«O espabilamos o cada vez habrá más comercios chinos», insiste Azkuna

El alcalde de Bilbao pide reaccionar a las tiendas locales porque «ellos han empezado a abrir los domingos como champiñones»

LUIS GÓMEZBILBAO.

El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, aprovechó ayer el almuerzo anual de la patronal Cebek para reiterar la idoneidad de la apertura de ocho festivos al año y lanzar un tirón de orejas al comercio local, al que instó a extremar su competitividad para hacer frente a la amenaza de los negocios chinos. «Deben espabilar -remarcó-, porque van a tener que competir con las tiendas regentadas por chinos que abren los domingos. Si los nuestros no lo hacen, peor para sus intereses, pero ellos ya han empezado a abrir como champiñones, mientras cada vez hay menos comercios familiares», advirtió.

El discurso de Azkuna se enmarca en la política de apoyo con la que el Ayuntamiento viene arropando a este sector, consciente de su decisivo peso en el tejido económico de la ciudad, si bien sorprendieron los argumentos esgrimidos en esta ocasión para enjuiciar la proliferación y los prolongados horarios de los establecimientos regentados por empresarios orientales.

Aunque no es la primera vez que se refiere a la competencia de estos locales, el alcalde cuestionó ayer tanto los métodos de trabajo instaurados en estos comercios como las medidas adoptadas por sus propietarios para beneficiarse de la ley del Gobierno vasco, al transformar sus bazares en tiendas de menos 150 metros cuadrados y poder abrir así todos los domingos. «En esos casos, la ley lo autoriza sin necesidad de permiso», recordó.

En medio de los aplausos de la mayoría de comensales, entre los que figuraban el lehendakari, Patxi López, y el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, Azkuna aseguró que los dueños de estas tiendas «ponen una persiana y allí comen, duermen y procrean. No sé dónde se mueren, pero van a competir con nosotros de una forma tremenda. Así que o espabilamos o tendremos cada vez más chinos en Bilbao», enfatizó. Pese a cargar las tintas en la incesante actividad de esta colonia empresarial, el munícipe también responsabilizó a los negocios familiares vizcaínos de los cierres que vienen sufriendo.

«Si pasean por el Casco Viejo, verán que algunas tiendas cierran, pero no por la crisis, sino porque los hijos prefieren ser dentistas y abogados y cerrar la barraca el viernes a la seis de la tarde, porque, claro, la tienda hay que abrirla los sábados. Ése es el grave problema de la empresa familiar, pero no se preocupen porque esto lo van a arreglar los chinos», zanjó Azkuna, quien recordó que su madre, que también fue tendera, «trabajaba de sol a sol».