David Seco: «Goñi nos dio arroz a escondidas»

Se impuso a Lobo en la final de 'El conquistador del fin del mundo' (ETB): «Mi mujer me dijo en el aeropuerto: 'El punki ése es buena gente'»

YOLANDA VEIGA
Julian Iantzi entregó el cheque por valor de 20.000 euros. /ETB/
Julian Iantzi entregó el cheque por valor de 20.000 euros. /ETB

Levantar la ikurriña no era un anhelo, era una necesidad. La presión se la puso porque quiso, pero David Seco (Busturia, 1973) cumplió. El exciclista es el nuevo 'Conquistador del fin del mundo'. Y tiene otra medalla que anotarse: la del domingo fue la final más vista, con 278.000 espectadores y un 31,1% de cuota de pantalla (47,7% cuando Seco se proclamó ganador), unos números que solo hacen el fútbol y Eurovisión. Hasta 522.000 personas conectaron en algún momento con el programa, que ya es el más visto en Euskadi en muchos años.

- Si no llega a ganar...

- Lo habría aceptado con deportividad, pero anímicamente habría sido un palo. Me metí una excesiva presión a mí mismo. Tenía que haber ido más tranquilo.

- La mayoría de la gente prefería a Lobo como ganador.

- Soy consciente y lo he aceptado, no podía luchar contra eso. Lobo ha calado hondo y él e Ibon eran los que más seguidores tenían.

- ¿Pudo guardar el secreto?

- No, en la primera llamada que hice a mi mujer se lo conté. Firmamos un contrato en el que te comprometes a mantener el secreto, pero les dije a los responsables del programa que no me había podido aguantar y que se lo había dicho a mi mujer, a mi hija y a mi madre.

- ¿Y en Busturia lo sabían?

- No, pensaban que había ganado otro. Mis amigos estaban como desanimados pensando que no era yo. Y muchos concursantes tampoco lo supieron hasta la final.

- ¿No se vio nunca fuera?

- A nivel anímico nunca tuve un bajón, pero en la prueba de la brújula con Yeray y Virginia pasé angustia. El día que más tranquilo estaba fue el de la final.

- Una cosa es seguridad y otra chulería. ¿Lo suyo qué es?

- Reconozco que siempre he tenido fama de chulo y de prepotente, mi mujer me lo dice. Soy competitivo y la gente ve en ello chulería, y luego tengo un humor tan negro y con tanta ironía que es difícil de entender. Pero no me sienta mal ni me hace daño, quien me conoce no piensa eso.

- ¿El chivatazo a Lobo no fue como hacerle un feo a Ibon?

- Voy de cara y no tengo miedo a pronunciarme. Prefería que el remo lo cogiera Lobo, aunque después fui a pedirle disculpas a Ibon, porque me dolió hacérselo a él. Ha sido el que mejor ha sabido perder, como persona es un diez.

- ¿Y esa conexión con Lobo?

- Se ve que es noble y en el aeropuerto mi mujer me dijo: 'Yo creo que el punki ése es buena gente'. Tuvo buen ojo. Lobo se descojonaba cuado se lo conté.

- ¿Qué tal se tomó la derrota? Porque el domingo decía poco.

- Lo llevó bien. Él no tenía esa presión que me puse yo ni esa convicción de ganar. Al que más dolido le dejó fue a Yeray, que es más frío, cerebral y estratega.

- ¿Lo más duro del concurso?

- La tirolina de la final. Fueron treinta o cuarenta minutos de agonía, aunque luego en los vídeos no se vea así reflejado. Y en esos momentos me acordaba de que les dije a mis amigos. 'Aquí tenéis al próximo conquistador'.

- ¿Cuánto tiempo pasaron sin comer?

- Hasta el quinto día de programa no nos dieron una sopa y estuvimos solo a té y agua. Y luego pasamos otros cuatro días comiendo una cucharada de polenta y sardina y media al día.

- Cuéntenos algún secretillo de esos que no salen en las cámaras. Alguna trampa...

- Cuando llegó Mikel Goñi le dieron de cenar arroz con atún y podía invitar solo a dos personas. Cuando se fueron los redactores nos llamó al resto de dos en dos y nos dio un par de cucharaditas calientes. Se mojó, fue un gesto.

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