El Balenciaga más completo

La nueva exposición permanente del museo recoge de modo más «coherente» su trayectoria

MIKEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.
Color. Miren Arzalluz y González de Durana ante un abrigo de fiesta, en organza de seda, del año 1964 que perteneció a Mona Bismarck. ::
                         FOTOS: USOZ/
Color. Miren Arzalluz y González de Durana ante un abrigo de fiesta, en organza de seda, del año 1964 que perteneció a Mona Bismarck. :: FOTOS: USOZ

«Con los tejidos nosotros hacemos lo que podemos; Balenciaga hace lo que quiere». La frase de Christian Dior sigue presidiendo una de las salas del Museo Balenciaga en Getaria. Ahora el talento del modisto guipuzcoano puede admirarse de la manera más «completa y coherente» en la renovada exposición permanente que se inaugura esta tarde y se abre al público mañana.

Los interesados en la moda comprobarán cómo se fue depurando el estilo de Balenciaga desde el primer trabajo que se conserva, un diseño de 1912 que realizó para su prima, hasta finales de los años sesenta del pasado siglo. Pero ese paseo es también una suerte de crónica histórica a través de los vestidos de noche, los trajes de boda o las batas que lució la llamada 'alta sociedad' española, francesa o norteamericana de ese tiempo.

Y no sólo las élites: la muestra incluye también el uniforme que Balenciaga diseñó en 1968 para las azafatas de la compañía Air France y que constituyó uno de sus últimos trabajos, así como «la demostración de que el modisto tampoco estaba reñido con el 'prêt-à-porter', aunque en este caso sea exquisito, porque para Francia ese uniforme constituía una representación nacional en el exterior», explica Javier González de Durana, director del museo.

La Fundación Balenciaga cuenta con 1.300 elementos en sus fondos. De ese inmenso tesoro se seleccionó hace un año, con motivo de la apertura del museo, una primera colección de setenta piezas. Ahora se renueva con otros tantos elementos. «La anterior selección tenía modelos quizás más apetecibles para el gran público por el 'famoseo', ya que eran piezas lucidas en su momento por Grace de Mónaco o la reina Fabiola de Bélgica», contaba Durana. «La nueva exposición no incluye esos impactos pero cubre con más coherencia y calidad las diferentes etapas y la evolución de Balenciaga».

El director del museo presentó la muestra ayer acompañado por la consejera de Cultura y presidenta de la Fundación, Blanca Urgell, y la directora foral de Cultura, Garazi López de Etxezarreta. Las dos responsables políticas se felicitaron por la intensa actividad del centro en su primer año de existencia y por la respuesta del público en este tiempo, que para el 7 de junio, fecha de su aniversario, ya habrá acogido a 100.000 personas».

Holgura y funcionalidad

La exposición revela las innovaciones con que Balenciaga fue evolucionando «hacia la simplicidad y pureza de formas», según Miren Arzalluz, responsable de los contenidos del museo. En el conjunto destaca la diversidad de siluetas, desde las más ajustadas a los abrigos en los que el creador apostó por la holgura y la funcionalidad. Una bata tipo quimono de 1920 y un 'bolero' o chaqueta corta en piel sintética de 1930 son algunas de las primeras piezas de la nueva exposición, junto a un vestido en crepé de lana negra de 1938, uno de los primeros que presentó en París.

La muestra se presenta con el mismo orden de la anterior exposición, estructurada en seis salas. La primera recoge trabajos de los comienzos de Balenciaga, hasta 1938, antes de su salida a París. Luego hay cuatro salas dedicadas a vestidos de día, noche, cóctel y novias, y la sexta explica las características esenciales de la manera de crear propia del diseñador guipuzcoano.

González de Durana lamentó que el último mes, con motivo del cambio, no hubiese modelos de Balenciaga expuestos. «No volverá a ocurrir», dijo, cuando la próxima primavera llegue otra renovación.