvi, 'el banquero de Dios', fue asesinado en 1982. ::
                         AP/
Roberto Calvi, 'el banquero de Dios', fue asesinado en 1982. :: AP

La porquería del IOR, el banco vaticano, seguía ahí y vuelve a salir a flote, 30 años después del escándalo del Banco Ambrosiano y el asesinato de Roberto Calvi, el 'banquero de Dios'. El último presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, cree que fue cesado de forma violenta el 24 de mayo por querer hacer limpieza y temía por su vida por husmear «en algunas cuentas», ha dicho a los fiscales. Según el 'Corriere', se refiere a cuentas cifradas que ocultarían depósitos de la Mafia y de actividades ilegales, incluida la corrupción italiana. El dossier del banquero sobre el IOR, como seguro de vida por si le pasaba algo, fue entregado ayer por los fiscales a la Guardia de Finanza, la Policía financiera. Quizá salgan a la luz los secretos del banco vaticano, siempre inexpugnable a la Justicia italiana. El IOR, que sirve para gestionar ágilmente el dinero de la Iglesia católica y moverlo hacia las misiones y obras de caridad en todo el mundo, ha tenido siempre una parte oscura. Lo permiten sus cuentas sin nombre y sin recibo, al margen de la ley.

Gotti Tedeschi, de misa diaria, cercano al Opus Dei y amigo de Benedicto XVI, que le fichó en 2009 para sanear el IOR, relató a los fiscales que en esa tarea ha chocado con el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, y con el director general, Paolo Cipriani. «He sido combatido porque quería transparencia, sobre todo en algunas cuentas», dijo Gotti Tedeschi a los fiscales, según el 'Corriere', aunque su abogado precisó ayer que no ha hecho declaraciones y no se le pueden atribuir frases. Se mueve con pies de plomo.

Luego, tras tres días de silencio, por fin habló la Santa Sede con un comunicado a la defensiva muy medido, en el que mostraba su «sorpresa y preocupación por los recientes asuntos en los que se ha visto involucrado el Prof. Gotti Tedeschi». Dijo confiar en que la Justicia italiana respetará «las prerrogativas soberanas reconocidas a la Santa Sede». Entre otras cosas, que el Papa es un jefe de Estado y si hay papeles que le conciernen deben ser tratados como tales. El texto subraya que el cese de Gotti Tedeschi se debe a «motivos objetivos» sobre su gestión y no a «una presunta oposición a la línea de transparencia, que es muy importante para la Santa Sede». El Vaticano reafirmó su «plena confianza» en los responsables del IOR e insinuó que no descarta acciones legales.

Cianuro en el café

Hay muchos nervios. El dossier de Gotti Tedeschi tiene 200 páginas y debía llegar a cuatro personas si le pasaba algo. A un amigo, a un abogado y al periodista del 'Corriere' Massimo Franco, conocido cronista. El cuarto destinatario era Benedicto XVI, lo que aumenta la sensación de que podía ignorar lo que sucedía en el IOR, o que su entorno se lo ocultaba. Por eso Gotti Tedeschi, en los últimos meses de roces con Bertone, prefería informarle directamente. Pero el dossier ha acabado en la Fiscalía de Roma, que investiga al IOR desde 2010, junto a 47 archivadores sobre la actividad de Gotti Tedeschi en el IOR y en la filial italiana del Banco Santander, que dirige desde 1992. Surgen del registro del martes en su casa y su despacho, ordenado por la Fiscalía de Nápoles por otro asunto, un caso de corrupción italiana que le toca de refilón, aunque cabe pensar que también se quería llegar a este material.

Se trata de un hito. El Vaticano nunca ha colaborado con la Justicia italiana y monseñor Marcinkus, director del IOR en el escándalo de los ochenta y el único de sus protagonistas que salió vivo -el mafioso Michele Sindona murió con un café al cianuro en la cárcel-, burló los tribunales por su inmunidad.

La impunidad empezó a declinar en 2003 con una sentencia del Supremo italiano que legitimó el control del IOR por el Banco de Italia. En 2010, la Fiscalía de Roma secuestró 23 millones del IOR por transferencias sospechosas de blanqueo de dinero y puso bajo investigación a Gotti Tedeschi y Cipriani. El caso sigue abierto. También examina quince operaciones más y las cuentas de una decena de sacerdotes. El interrogatorio de Gotti Tedeschi dará lugar a un tercer filón.