El Ibilaldia vuelve con fuerza a Trapagaran

Cerca de 100.000 personas participaron en una jornada festiva que congregó a las fuerzas políticas en torno al euskera

SILVIA OSORIOTRAPAGARAN.
Decenas de miles de euskaltzales completaron el recorrido de ocho kilómetros. /L. Ángel Gómez/
Decenas de miles de euskaltzales completaron el recorrido de ocho kilómetros. /L. Ángel Gómez

El cielo encapotado y las nubes negras con las que Trapagaran se despertó ayer no auguraban buenos vaticinios para el Ibilaldia, que regresaba a la zona minera dieciséis años después. Las predicciones meteorológicas habían anunciado una jornada un tanto desapacible, pero la lluvia respetó la fiesta de las ikastolas vizcaínas. No cayó ni una gota en todo el día y la siempre multitudinaria celebración en favor del euskera, según señalaron los organizadores de la cita, cumplió con las expectativas de asistencia. Cerca de 100.000 euskaltzales llegados desde diferentes puntos de Euskadi no dudaron renovaron su compromiso con la lengua y la cultura vascas, además de contribuir a la causa de la trigésimo cuarta edición del Ibilaldia: recaudar fondos para que la Ikastola Itxaropena, promotora del evento, pueda ampliar sus instalaciones.

Desde primera hora de la mañana, el continuo goteo de personas, que en su mayoría acudieron a Trapagaran a pie y en transporte público, dejó claro que se iba a repetir el éxito de otros años. Eso sí, el cielo copaba todas las miradas y centraba los comentarios de los más madrugadores. «¿Aguantará? Esos nubarrones no tienen buena pinta», le preguntaba Maider Etxebarrieta a su marido. Algunos como los bilbaínos Markel e Ibai nunca han fallado a la fiesta aunque hayan caído chuzos de punta. Es una fecha marcada en rojo en sus calendarios. «Otros años, anunciaban mal tiempo y siempre hemos apoyado nuestra lengua, como debe ser», afirmaban.

Antes de que la marea humana ocupase las cinco 'gunes' -las zonas de actividades y conciertos, que estuvieron de bote en bote-, la atención se centró en la recepción oficial, que contó con la presencia de la consejera de Educación, Isabel Celaá, y que arrancó con una exhibición de barrenadores en homenaje al pasado minero de la comarca.

En su discurso, la titular de Educación, defendió la «fortaleza, la calidad y la equidad» del sistema educativo vasco frente a los recortes que está llevando a cabo el Gobierno central. «La educación es una prioridad y no puede ser pasto de los recortes. No podemos dejar que las dificultades de hoy hipotequen nuestro mañana», manifestó. Celaá también reiteró la importancia del trilingüismo y aseguró que la riqueza del País Vasco está en la preparación de sus gentes. «El modelo Euskadi de la Educación lo debemos cuidar, mejorar y desarrollar, partiendo una vez más de la colaboración y del acuerdo», subrayó. En el acto, también estuvieron el presidente del PNV, Íñigo Urkullu; el líder jeltzale en Bizkaia, Andoni Ortuzar; el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao; la diputada foral de Cultura, Josune Ariztondo; el alcalde de Trapagaran, Xabier Cuéllar; el presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia; el rector de la UPV, Iñaki Goirizelaia y el representante de la izquierda abertzale, Tasio Erkizia.

Por una vía minera

El circuito del Ibilaldia dio el pistoletazo de salida pasadas las 10.30 de la mañana desde las puertas de la ikastola organizadora y escoltado por la simpática mascota de la fiesta, 'Ibiltxo', un extraterrestre minero. Fueron un total de 8 kilómetros, de los que tres discurrieron por un bidegorri habilitado sobre una antigua vía minera, que hace un siglo se utilizaba para transportar el hierro de las minas a los Altos Hornos de Vizcaya. María, Paula, Iratí y Eneritz, adolescentes llegadas desde Bilbao, se quedaron a mitad del camino. Su objetivo era ver el concierto de Betagarri, que actuaba en la zona 5 (Durañona) y con 20 minutos de caminata ya tuvieron suficiente. En otro grupo, Ainara y sus amigas de Santurtzi disfrutaban de su primera fiesta veraniega bien provistas de kalimotxo.

Las cuadrillas de chavales se aposentaron a orillas del río Granada, mientras la zona 2, el lugar habilitado para los hinchables, era la preferida de los más pequeños. Hasta allí, donde también movieron el esqueleto al ritmo del 'dj' de Euskadi Gaztea, Oihan Vega, acudió Pablo Mendizábal con su nieto Beñat. Este vecino de Trapagaran ha sido un asiduo en ediciones anteriores del Ibilaldia, pero ahora las obligaciones son otras. «Antes iba con la cuadrilla, pero los últimos años he traído al crío para que se divierta», señaló. El año que viene, la fiesta no se irá muy lejos, ya que será la ikastola Asti Leku de Portugalete la que tome el testigo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos