La saga de los Tous

Empezaron vendiendo relojes a plazos y limpiando escaparates. Hoy su osito brilla en cuellos como el de Jennifer Lopez o Kylie Minogue. Solo una sombra: su yerno Lluis Corominas tiene que volver al banquillo por matar a uno de los asaltantes de la mansión familiar

ARTURO CHECA
El matrimonio Tous-Oriol, en su mansión de Barcelona./ E.C/
El matrimonio Tous-Oriol, en su mansión de Barcelona./ E.C

Un duro a la semana. Ese era el precio de las letras a plazos para comprar los despertadores en la relojería Tous de Manresa. Salvador hijo aprendió muy pronto lo que era sacar adelante el negocio fundado por sus padres en 1920. Aunque fuera vendiendo de puerta en puerta o sacando brillos al escaparate de la tienda. Esto último no era precisamente lo que más trabajo le costaba a Salvador. Desde la calle tenía una vista perfecta de la zapatería de los Oriol: siempre era un placer ver entrar o salir a la delgada, elegante, morena y pizpireta Rosa, la hija de los dueños, cinco años menor que él. Entre relojes de cuco y modernos despertadores, sus padres, Salvador Tous y Teresa Ponsa, no se cansaban de repetírselo: «Esa chica te conviene». Y en la zapatería, los Oriol cerraban el círculo del celestinaje. Pero Rosa ya era de carácter sanguíneo desde cría: «No pienso salir con él».

Hasta que una frustración deportiva les unió. Salvador, aficionado al esquí como ella, perdió una prueba con la que estaba muy ilusionado. Y Rosa, por 'pena', le dio una oportunidad. Una anécdota en el origen de un imperio empresarial y de amor. Desde 1965 hasta hoy. Esa fue la fecha en la que Salvador Tous y Rosa Oriol pasaron por la vicaría. Ella con 17 añitos. Esa fue la fecha en la que Salvador heredó la relojería de su padre y profundizó en la sección de joyería que ya había comenzado a desarrollar su progenitor. Eran los albores de la saga Tous, que casi medio siglo después mantienen en pie Salvador, Rosa y sus cuatro hijas (con sus diez nietos), los cimientos de una firma entre las 500 de mayor crecimiento en Europa, con casi 400 tiendas en 40 países del mundo (no faltan ni en Kazajistan o Aruba) y que en el último ejercicio fiscal (2010), pese a la crisis, logró un volumen de negocio de 500 millones de euros y 33 de beneficios. En el horizonte del 2015 tienen previsto alcanzar los 1.000 millones en ventas. El imperio del osito.

Pero en la vida cotidiana de los Tous hay más bien nubarrones. La Justicia ha reabierto el oscuro episodio de la muerte del albanokosovar Sinani Gazmend, uno de los ladrones que asaltaron la mansión familiar en Sant Fruitós de Bages (Barcelona) en la noche del 9 de diciembre de 2006. Su yerno Lluis Coromines, pareja de su hija Alba (presidenta de Tous), tendrá que volver a sentarse en el banquillo de los acusados. Él apretó el gatillo de la pistola que acabó con la vida del delincuente. Eso nadie lo niega. La cuestión es decidir si actuó movido por un «miedo insuperable», como defendió el jurado que lo absolvió hace un año, o «con una conducta activa de enfrentamiento», como defiende el Tribunal Superior de Cataluña para mandar repetir el juicio.

En Manresa, la ciudad barcelonesa que vio nacer a los Tous y que hoy los ve crecer (toda la familia reside allí y también está el cuartel general de la empresa), ya hay sentencia: «Tu marido solo ha hecho lo que habría hecho cualquier mamífero: defender a la manada». Es la frase que sus vecinos le repiten a Alba Tous. Una más del pueblo. «Son personas muy normales, empresarios que a golpe de 'pela' y trabajo han tirado para adelante. Viven todos en la misma urbanización, en chalés acomodados pero no excesivamente ostentosos. Lo único que les distingue del resto es que hasta su árbol de Navidad tiene forma de oso».

La 'maldición' del osito

Lo cuenta Anna Alós, la periodista autora del libro 'Los Tous. Historia de una familia, una empresa y un osito hecho joya' (Esfera, 2008). La misma que comprobó que en casa tienen hasta paños de cocina con forma de oso. Es el gran símbolo de la firma. Tan amado como odiado (en Facebook hay grupos en su contra con decenas de miles de usuarios). El matrimonio se ha planteado en un par de ocasiones retirarlo de sus colecciones, pero ya es imposible. «Mucha gente entra en una tienda pidiendo un Tous, y se refieren a un osito», detalla Alós. Salió de la inspiración de Rosa Oriol al ver un osito de peluche en un escaparate de Milán en 1985. En él quiso condensar los recuerdos de la infancia, una joya de diseño y precios asequibles (aunque el 'oso Dance', uno de los últimos, roza los 600 euros).

El trampolín a la fama mundial se lo 'patearon' ellos mismos. Incluso repartiendo ositos de mano en mano en una fiesta del festival de Cannes en 2007. Hasta que Kylie Minogue cogió uno de ellos y lo lució toda la noche en la muñeca. Rosa y ella congeniaron por motivos más humanos: la cantante australiana estaba entonces recién operada de un cáncer de pecho, la misma enfermedad de la que murió Asunción, hermana de la matriarca de los Tous. Ella ha sido solo una de las embajadoras de la marca. La primera fue Eugenia Martínez de Irujo (sigue siendo diseñadora), la que les abrió las puertas de la burguesía madrileña, que pronunciaba el nombre de la marca como 'Tus' y la creía francesa. Luego llegaron Arantxa Sánchez Vicario, Jaydy Mitchell, Kylie Minogue y Jennifer López, quien no se olvida de un oso de ónix negro ni en el videoclip de 'Papi'. Por cierto: todas han acabado divorciadas. ¿Cosa de la fama o la 'maldición' del osito?

A sus 70 años, Salvador Tous lo tiene claro. «Enamorarse es como una gripe que dura lo que dura; casarse es iniciar una historia de amor para toda la vida. ¿El secreto de nuestro matrimonio? Ninguno. Amor, respeto y consideración». Medio siglo juntos les ha hecho hasta mimetizarse físicamente. Mismo corte de pelo, mismas gafas de pasta y hasta idéntico vestuario. Adoran el negro en invierno y el blanco en verano. En el armario de Rosa, los predilectos son Issey Miyake y Prada. La sencillez es la marca de la casa, pionera en España de la llamada joyería accesible. Rosa cuenta que lo 'mamó' con el contacto con el cliente, durante los veinticinco años que estuvo detrás del mostrador de la relojería-joyería Tous. Los diez primeros, con una inseparable cunita a su lado. Sus cuatro hijas crecieron con el negocio. Y allí siguen: Rosa, la mayor, con tres niños adoptados en la India y Madagascar, gemóloga y directora de Relaciones Institucionales de Tous; Alba, presidenta y casada con Lluis Corominas; Laura, responsable de finanzas y esposa de una exjugadora de baloncesto (confesó su homosexualidad primero a sus hermanas por temer decepcionar a sus padres, que reaccionaron con plena comprensión); y Marta, la pequeña, alma del diseño de las colecciones junto a 'mamá'.

Cualquier jornada tipo en la vida de los Tous comienza con un desayuno de toda la familia en el exclusivo loft con vistas a la comarca del Bages del cuartel general en Manresa, una fábrica textil de 1870 rehabilitada. El desayuno es como un ritual: empezar unidos, porque luego quién sabe cuándo podrán coincidir a lo largo del día... Así han llegado a donde están. Amén del trabajo, su vida es una promoción continua de la marca. Ya sea incluyendo a Tous en el proceso Kimberley, el sistema de certificación mundial que lucha contra los 'diamantes de sangre'; lanzando un colgante con Manolo Blahnik y su zapato 'Campari', la marca que adora Carrie (Sarah Jessica Parker) en la aclamada 'Sexo en Nueva York'; 'cocinando' con Ferrán Adrià en el proyecto Alicia de investigación de alimentos; o creando la Fundación Rosa Oriol para ayudar a las familias con riesgo de exclusión. Todo forma parte de la saga Tous y del imperio del osito.