Carlos Dívar: «La Fiscalía me ha exculpado y no pienso dimitir»

El presidente del Poder Judicial se aferra al cargo sin dar explicaciones públicas por sus viajes, con el apoyo de una mayoría de vocales

MATEO BALÍNMADRID.
Dívar, en 2008, durante la primera sesión plenaria como presidente del Poder Judicial. ::
                         EFE/
Dívar, en 2008, durante la primera sesión plenaria como presidente del Poder Judicial. :: EFE

«La Fiscalía me ha exculpado y no vio indicios de responsabilidad penal. Por ello no pienso dimitir». Esta fue la respuesta que dio Carlos Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, para desactivar la petición de dimisión hecha por cinco de los veinte vocales del Consejo, según fuentes presentes en el pleno extraordinario celebrado ayer. Dívar zanjó así la peor crisis institucional sufrida por el órgano de gobierno de los jueces en sus 32 años de existencia sin dar explicaciones públicas sobre sus gastos privados cargados al erario del Consejo y lamentando a través de una nota, leída por la portavoz, Gabriela Bravo, el «grave quebranto» causado al Poder Judicial, al Supremo y a toda la carrera profesional.

Tras cinco tensas horas de pleno «deliberativo y de carácter secreto», la máxima autoridad judicial se aferró al cargo sabedor del apoyo de una mayoría de vocales. De los veinte consejeros, siete manifestaron en la reunión su total respaldo y ocho no estimaron la posibilidad de que dimitiera, como plantearon cinco vocales, entre ellos el denunciante, José Manuel Gómez Benítez, y la exnúmero dos de Interior Margarita Robles, ambos nombrados por el PSOE.

Antes de que las cartas se pusieran boca arriba, Dívar dio su particular versión sobre los 13.000 euros cargados a protocolo en sus veinte viajes a Marbella en tres años. El presidente lamentó las consecuencias que ha tenido este asunto para la credibilidad del Consejo y se agarró a los argumentos que dio la Fiscalía del Supremo para archivar la denuncia por malversación de caudales públicos presentada por Gómez Benítez. «Lo dice muy claro. Ni vio indicios de delito ni aprecia que yo quisiera lucrarme con estos viajes», vino a explicar Dívar a los vocales. Después llegó su propuesta genérica de que trabajaría para que el Consejo se dote de mayores medidas de transparencia sobre los gastos de los viajes.

«Campaña de desprestigio»

A partir de ahí se abrió la veda. Tomaron la palabra aquellos que respaldaron a Dívar y criticaron con dureza al denunciante Gómez Benítez, al que pidieron que dimitiera por la «campaña de desprestigio intencionada».Fueron siete consejeros, entre ellos la portavoz Gabriela Bravo, nombrada por el PSOE, quienes remitieron un comunicado a los medios atacando las formas de su compañero. Acusaron a Gómez Benítez de haber metido al Consejo en «esta guerra» después de acudir a la Fiscalía a sabiendas de que no había delito, le recordaron sus menciones a las «corruptelas» del organismo y su denuncia de que los vocales habían sido «cooperadores necesarios» del presidente. Por todo ello le pidieron al denunciante que se fuera, aunque este lo rechazó, y después reiteraron su confianza plena en Dívar ya que «para lo bueno y para lo malo es (presidente) todos los días del año».

Después intervino el vocal Manuel Almenar, hombre fuerte del bloque conservador, pero que no firmó la dimisión de Gómez Benítez. Propuso, junto a otros siete consejeros, la elaboración de un plan de transparencia que delimite de forma exhaustiva «el régimen de fiscalización de todos los gastos, con expresa justificación y correlativa motivación». Dívar, como otros vocales, se opusieron.

En último lugar llegaron las opiniones de los críticos con el presidente. Los cuatro vocales que firmaron un escrito posterior a la reunión en el que pidieron a Dívar que asumiera «responsabilidades políticas» por sus gastos secretos y dimitiera. «Ha vulnerado las exigencias del ejercicio de transparencia y austeridad, que son especialmente exigibles a quien ostenta la representación del Poder Judicial. Además, no ha pedido disculpas públicas hasta la fecha», criticaron. Se trata de un duro escrito, encabezado por Robles, que deja bien claro que la peor crisis del Consejo se ha cerrado en falso, según reconocen fuentes de la institución. Y en el horizonte aún queda un año y medio de mandato del actual Consejo.