Intxausti sube un peldaño en el Giro

El vizcaíno fue segundo al no poder cazar a Pozzovivo en el último puerto

BRUNO VERGARABILBAO.
Pozzovivo, durante la ascensión a Colle Molella. ::
                         REUTERS / MOVISTAR/
Pozzovivo, durante la ascensión a Colle Molella. :: REUTERS / MOVISTAR

«Parece que por fin me salen las cosas bien en una 'grande'», señaló Beñat Intxausti nada más cruzar la línea de meta en Lago Laceno, final de la octava etapa del Giro de Italia. El ciclista vizcaíno de Movistar había sido segundo, a 23 segundos de Domenico Pozzovivo (Colnago), ganador en solitario ayer en una jornada de 229 kilómetros que se decidió en el último puerto, en Colle Mollella.

Y es que nada tiene que ver este mes de mayo con el del año pasado para Intxausti. En 2011 vivió su peor momento. Murió en sus manos su compañero de equipo Xavier Tondo en un accidente en aquel garaje de Sierra Nevada. Ambos preparaban el Tour de Francia, maldito para el corredor de Amorebieta. El fallecimiento de su compañero y las caídas durante la ronda gala le dejaron k.o. Sin chispa.

Sin embargo, esta campaña es diferente. A finales de abril se impusó en la general de la Vuelta a Asturias, lo que le devolvió la confianza en sí mismo. Se ha confirmado en este Giro, en el que el vizcaíno está siempre entre los mejores. Aunque para lograr la victoria nadie perdona. «De ganar a hacer segundo hay mucho, pero estoy contento porque el día ha ido muy bien», afirmó Intxausti, que gracias a las bonificaciones se colocó quinto en la general, a 35 segundos de Ryder Hesjedal, que aguantó la 'maglia rosa'. Aunque para el vizcaíno esa buena posición en la clasificación «no cambia nada» porque «el único objetivo es ir día a día».

La etapa de ayer estuvo marcada por una larga escapada de cuatro hombres que luego se redujo a dos. Allí también estuvo un compañero de Intxausti. El costarricense Andrey Amador y el polaco Tomasz Marczynski (Vacansoleil), que dijeron adiós a su aventura a falta de 17 kilómetros del final y con más de 200 kilómetros en fuga.

Era el turno de los 'gallos'. El Astana se puso al mando del pelotón con Enrico Gasparotto, que impuso un fuerte ritmo hasta la parte más dura del puerto. Allí fue el turno de Liquigas y Lampre, que ralentizaron la marcha y apareció Domenico Pozzovivo. El ciclista del Colnago atacó a siete kilómetros de la meta y a tres de coronar el puerto. Sacó rápidamente medio minuto al pelotón, donde estaba Intxausti, con fuerzas. «Veía que nadie se movía y lo he probado», explicó. El italiano se iba por delante, aunque el vasco no perdió la esperanza de alcanzarle. Eran cuatro kilómetros a meta, llanos y con zonas de bajada. Es un gran contrarrelojista y estuvo cerca de Pozzovivo. «Ha habido un momento que le he tenido a veinte segundos, pero sabía que era muy difícil porque era uno contra uno y, pese a que lo he dado todo hasta meta, no ha podido ser», reflexionó el de Amorebieta. Entró a 23 segundos, con el pelotón justo por detrás.

Un economista

El deporte profesional sí se puede conciliar con los estudios. Que se lo digan a Domenico Pozzovivo, que se licenció en Económicas hace dos años. El pequeño corredor (1,65 de estatura y 53 kilos), que tiene 29 años y es natural de Basilicata, al sur de Italia, y que ya ganó en abril el Giro del Trentino, consigue con este triunfo su mayor éxito deportivo como ciclista.

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