El Supremo anula la exclusión de las grandes superficies del 'bono cultura'

El Gobierno vasco, sin margen para recurrir, mantendrá los vales para 2012 y ajustará la norma sin integrar a los centros comerciales

IÑAKI ESTEBANBILBAO.
Un cliente de una tienda donostiarra adquiere unos libros con el 'bono cultura'. ::                         EL CORREO/
Un cliente de una tienda donostiarra adquiere unos libros con el 'bono cultura'. :: EL CORREO

El Tribunal Supremo ha puesto contra las cuerdas el 'bono cultura', la medida más popular del departamento de Cultura durante el mandato de Patxi López. Vigente en las campañas de Navidad desde 2009, el cheque cuesta 25 euros y permite gastar 40 en libros, discos, conciertos y obras de teatro. En 2011 se vendieron 59.000 vales, tras una ampliación debido a que la primera remesa se agotó en cinco días.

La iniciativa surgió para apoyar la trama de pequeñas y medianas librerías, tiendas de música y espectáculos, heridos de gravedad por la crisis y la piratería. En la última campaña se unieron las cadenas Casa del Libro y Fnac, pero siguieron quedándose fuera las grandes superficies del tipo de Eroski o El Corte Inglés por no dedicarse en exclusiva a la actividad cultural.

La asociación nacional que reúne a estos centros denunció la norma por excluirles de la promoción en 2009,y los jueces le han dado la razón en todos los niveles, incluido el Supremo, que en su sentencia publicada ayer dictamina que el 'bono cultura' no respeta el principio de igualdad.

Falta de justificación

El dictamen se limita al primer año de funcionamiento del cheque, 2009, y no tiene carácter retroactivo. Es decir, el Gobierno vasco no tendrá que pagar a las grandes superficies los posibles perjuicios de haber sido apartadas de la medida.

Como el pleito ha llegado hasta el Supremo, el departamento de Cultura no puede recurrir. Pero tampoco tiene intención de cambiar la filosofía del bono, que cuenta con 600.000 euros asignados en el presupuesto de este año. «No tiene sentido incluir a los centros comerciales. Si lo hacemos, les estamos subvencionando con fondos públicos. Y además se llevarían la mayor parte de la campaña. Su situación no tiene nada que ver con la del pequeño comercio, el librero o el empleado de la tienda de discos que te aconseja, te busca lo que pides y que forma una parte esencial de la cultura», sostiene el viceconsejero Antonio Rivera.

El segundo de a bordo del departamento de Blanca Urgell insiste en que hallarán una vía para adaptar la norma a la sentencia sin ampliar su radio de acción. «¿Cómo? Aún no lo sabemos, pero tenemos tiempo para encontrarlo».

El dictamen del Supremo «no discute» los motivos alegados por el Gobierno vasco, «incentivar el consumo de cultura y contribuir a la supervivencia del pequeño comercio». Pero insiste en que la argumentación planteada resulta insuficiente. «Ni desde la perspectiva del fomento de la cultura ni desde la perspectiva del consumidor resulta justificada la exclusión de los grandes establecimientos».

Según Rivera, la intención del bono no es tanto el alivio en el gasto del ciudadano como el apoyo a los pequeños comerciantes del sector cultural. «Si dejamos que las grandes superficies entren en el bono, se lo comen», concluye.